La banda sonora del remake de «Suspiria» podría ser el mejor trabajo en solitario de Thom Yorke

El remake de Suspiria (Dario Argento, 1977) llevado a cabo por Luca Guadagnino (Call Me By Your Name) se presentó en el Festival de Venecia el pasado 1 de septiembre, y aunque el recibimiento ha sido algo irregular, tiene pinta de que va a ser, como poco, una película muy perturbadora. La banda sonora corre a cargo de Thom Yorke, el cantante de Radiohead, y eso ya debería bastar para ponernos los pelos de punta, porque la banda británica ha sido responsable de algunas de las canciones más originales y, a veces, terroríficas de la música popular de las últimas décadas.

El álbum será lanzado por la compañía XL Recordings el 26 de octubre, coincidiendo con la fecha de estreno de la película en Estados Unidos. Yorke, que recientemente cumplía 50 años, ya había sido propuesto para hacer la música de una película, ni más ni menos que la de El club de la lucha (David Fincher, 1999), pero finalmente se hicieron cargo los Dust Brothers debido al agotamiento que sufría Yorke tras promocionar el OK Computer. La música de Yorke y compañía ya se había usado en el cine anteriormente, pero si hablamos de componer directamente para una película, el tema Spectre, que, de hecho, es bastante bueno, no se incluyó finalmente en la peli homónima de James Bond. Aunque a Yorke le llevó unos meses simplemente contemplar la idea de hacer la música del remake de Suspiria, ahora sabe que si rechazaba la oportunidad acabaría arrepintiéndose.

Portada del álbum. Fuente: XL Recordings.

 

Suspiria es el tercer álbum en solitario de Yorke y su primera banda sonora (lo que no todos los miembros de Radiohead envidiarán, ya que su compañero Jonny Greenwood lleva la friolera de ocho películas musicalizadas a sus espaldas). Además, cuenta con la colaboración de la Orquesta Contemporánea de Londres, que ya había trabajado previamente con Radiohead en su último disco, A Moon Shaped Pool.

Yorke ha dicho que no quería replicar la intensa banda sonora de la Suspiria original, el clásico de culto del grupo italiano de rock progresivo Goblin, ya que no tendría ningún sentido hacerlo, pero sí que había cierta repetición en la música que lo enganchó a escribir para el remake: esos sonidos que se repiten hasta que tu mente ya no puede más. Eso lanzó la idea al principio, pero Yorke también encontró interesante que la película siguiera estando ambientada en el Berlín del 77, así que ha cogido sus discos de krautrock de cabecera y se ha empapado –otra vez– de los hipnóticos y en ocasiones terroríficos sonidos de Faust y de Can (cuyo tema Aumgn, por ejemplo, suena como a una especie de mal viaje a los mismísimos infiernos) para hacer su magia. Los sonidos experimentales no se quedan solo ahí, ya que otra de las influencias para este disco ha sido Pierre Henry, uno de los grandes de la música concreta. Además de esto, Yorke ha citado la banda sonora de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) compuesta por Vangelis y al músico de electrónica James Holden como el resto de las influencias del álbum.

Yorke ha comparado el proceso de escribir la banda sonora de Suspiria con el de «hacer hechizos», lo que puede sonar estúpido, pero es en lo que estaba pensando y la libertad que le otorgaba el formato le ha permitido, simplemente, explorar. Las letras están inspiradas por la política (como ya hiciera Radiohead en Hail to the Thief con George W. Bush), pero en esta ocasión con Donald Trump y el Brexit como referencias, porque, pese a que la película tenga lugar en el 77 o utilice instrumentos de esa época, Yorke sigue escribiendo desde el presente –aunque su música siempre parezca venir adelantada a su tiempo–.

Imagen de la película original. Fuente: Bloody Disgusting.

Este álbum doble contiene 25 temas entre instrumentales, interludios y canciones, de los cuales dos ya han sido lanzados: Has Ended y Suspirium. Ambos cuentan con un videoclip en el que las formas abstractas, distintas para cada canción, se forman en rosa y azul, los colores recurrentes de parte de la iluminación de la película original y los de la portada del álbum de Yorke. Has Ended se lanzó el 3 de octubre y cuenta con la participación del hijo de Yorke, Noah, que toca la batería en este y en otro tema del álbum, Volk. En Has Ended unas notas de bajo y extraños sonidos de sintetizador dan forma, junto a la voz fantasmal de Yorke, a un enigmático y escalofriante tema, cuya letra Yorke tuiteó tras ver la Conferencia del Partido Conservador y que le viniera a la mente parte del eslogan de 1984 (George Orwell, 1948): «ignorancia es fuerza».

El tema Suspirium se lanzó el 4 de septiembre y ya se ha convertido en un favorito personal dentro de sus trabajos en solitario. Escribir Suspirium ha sido algo raro para Yorke, ya que no hablaba sobre su vida, sino sobre la historia de la peli, y está escrito desde lo que él vio en el guion. Esto es algo que ya había hecho antes con Exit Music (For a Film), cuyas letras están inspiradas en Romeo y Julieta (William Shakespeare, 1597). Suspirium sigue la estela melancólica de lo que escuchamos en A Moon Shaped Pool, que contaba con algunas de las canciones más sencillas, siniestras y tristes de Yorke y compañía. En Suspirium, la frágil voz de Yorke se une a unos acordes de piano desgarradores para más tarde fundirse con la flauta de Pasha Mansurov, creando una atmósfera oscura y delicada. El resultado es una canción preciosa y espeluznante al mismo tiempo.

La gente murmura ya sobre quién se llevará el Oscar a la mejor banda sonora original, y si bien Suspiria (Luca Guadagnino, 2018) no ha terminado de enamorar del todo tras su paso por festivales, quizá su música, de la que Yorke se siente muy orgulloso, pueda estar destinada a convertirse en el mejor trabajo de Yorke en solitario hasta la fecha.

 

Por Marcos Jiménez Lobera.

Imagen destacada: Expansión.

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