30 aniversario de la formación de Los Especialistas

Corría el año 1987. Santiago del Campo (voz), Ramón Marcén (guitarra) y Fernando de la Figuera (guitarra) —junto con las letras de Gonzalo de la Figuera— formaron Los Especialistas, una banda de pop-rock empapada de música africana y caribeña: ritmos calientes que te hacen bailar. Hicieron llegar su maqueta a Paco Trinidad y, directamente, entraron por la puerta grande. Hasta el año 2002 publicaron seis álbumes —cinco en estudio y uno en directo—. Hicieron giras por toda España, trabajaron con tres de las compañías discográficas nacionales más importantes, llegaron a vender cerca de 50.000 copias de cada disco publicado y sonaron durante un año en todos los partidos de La Romareda. Un total de 15 años en los que esta banda zaragozana dejó canciones sonando por toda la geografía española, 15 años en los que se atrevieron a no hacer simplemente música con toques latinos, como en aquella época se pondría de moda, sino a cruzar directamente diferentes estilos musicales para hacer algo único e irrepetible —lo que algunos medios llaman mestizaje musical—. Este año están de aniversario, pues hace treinta años que se fundó el grupo, y en es_Cultura no hemos querido perder la ocasión de recordar su música y de celebrarlo.

A mi fanatismo le hubiera encantado poder conversar con los tres componentes Los Especialistas, pero por diferentes motivos a Fernando y a Santiago les ha sido imposible venir. No hay problema, Ramón Marcén ejerce de perfecto portavoz y repasamos con él la historia de la banda, en su bar Básico, ubicado muy cerquita del parque Grande.


Muchas de las letras de la banda son obra de Gonzalo de la Figuera

Aunque la formación original y perenne en el tiempo la conformaron Santiago, Ramón y Fernando, tenían tras de sí a muchos músicos que también fueron alma y parte de Los Especialistas, como César Navarro en el bajo o Gonzalo de la Figuera escribiendo muchas de las letras de sus canciones.

¿Cómo se formó exactamente Los Especialistas?

Veníamos de otro grupo, de Doctor Simón y los Enfermos Mentales, allá por los ochenta. Santiago del Campo, que venía de otros grupos, conocía a Fernando, y nos juntamos en mi casa varios días. Vimos que empezaban a salir cositas. Nos gustaba mucho la música africana, los ritmos caribeños. Porque todo el mundo hacía pop, rock o punk, y nadie hacía este tipo de música, con raíces. Hicimos 7 u 8 canciones, entre ellas la de «Wenda», y nos presentamos al concurso Medio Kilo de Rock. Además, Santi tocaba el saxo también en Gatos Locos, un grupo de rockabilly de Cambrils, que grababa en Madrid con el productor Paco Trinidad. Paco escuchó la maqueta y dijo «Esto, a la CBS». Y nos metió directamente allí, sin llevar ninguna maqueta, ni recorrer discográficas ni compañías.

Al buscar información en internet sobre vosotros, he encontrado que os etiquetaban en estilos musicales que no había oído en mi vida: soukous, zouk antillano, raï argelino… ¿Era fácil encontrar este tipo de música entonces?

No era fácil, pero en aquella época tirabas de radios, y en las tiendas de música siempre traían alguna cosa. Linacero era la única tienda que había en aquella época en Zaragoza. Y, a lo mejor, si íbamos a Madrid o Barcelona, comprábamos discos de importación. Nos gustó mucho el soukous: es un ritmo moderno que viene de Zaire, una especie de rumba africana. Al escuchar el soukous y la rumba catalana, te dabas cuenta de que son dos estilos que no están muy lejos el uno del otro. Son músicas de ida y vuelta. Como el zouk, de las Antillas francesas. Son ritmos que nos gustaron, y lo incorporamos a nuestras composiciones desde el principio. En el primer disco ya hay soukous y ritmos calientes. Todo esto entroncando además con ritmos caribeños.

