Lagartija Nick: Algo pasa en el sur

Los granadinos Lagartija Nick, por Jose Antonio Albornoz.

 

 

 

 

 

 

 

 

Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan…
Federico García Lorca

 

Un arte aséptico resulta siempre deshonesto. Encuentro un significado metafísico en el ruido digital: a más sensibilidad más grano. Un grano que ya pintaba Fortuny y que cobra más protagonismo cuando esa técnica desbordante se hace a un lado y se pone al servicio de los empedrados de Granada.

Fortuny va abandonando la preocupación por el impacto técnico y se va dejando ver. Va quitándose capas, y antes de morir nos señala una figura desnuda en una playa. Y nos muestra que en la luz hay ruido. En la espontaneidad nos exponemos, cuando hacemos las cosas sin querer. Pienso que a Enrique Morente le pasaba algo parecido, y es que no puedo ir al concierto de Lagartija Nick sin acordarme de Morente como no puedo abrir un bote de albahaca sin acordarme de mi primer amor.

El flamenco se diferencia del resto de la música europea en un acorde, todo el centro está construido sobre un acorde de color oriental. Lagartija Nick ha nacido en ese acorde y lo ha dejado transpirar a través de su personalidad, a través de su guitarras que suenan como lavadoras. Un acorde que, además, se usa para dedicarle un cante al enterrador, “y así dejas chiquitillos a los punkis”, diría Morente. Me lleva a pensar en eso de que el margen es también origen.

 

Captura de pantalla 2018-02-06 a las 15.31.20

La agrupación de El Hombre Lento, al completo.



 

 

 

 

 

Soy un río cuya alegría es derramarse
Val del Omar


El Hombre Lento fue el grupo encargado de caldear el ambiente, cosa que hicieron con un gran recibimiento por parte de un público atento y respetuoso. Les sentí en plena adolescencia, fueron muy aplaudidos.

Lagartija Nick se presentó ante un panorama de ojos abiertos y comenzó tocando 3 canciones sin más pausa que un par de golpes de baqueta marcando el pulso del siguiente latido. Y allí estaba la dentadura del oso, esperando a todo el que llora porque no sabe de la invención del puente. Pasados unos tres cuartos del concierto, Antonio Arias se acercó al micrófono y dijo: “hablando de energía…”. Eso hicieron, dar una clase magistral de energía.

Dieron un repaso a toda su carrera con especial énfasis en el último disco, Crimen, sabotaje y creación (2017). Aunque conforme avanzó la noche fueron sobrevolando toda su carrera. Mención especial a la arrolladora versión de Vuelta de paseo, salida de ese disco que puso tantas cabezas patas arriba. Suscribiendo las ya más que suscritas palabras de Tomatito: “que se vayan a chupar lámparas”. Lagartija Nick se hizo sentir con un sentimiento puro, exento de adornos y presentaciones. Directos al grano. Se les siente sabios y amigos. Nunca se fueron, llevan una vida mimando su sonido. Y eso, yo, lo celebro.

 

 Por Jorge Martínez Casasnovas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *