El regreso de «Twin Peaks»: OVNI catódico

El regreso de la serie de David Lynch y Mark Frost era algo mentado, lanzado al aire, durante el aparente series finale de Twin Peaks (1990-1991). Puede ser que los señores directores, productores e inversores de Showtime hayan visto una buena oportunidad de explotar el producto, aprovechando la fiebre nostálgica que invade los medios audiovisuales. Pero, a lo largo de los años, los padres de la serie nunca abandonaron esa pequeña ciudad ficticia al noreste del estado de Washington.


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Tenemos regreso de Twin Peaks para todo el verano. Cada semana de los meses de junio, julio y agosto podremos disfrutar de un capítulo, salvo de los dos últimos, que se emitirán juntos el 3 de septiembre.

La serie consiguió encandilar y atrapar a millones de espectadores en tiempo récord, con un episodio piloto de hora y media que daba señales de la gran intensidad emocional que cargaba la serie, inusualmente mezclada con lo sobrenatural, los detalles cómicos agradables, la convivencia del bien y del mal, y los cliffhangers a punta pala, jugando al «cuanto más cerca crees que estás, más te estás alejando, y más humo hay alrededor». Más adelante, el terror y el surrealismo entrarían en juego, convertiendo Twin Peaks en un producto que no conoce límites ni márgenes. Y en medio de todo esto, un gran misterio que, en palabras de Lynch, mató la serie, y nunca debería haber sido desvelado. Los posteriores cambios en la programación terminaron de aniquilar lo que quedaba de serie, poniéndoselo difícil a aquellos enamorados del tono de Twin Peaks: un continuo extrañamiento mezclado con la dulzura de lo rutinario, atmósferas sonoras acompañadas del trabajo de Angelo Badalamenti, fascinación por la bollería, el café y las tartas, triángulos amorosos, la tentación por el peligro, la perversión y la pérdida de la inocencia, el doppelgänger, representar lo anodino con múltiples aristas, como un mecanismo poliédrico de sorprender, estimular y generar contrastes. Con todo esto, y teniendo en cuenta la inagotable mente del director del regreso de la serie, ¿qué podemos esperar? Y lo más importante: ¿qué nos vamos a encontrar?

Si por algo se ha hecho realidad el regreso de Twin Peaks en forma de 18 episodios, ha sido por las exigencias creativas de David Lynch. El realizador —o, mejor dicho, artista polifacético— de Montana; antes de confirmar definitivamente el regreso de la serie, advertía por comunicados en Internet la imposibilidad de llevarlo a cabo. Dada la —justa— monopolización de esta nueva temporada por parte de los creadores, se puede intuir que estos han permanecido implacables y fieles a sus ideas, procurando tener el control total del material.

El actor Michael Cera interpreta a Wally Brando, el hijo de Andy y Lucy, trabajadores de la policía de Twin Peaks. Una referencia más al actor Marlon Brando, junto al casino One Eyed Jack's

Entre los muchos actores nuevos confirmados, Michael Cera interpreta a Wally Brando, el hijo de Andy y Lucy, trabajadores de la policía de Twin Peaks. Una referencia más al actor Marlon Brando, junto al casino One Eyed Jack’s.

Solo el primer capítulo de este regreso es una declaración de intenciones: su narración está mas cerca de lo cinematográfico, propuesta como un puzle que el espectador contempla con un ritmo pausado, pero tenso. El universo de la serie va más allá de la localización habitual, y visita nuevas zonas de Norteamérica, por las que el mal parece haberse abierto camino. Se puede decir que el paso del tiempo ha sido conjugado por los creadores de una manera crepuscular. Los personajes conocidos de las anteriores temporadas están mayores —algunos cerca de la muerte, como Albert Rosenfield y la Mujer del Leño—, y no se comportan como si pudiesen volver a enfrentarse a un crimen como el de Laura Palmer.

Quien disfrute del desconcierto, el caos y las atmósferas lynchianas, quien sea capaz de perderse en la Logia Negra, quien aplaudiese la última media hora de lo que, hasta hace pocos días, era el final de Twin Peaks, encontrará un tesoro en la puesta en marcha de su regreso. Mientras el agente Cooper deambula por las habitaciones de cortinas rojas y suelo cuasi cebreado, una joven pareja es brutalmente asesinada por un ente que se materializa dentro de una caja de cristal. En Buckhorn, la cabeza de una bibliotecaria aparece decapitada y puesta junto al cuerpo sin cabeza de otra persona anónima. Las huellas digitales que se encuentran en la escena del crimen encajan con las de un director de colegio. Pero él no recuerda nada de todo esto, y se sorprende de ser asociado con tal acto —lo cual recuerda a las declaraciones de aquellos utilizados como «vehículos» en Twin Peaks para hacer el mal—.

Se nos presentan dos doppelgänger —ambos interpretados por Kyle MacLachlan— del agente Cooper: uno violento y, presuntamente, poseído por Bob, y otro que sirve como portal o intercambio para que el auténtico agente Cooper vuelva a la Tierra —Dougie Jones—. Mientras el violento muere en un accidente en extrañas circunstancias, Dougie Jones es mandando a la Logia Negra y convertido en un anillo —símbolo del universo Twin Peaks—. En un estado casi catatónico, Dale Cooper acaba en un casino, en el que consigue ver qué máquina tragaperras está a una jugada de dar el bote. De esta forma, en una secuencia entre lo absurdo, lo tierno, lo memorable y lo paródico, Cooper es devuelto a casa con un saco lleno de billetes. Como un recién nacido, Cooper repite lo que escucha, y aprende a interactuar con su entorno, mientras los personajes cercanos a Dougie Jones —como es la esposa de Jones, interpretada por Naomi Watts— le confunden. En paralelo, los agentes Gordon Cole y Albert Rosenfield se van acercando al desaparecido agente Cooper.

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Gran parte del elenco protagonista, con ropa prácticamente idéntica a la que llevaban en la serie en 1990. Algunos todavía no han aparecido y, los que lo han hecho, ha sido en situaciones fuera de lo esperado.

Como desenlace de tres de los cuatro capítulos disponibles, el pub de Twin Peaks, Bang Bang Bar, acoge en cada capítulo la actuación de una banda: Chromatics, The Cactus Blossoms y Au Revoir Simone respectivamente. Si bien la actuación de Chromatics se ve justificada por la introducción de los personajes de Shelly Johnson y de James Hurley, los otros dos parecen hechos simplemente para lucimiento de la banda, mientras pasan los créditos, algo que ya ha servido para hacer alguna broma en Twitter.

En resumen, por lo que llevamos visto del regreso de Twin Peaks, se puede interpretar los capítulos emitidos como algo más que un regreso a esa historia. Estos cuatro capítulos logran condensar muchas de las características de la obra de David Lynch, así como referencias o paralelismos estilísticos a aquellos largometrajes que mitificaron su figura como creador. Así parece corroborarse esta afirmación, al contar en sus filas con actores y actrices que le han acompañado en algún momento a lo largo de su carrera, como Naomi Watts, Laura Dern, Chrysta Bell, o Trent Reznor. Raro es el trabajo audiovisual de Lynch que no sube las apuestas, ampliando y haciendo mutar ese universo irrepetible, pero mil veces imitado y referenciado, que es el universo David Lynch.

 

Por Adrián Martínez Moliné

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