¿Desarrollasteis vuestra carrera musical en Zaragoza?

Sí. No nos fuimos a Madrid. Y eso que en aquella época, o te ibas a Madrid, o no salías adelante. Pero no nos apetecía ir, y las compañías tampoco nos lo pidieron. Cada vez que teníamos que ir a Madrid nos pagaban el viaje.

Cuando os sacasteis el primer disco, ¿cómo era la escena musical en la ciudad?

Había mucha diversidad. Zaragoza siempre la ha tenido. También había muchos concursos. En aquella época, Amaral ya empezaba a hacer algo, y Violadores del Verso también estaban dándole. Había mucha tradición de grupos. Había bastante hervidero en Zaragoza. Pero los más conocidos entonces podían ser Más Birras, que tenían una proyección exterior. También Labordeta, Puturrú de Fuá. Héroes del Silencio ya estaban funcionando. Para nosotros como músicos, la cosa empezó en el año 82, cuando salió el primer Concurso de Rock Ciudad de Zaragoza, que precisamente lo ganamos con el anterior grupo, Doctor Simón y los Enfermos Mentales.

¿Y existía alguna banda de vuestro rollo musical?

Había una en País Vasco, 21 Japonesas, que tenía algún toque similar. Tras aparecer nosotros, a mediados de los noventa, se puso muy de moda el pop latino. Con esto, había algún grupo que se acercaba, como Danza Invisible. Pero no como nosotros. Yo creo que por eso no terminamos de salir adelante, porque éramos un poco raros. Nos quedamos en una especie de grupo de culto, me da la impresión.

¿Cómo vivisteis la grabación del primer disco?

Para nosotros fue algo histórico, ya no solo por ser la primera vez y en un estudio grande de Madrid. Grabábamos el disco de 8 de la mañana a 8 de la tarde y por la noche Camarón grababa el que sería su último disco, con Paco de Lucía de productor. Cuando llegábamos por la mañana al estudio, nos encontrábamos el piano lleno de copas. No siempre, ¿eh? Era algo que molaba ver, Camarón y a Paco de Lucía a las 8 de la mañana yéndose a dormir al hotel.

¿De qué manera desarrollabais vuestros directos?

Hacíamos lo que podíamos, dependiendo del caché que teníamos. Siempre nos gustaba llevar una buena banda. Los miembros fijos éramos tres: dos guitarras y el cantante. Necesitábamos montar toda la base: bajo, percusión, y algún arreglo. Al principio íbamos percusión, batería, bajo, y nosotros tres. Pero siempre hemos sido entre cinco y siete músicos. Cogíamos a músicos de aquí, de Zaragoza. Y aquellos que participaban en el disco, normalmente venían también a las giras con el grupo.

Los_Especialistas-Los_Especialistas-Frontal

Portada del primer disco de Los Especialistas, publicado en el año 1991.

¿Qué tal fue el lanzamiento del disco?

Muy bien, porque en unos meses se vendieron 9000 y pico copias. Pero resultaba que la portada —que además gustaba mucho— la hizo un amigo de aquí, de Zaragoza. No se firmó ningún contrato con la compañía respecto a la portada. Cuando el disco estaba en la calle, el señor de la portada debía tener un amigo abogado en Madrid, y nos puso una demanda judicial, pidiéndole a la compañía no se cuántos millones de pesetas —cuando una portada, en aquella época, se pagaba alrededor de cien mil pesetas—. El juez decidió retirar el disco del mercado. Propusimos sacar el disco al mercado con otra portada, pero la compañía prefería hacer un disco nuevo. A nosotros no nos gustó lo que hizo la discográfica, y nos marchamos a Polygram. Además, teníamos un contrato que decía que si no llegábamos a 10.000 copias vendidas, nos podíamos marchar de allí.

— También pasasteis por bastantes programas de televisión.

Es que en los noventa en cada programa de televisión, ya fuera  por la mañana o por la tarde, siempre había un grupo tocando en playback. En el programa de María Teresa Campos igual tocamos cuatro o cinco veces. Igual hicimos en unos veinte programas de televisión. Esa fue la época en la que nacieron más cadenas, y la promoción de las compañías se basaban fundamentalmente en la televisión.

Sacasteis vuestro segundo álbum, Vapor, también con Paco Trinidad, y en Polygram. A estas alturas, ¿se puede decir que ya teníais éxito a nivel nacional?

Sí. Y tocábamos más en Andalucía y Cataluña que en Aragón. En esta tierra, cuando triunfas un poco fuera, parece que ya no te quieren tanto. Pero en venta de discos, nunca llegamos a pasar de los 50.000 vendidos, que era la cifra a partir de la cual se consideraba un pelotazo de ventas. Nos quedábamos en 30.000 o 40.000. Nuestra música al final o te encantaba o no te gustaba. Fuimos un poco especiales. No obstante, con la canción «Rebotando» estuvimos sonando ese año en todos los partidos del Real Zaragoza en La Romareda.

Tras sacar Vapor, representáis a España en el festival Le Printemps de Bourges, cerca de París, en el Midem de Cannes. ¿Cómo recuerdas aquella experiencia?

Sí. Eso salió a través de la Sociedad General de Autores. Cada año, en Cannes, había una puesta en escena de grupos que ellos pensaban que representaban a la música hispanoamericana, y nos seleccionaron junto a Pablo Milanés. Al tocar allí, hicimos una minigira por el sur de Francia, por pueblecitos. Fue muy interesante. Nos quedábamos a dormir en casa de la gente, todo un poco cutre. Fue algo de «furgoneta y manta». Se entendía nuestra música mejor en Francia que en España.

Los Especialistas Aki Zaragoza

Ramón Marcén (abajo a la izda.): «Siempre tuvimos libertad para hacer lo que queríamos, las discográficas no entraron en lo creativo de nuestra música».

En el año 1995 lanzasteis vuestro tercer disco, grabado en Toulouse. ¿Por qué fue autoproducido?

Lo hicimos así porque en el segundo disco acabamos un poco hartos de Paco Trinidad. Nos apetecía producirlo a nosotros. Además, al fichar por Polygram nos dieron carta blanca: tenéis un presupuesto, elegid el estudio, y haced lo que queráis. Nos fuimos un mes a Toulouse, a un estudio de grabación impresionante, durmiendo allí y con cocinero para nosotros. Nosotros fuimos los responsables de todo ese disco, y creo que salió bastante bien.

¿De dónde vino ese hartazjo?

Todo vino porque nosotros considerábamos indispensable la percusión en nuestro disco, y Paco Trinidad prefería ahorrarse la pasta de ese músico grabando en estudio. Nos pareció algo deleznable. Además, Paco quería producirnos este tercer disco, y nosotros le dijimos que no. Lo malo vino después: al hacer el tercer disco con Polygram, y justo cuando iba a salir, preparamos una canción para el anuncio del nuevo Opel Viva. Había una promoción preparada de no sé cuántos millones de pesetas para promocionar ese nuevo coche con nuestra canción. Habría sido brutal. Pero justo al sacar el disco entró Paco Trinidad a Polygram, que venía de AR —los que buscan a los artistas en Polygram—. Como no le habíamos dejado producir el tercer disco nos la jugó. Cogió el disco y «lo tiró a la basura». Deshizo toda la promoción. El tercer disco se vino abajo por su culpa. Se vendieron muy pocos porque no hubo promoción. Estuvimos tres años sin carta de libertad. Y en ese tiempo hicimos el cuarto disco, Un pez en la maleta. BMG Ariola nos quería fichar por aquel entonces, y con ellos hicimos los últimos tres discos. Ahí estuvimos de puta madre. Pero en los noventa empezaron a caer las ventas de discos. Llegó internet, el top manta, y se vendían muchos menos discos. Nosotros fuimos tirando y, tras tres discos, se acabó la cosa. La experiencia con BMG Ariola fue bastante buena. También nos dieron carta blanca. Teníamos buen estudio, buena producción, y la promoción ya fue más cosa suya.

