«Hunt: Showdown» se estrena en el Early Access de Steam

Crytek, el estudio responsable de títulos como Ryse: Son of Rome, Warface o la saga Crysis, ha vuelto a ser el centro de atención de la comunidad gamer tras varios años pasando desapercibido. Y es que, desde el pequeño contacto con la incipiente tecnología VR en Robinson: The Journey y The Climb en 2016, títulos originales pero con cierta falta de tirón comercial, la desarrolladora no habían conseguido materializar una propuesta que cautivara a un público cada vez más exigente. Hasta ahora.


Hunt: Showdown ha llegado para demostrar que el que tuvo, retuvo. Se trata de una excelente apuesta por el FPS que bebe tímidamente del género Battle Royale –tan de moda en estos momentos por juegos como Playerunknown’s Battlegrounds y Fortnite– y que mezcla el mundo del wéstern con el terror sobrenatural. Planteamiento arriesgado, pues no todo el mundo comulga con esta fusión de géneros narrativos y más aún cuando apunta a destronar a los ya nombrados reyes del momento.

El videojuego estrenó su Early Access (versión anticipada de un producto) el pasado 22 de febrero en la plataforma Steam y en tan solo una semana ha conseguido catapultarse a lo más alto de la lista de los más vendidos, y eso que todavía quedan muchos meses para que se lance la versión definitiva. Su éxito es innegable, pero vamos a profundizar un poco más.

Habrá que utilizar el sigilo, la astucia y toda nuestra habilidad para salir airosos de los innumerables peligros que nos aguardan.

Hay que conceder que Hunt: Showdown ha conseguido mezclar a la perfección el modo PVE  (player versus environment) con el PVP (player versus player) para dar al público una experiencia divertida y competitiva. La dinámica es bastante sencilla, y puede que ese sea el motivo por el que es tan atractiva como adictiva. Los jugadores se meten en la piel de cazadores de recompensas especializados en la erradicación de monstruos, y su único objetivo es buscar a su presa en un extenso mapa, acabar con ella y huir con el botín. Sin embargo, esta tarea no resultará nada fácil, pues cada cazador tendrá que enfrentarse a sus compañeros de gremio por el mismo objetivo, a la vez que combaten con distintos tipos de monstruos que invaden el entorno.


El caso es que, cuando nuestro cazador muera (cosa bastante probable, por cierto), morirá de forma permanente y perderemos todo el progreso realizado, lo que nos obligará a contratar a otro cazador y a tener más cuidado la próxima vez. 

Hunt: Showdown utiliza el motor CryEngine V para ofrecer una experiencia jugable, inmersiva y plagada de detalles. Gráficamente todavía tiene muchos aspectos por pulir, hace falta optimización en el modelado de algunos NPC y en el mapa en general (sí, de momento solo hay uno), suavizar contornos y atender a ciertos aspectos técnicos un poco más específicos, pero hay que destacar que aun así el resultado es bastante bueno.

El complejo diseño de los paisajes ayuda a que el jugador se sumerja totalmente en su misión.

El entorno es muy realista, con zonas pantanosas, enormes bosques y poblados desvencijados que consiguen una ambientación propia de finales del siglo XIX, eso sí, un poco más tétrica y misteriosa. Uno de los aspectos más curiosos es que todo el mapa está repleto de mecanismos para delatar tu posición a monstruos y otros jugadores si no estás atento: cristales rotos que al pisarlos hacen ruido, bandadas de cuervos que alzan el vuelo y comienzan a graznar si te acercas, cadenas que tintinean, objetos que caen al suelo, jaurías de perros que comienzan a ladrar si te ven, por no hablar de los disparos de tu arma que, como en la realidad, pueden oírse a kilómetros de distancia.

 

En cuanto a la jugabilidad, tendremos múltiples posibilidades para personalizar a nuestro cazador. Independientemente de que nuestro personaje muera o consiga escapar (con botín o sin él), iremos adquiriendo experiencia y desbloqueando artículos en la tienda que podremos ir comprando con el dinero que consigamos. Hay armas para todos los gustos: revólveres, rifles, escopetas, ballestas, cuchillos, hachas, puños americanos… Todas ellas con sus parámetros de potencia, cadencia, alcance y cantidad de munición. También tendremos acceso a objetos como dinamita, lámparas de queroseno para ver en la oscuridad, botiquines, estimulantes y demás artilugios que intentarán darnos algo de ventaja sobre el terreno. Además, si conseguimos que nuestro cazador sobreviva, con cada misión irá subiendo de nivel y ganará puntos de experiencia que podremos gastar en habilidades específicas como correr más rápido y durante más tiempo, curar más deprisa, utilizar mejor algún tipo de arma en concreto o tener más espacio en el inventario, entre otras. De ahí que sea importante que nuestro cazador sobreviva, pues tendremos más ventaja la próxima vez que nos embarquemos en una aventura. En muchas ocasiones tendremos que decidir si es conveniente enfrentarnos a nuestra presa, esperar a que otros cazadores acaben con ella para robar la recompensa o escapar con las manos vacías pero con vida.

La sensación de inmersión en el mundo es realmente abrumadora, en gran parte gracias a los efectos de sonido y la ambientación. En todo momento el jugador se verá rodeado por el tenso silencio, quebrado a veces por gemidos, gritos y gruñidos fantasmagóricos que hielan la sangre. Sonidos de insectos o sapos nos inundarán cuando estemos paseando con el agua por la cintura en los múltiples cenagales del mapa, e incluso nos llevaremos algún que otro susto por el relinchar de algún caballo moribundo escondido entre las altas hierbas. Además, como ya hemos comentado, el sigilo será básico para el éxito de la misión y los desarrolladores han querido dar especial importancia a pulir aspectos como ajustar la procedencia y cercanía de cualquier ruido.

En cuanto a la historia, no hay mucho que contar y se va materializando poco a poco a través de unos diarios que podemos leer desde el menú de juego. Se desconoce si irán generando más de estos pequeños fragmentos, le darán más profundidad a través de las distintas misiones que habrá que ir completando o se quedará la cosa como está. Aunque, sinceramente, el videojuego es lo que es y por el momento no necesita más.

Quizá se echa de menos saber qué ha provocado tal desolación en los escenarios o el origen de las criaturas monstruosas a las que nos enfrentamos, pero eso todavía está por ver.

Siendo honestos, el juego todavía está muy mal optimizado, las pantallas de carga son eternas, hay fallos de conexión con los servidores, errores en el matchmaking, muchas dificultades a la hora de jugar con amigos y una cantidad enorme de desconexiones por diferentes motivos. Es comprensible debido al estado del juego, pero, y aunque lo advierten a la hora de comprarlo (como en cualquier Early Access), no quita que sea bastante molesto. Sí es cierto que el feedback con la comunidad es bastante activo, notifican constantemente el estado de los servidores y han habilitado toda una página web/foro para que el público pueda comentar sus problemas y hacer sugerencias. Cosa que se agradece mucho.

Nos encontramos ante un videojuego con muchísimo potencial, una aventura que, bien desarrollada, apunta a situarse en el hall de la fama del entretenimiento digital. Sí, faltan escenarios, modos de juego, variedad de enemigos, trabajo en la física, en los efectos y en la optimización, pero son cosas que irán mejorando con el tiempo y estarán solucionadas para su versión final. Para todo el que quiera probar este diamante en bruto, puede adquirirlo por 29,99 euros en Steam y experimentar en sus propias carnes la frase que aparece en pantalla cuando consigues sobrevivir a una misión: «Vive para morir otro día».

 

Por Jorge García de Vicuña

 

 

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