José Estella: de Juslibol a California gracias a Fallout

En diciembre del año pasado, José Estella (Zaragoza, 1995) estrenaba en el Centro de Historias de Zaragoza su primer cortometraje como director, Fallout: Wasteland Survival Guide, ambientado en el yermo postapocalíptico de la saga de videojuegos Fallout.

Y, a principios de enero, los Reyes Magos le traían la grandísima noticia de que su debut tras las cámaras era semifinalista en varias categorías de los Fanfilm Awards que se celebran cada año en Pasadena (California). Las últimas semanas Estella y su equipo han vivido con la mente y la ilusión enfocadas hacia la Costa Oeste hasta que, hace solo unos días, se anunciaban los finalistas: Fallout: Wasteland Survival Guide opta a las categorías Best Costume y Best Fan Representation, ahí es nada.

Fallout: Wasteland Survival Guide es finalista en las categorías Best Costume y Best Fan Representation. Fotografía de Mi6.

Fallout: Wasteland Survival Guide es finalista en las categorías Best Costume y Best Fan Representation. Fotografía de Mi6.

Dos nominaciones que certifican el estupendo trabajo de un director (y un equipo) tan joven como ambicioso. El próximo 6 de febrero se celebrará en Pasadena la ceremonia de entrega de premios y sabremos, por fin, si el sueño americano de José Estella se cumple. Mientras tanto, para amenizar la espera, os traemos el corto y una entrevista a su creador.

Si ya habéis tenido el placer de jugar al Fallout, dejaos atrapar de nuevo por el Yermo y sus simpáticos y carnívoros habitantes. Y, si no habéis jugado a ninguna de las entregas (¿a qué estáis esperando?), os recomendamos que lo veáis como introducción… y para tomar nota de lo que no debéis hacer cuando decidáis jugar.

Pues, como su nombre indica, Fallout: Wasteland Survival Guide es una guía de supervivencia, una serie de historias cortas hiladas a través de la voz en off de Three-Dog, el locutor de radio más dicharachero del Yermo, que de forma explícita presentan algunos de los peligros a los que cualquier superviviente ha de enfrentarse desde el momento en que decide abandonar el acogedor refugio.

Sus 25 minutos de duración dan para mucho: disfrutad de los áridos paisajes de Belchite, Juslibol o Rodén, convertidos en una Norteamérica postnuclear plagada de peligrosas criaturas, meteos en la piel de varios pobres incautos que sufren las consecuencias de su temeridad, reíd o sufrid con sus desgracias, pero aprended, sobre todo aprended, a sobrevivir en el Yermo.

—¿Por qué elegiste el mundo del Fallout para tu primer cortometraje?

Llevaba tiempo queriendo dirigir algún cortometraje con calidad más “profesional” y, sobre todo, algo que supusiera un reto para mí. Por aquella época, a meses de que saliera Fallout 4, Pablo Jiménez y yo estábamos entusiasmados con la nueva entrega y, después de tantas horas jugadas en los anteriores títulos, sentíamos la necesidad de homenajear esta saga. Casi fue inconsciente el hecho de juntar estas dos cosas. Así nació Fallout: Wasteland Survival Guide, un humilde cortometraje que a los pocos meses se nos iría completamente de las manos.

—Eres director y coguionista (junto a Pablo Jiménez) y también interpretas a uno de los personajes. ¿Prefieres escribir, dirigir o actuar?

Lo tengo claro: dirigir. Últimamente estoy sintiendo cierta atracción hacia la labor de guionista, y espero poder seguir escribiendo mis propios proyectos, pero lo que realmente me llena es dirigir. Tener una escena planteada en papel, a un equipo dispuesto a trabajar duro y 12 horas por delante para crear algo nuevo de la nada. El tiempo que estoy ahí, en el barro, me hace sentirme lleno, de alguna forma… feliz.

No puedo decir lo mismo con la interpretación, me hacía muchísima ilusión interpretar al trotamundos del refugio 101, pero me di cuenta de que no era lo mío, de que lo que realmente quería hacer era estar detrás de la cámara y no delante. ¿Fue una bonita experiencia? Por supuesto. ¿Volvería a hacerlo? Lo dudo mucho. Prefiero dejar la actuación a los actores de verdad.

José Estella disfrutando de un café mientras planea cómo conquistar Hollywood. Foto de Noa Aguilera.

José Estella disfrutando de un café mientras planea su próximo movimiento en la conquista de Hollywood. Fotografía de Noa Aguilera.

—¿Es más sencillo escribir (y rodar) un guion original o una adaptación?

Cada opción tiene sus pros y sus contras. Con un guion original puedes tomarte más licencias artísticas a la hora de modificar los contenidos del libreto en el propio set; al fin y al cabo, el guion se escribe tres veces: cuando se escribe, cuando se rueda y cuando se monta. Esto implica, por un lado, más libertad en todos los sentidos y, por otro, mayor responsabilidad a la hora de hacer que el guion siga funcionando cuando lo grabas.

Por el contrario, en un guion adaptado tienes las ideas mucho más claras sobre el tono de la obra, pero conlleva cierta necesidad de ser leal a la obra original y no traicionar su esencia.

Fallout: Wasteland Survival Guide es un cortometraje formado a su vez por historias cortas, la síntesis de la síntesis. ¿Cómo se puede contar tanto en tan poco?

Teníamos muy claro desde el principio que Fallout: Wasteland Survival Guide sería una recopilación de situaciones aparentemente aisladas entre sí pero reconocibles para el jugador habitual de Fallout. El problema era encontrar la forma de unir esas secuencias y hacer que de alguna manera funcionara y, sobre todo, que se entendiera como un metraje conjunto y no una recopilación de gags o sketches unidos unos a otros.

La solución fue introducir a Three-Dog, el locutor de radio, ya que no solo unía todas las historietas sino que además añadía un trasfondo y una profundidad mayor al universo de Fallout que queríamos representar. Gracias a esto conseguimos dar la sensación de que son extractos del día a día en el Yermo y por lo tanto generar una especie de lore que acompañara a nuestros personajes.

Supongo que esa es la clave de que Fallout: Wasteland Survival Guide funcione: que no es una historia al uso, con su estructura narrativa convencional y todo lo que ello conlleva, y eso hace que la persona que lo está viendo se entretenga, no tenga la sensación de que se alarga demasiado y se quede con ganas de más.

—Has comentado en otras entrevistas que el rodaje fue muy duro: se alargó más de lo previsto y tuvisteis la climatología en contra. ¿Cuál fue la peor experiencia?

Sin duda alguna, el frío.

Rodar en Aragón implica cierto hándicap que los lugareños ya tenemos asumido, como el cierzo o los imprevisibles cambios de clima, sin embargo, por problemas de fechas por parte del equipo el rodaje fue alargándose hasta plantarnos en invierno y se nos juntó una terrible niebla que no te dejaba ver a más de un metro de distancia con unas temperaturas casi bajo cero y el constante cierzo.

Luego ves el resultado final y te das cuenta de que la estética que generan esa niebla y ese frío se refleja en absolutamente todo creando un aura mucho más inhóspita, elevando exponencialmente el resultado final. Pero, no nos engañemos, esas escenas de niebla tan bonitas y tan auténticas supusieron durísimas jornadas de 12 horas en exterior con sus consiguientes catarros.

Además, hay que tener en cuenta el factor humano, y es que cuando el rodaje se va alargando, con los correspondientes madrugones y las largas jornadas, y encima la temperatura es tan dura, la motivación desciende y eso se nota en la productividad en el set. Es algo que hay que cuidar y que nos preocupaba bastante, por eso intentamos crear un concepto de equipo con el que sacar algo adelante y no una estructura jerarquizada de roles al uso como oficialmente debe ser: llegaba un punto en el que todos hacíamos de todo y ayudábamos a otros departamentos en la medida de lo posible, y eso genera complicidad, una complicidad que no cambiaría por nada del mundo.

—¿Y la mejor?

El ambiente que había en rodaje, un punto óptimo entre productividad y cachondeo. Se trabajaba duro pero siempre había momentos para chistes y gracietas.

Siempre me gusta intentar que el ambiente de trabajo sea agradable y amigable, que todos los miembros del equipo se sientan integrados y no existan malos rollos dentro del set.

Odio cuando un jefe de departamento se pone demasiado déspota por querer sacar las cosas a tiempo, porque eso genera un mal rollo durante las jornadas que de alguna forma se refleja en el resultado final. Se pueden sacar las cosas a tiempo y se puede hacer de forma educada. Al fin y al cabo el resto del equipo son tus compañeros y conviene tenerlo en cuenta.

—Que tu primer cortometraje como director opte a dos premios en un certamen internacional debe de ser una buena inyección de moral. Visto el éxito de Fallout: Wasteland Survival Guide, ¿te planteas futuros proyectos más ambiciosos?

La verdad es que sí, esperábamos llegar a semifinalistas en los Fanfilm Awards, pero nada más. Cuando la productora me llamó para darme la noticia de que habíamos sido nominados a Mejor vestuario y Mejor representación fan en uno de los festivales de fanfilms más reputados a nivel mundial, ni me lo creía. Lástima no poder asistir por cuestión de fechas, pero me habría gustado ir y ya de paso hacer un poco de turismo por Los Ángeles, que una escapada nunca viene mal. Y efectivamente, ya estoy preparando nuevos proyectos, precisamente justo ahora acabo de salir de una reunión con la jefa de producción de mi siguiente cortometraje.

—¿Nos puedes chivar algo?

Puedo decir que tiene algo que ver con un relato corto de Bukowski y con un reparto… interesante. ¡Y hasta aquí puedo leer!

—¿Qué película te gustaría haber rodado?

¡Uff! Tantas películas… Me considero un director muy visual, presto bastante atención a la dirección de fotografía y a la hora de planificar una secuencia es casi a lo que más importancia le doy, así que te diría Macbeth de Justin Kurzel, The Revenant de Iñárritu y cualquier película de la filmografía de Nicolas Winding Refn. Y, por qué no, puestos a soñar, la primera temporada de True Detective, que dirigió Fukunaga.

—¿Y de cuál querrías que se quemaran todas las copias?

Prácticamente toda la filmografía de Luc Besson después de El Quinto Elemento y todos los trabajos de Tim Burton a excepción de Big Fish (sí, soy muy hater).

Pocos héroes han hollado el Yermo; este cowboy es uno de ellos. Foto de Mi6.

Pocos héroes han hollado el Yermo; este cowboy es uno de ellos. Fotografía de Mi6.

—Si una extraña epidemia estuviera acabando con todos los directores de cine del mundo y tú tuvieras tres inyecciones con el antídoto, ¿a quiénes salvarías? (En realidad tenías cuatro pero damos por hecho que la primera la has usado contigo… ¿o no?)

Las dos primeras inyecciones las gastaría con Joel y Ethan Coen. Su trabajo me ha influido y marcado durante muchísimo tiempo y siempre que tengo oportunidad vuelvo a ver alguno de sus grandes clásicos modernos. Rezuman… carisma, y saben hacer igual de bien una comedia y un drama. Simplemente los shippeo muy fuerte.

La tercera inyección va para Scorsese. Sé que es un poco injusto porque no le quedan muchos años, pero lo que sea con tal de ver su nueva película, The Irishman. Scorsese me ha aportado mucho y he aprendido muchísimo lenguaje cinematográfico gracias a sus películas. Es un titán de vieja escuela con muchísimas historias que contar todavía y estoy ansioso por verlas.

La cuarta iría para Quentin Taran… ¡Nah! Evidentemente me la inyectaría yo, ¿qué te creías?

Fuera de bromas, si tengo que hacer una mención de honor, en el hipotético caso de que no me inyectara yo el cuarto antídoto, sería para Sofia Coppola. Simplemente porque sus películas son sensacionales y refrescantes y porque necesitamos a más directoras así, que ofrezcan una visión innovadora en esta industria terriblemente paternalista.

—Ya que estamos en estas fechas… ¿Tienes algún favorito a los Oscar?

Este año viene fuerte. Tenemos la encantadora Call Me By Your Name, a Greta Gerwig a Mejor dirección por Lady Bird y La ópera prima Get Out entre muchas otras propuestas superinteresantes. Pero mi favorita la digo ya, es Three Bilboards outside Ebbing, Missouri. Y ya está, todo lo que se lleve esa película será bien recibido.

Sin embargo me siento ofendido con la increíble presencia de Dunkirk en las nominaciones, es una película muy sobrevalorada. Y también me siento ofendido porque Nolan esté nominado a Mejor director y no Villeneuve con su genial Blade Runner 2049. Y, ya que estamos, la nula presencia de Lanthimos este año con su devastadora Killing of a Sacred Deer me pone triste, me hace pensar que las galas de premios otorgados por las academias de cine me interesan cada vez menos y me hace tener más fe en los propios festivales de cine.

Por lo demás, nada nuevo bajo el sol: Denzel Washington y Meryl Streep vuelven a estar nominados, al igual que Deakins (a ver si por fin se lleva el Oscar a Mejor dirección de fotografía) y Pixar vuelve a estar nominada a Mejor película de animación.

 

 

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