¿Cómo vivisteis vuestra última etapa?

Un pez en la maleta supuso tres años currando mucho en Zaragoza. Lo grabamos en Madrid. Estuvo muy bien, y creo que quedó un discazo. Se vendió bastante bien. Hubo promoción e hicimos gira. Y sobre todo el último, Básico, fue el que más destacaría de los tres últimos discos: un directo con catorce músicos en el escenario. Tras hacerlo, me quedé muy tranquilo y feliz. Después llegó el 2002, ya llevábamos seis discos, nos hacíamos mayores, algunos componentes ya tenían hijos, y lo dejamos. Tampoco habíamos dado el pelotazo, habíamos ido viviendo más o menos con ello. Sonábamos mucho, y habíamos cumplido el sueño de nuestra vida, pero ya era hora de buscarse la vida por otro lado. No obstante, el año pasado contactó con nosotros BMG Ariola para animarnos a grabar diez canciones y sacar un disco. Pero ahora ya no estamos para estas cosas.

¿Alguna vez os habéis vuelto a reunir?

Nos vemos personalmente, sobre todo con Santiago. Nos juntamos algún domingo por la tarde con amigos. También nos juntamos con Doctor Simón y los Enfermos Mentales, y hacemos algún bolo en el bar de algún amigo. Simplemente para pasar el rato y quitarte el mono de la guitarra y el ampli. Tocamos un par de veces al año y con eso ya nos sobra.

Fotograma del concierto Básico, en el año 2001, que dio lugar a su último álbum

Fotograma del concierto Básico, en el año 2001, que dio lugar a su último álbum.

¿Qué proyectos vinieron después?

Yo algunas cositas que voy haciendo, pero nada importante. Con Doctor Simón y los Enfermos Mentales sacamos un disco después de Los Especialistas, en el año 2009, pero fue algo pequeño. Lo grabamos en un estudio de aquí, de Zaragoza. Fue un disco un poco de recuerdo a los años ochenta. Santiago, por su parte, ahora está con Bunbury, que es un colofón a su carrera muy chulo.

¿Cómo recordáis vuestra etapa con Los Especialistas?

Con mucha marcha y mucha alegría. También teníamos veinte años menos. Yo me siento muy satisfecho con los seis discos. Muy buenas vibraciones, muy buenas actuaciones, mucha música, muchos bolos, mucha carretera, mucha manta. La verdad es que lo volvería a hacer otra vez. Creativamente nos quedamos muy contentos, porque siempre hicimos lo que quisimos.

¿Qué visión tienes del funcionamiento de la música de aquel entonces?

Es todo una cuestión de ventas. El que más vende es el que gana. Nosotros vendíamos miles de copias, pero Amaral vendía cientos de miles, y Héroes del Silencio millones. Todo ha ido en consonancia con esto. Por ejemplo, Gatos Locos ahora apenas le suena a nadie, y en su día vendían 90.000 discos. Eso en aquella época era algo que no estaba mal. Ahora vendes eso y eres lo más.

¿Cómo ves el panorama musical actual?

Lo que más destacaría es Kase.O. Me encanta. Y no creas que escucho mucha música nueva. No estoy muy informado. Aquí en Zaragoza sé que hay un esfuerzo por parte de las salas para que salgan los grupos adelante. Lo más importante es que haya base y que la gente pueda tocar en directo. En esta ciudad me parece que hay una buena plataforma de salas, pero a ver si hay más promoción por parte del Ayuntamiento.

 

Por Adrián Martínez Moliné

 

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