Café con L’Absence

Raw Sugar, el primer EP del grupo de rock zaragozano L’Absence, se publica mañana 28 de noviembre. Podréis escucharlo desde su Bandcamp, pero como la banda estará presentándolo en vivo el jueves 29 de noviembre quizá prefiráis esperar a estar en la Sala Creedence a las 21:30 y sorprenderos con su setlist completo. Tampoco sería mala idea, porque su directo es tan crudo como contundente. El grupo, que se define como «rock alternativo garage con toques grunges» y que también bebe del postrock y del stoner, es una amalgama de sonidos ultracañeros que te van a hacer vibrar con sus melodías envolventes y pesados riffs.

L’Absence ensayando tras la entrevista.

El otro día fui a su sala de ensayo para hacerles una pequeña entrevista con motivo de la publicación de Raw Sugar, así que seguid leyendo si queréis conocer la historia de L’Absence de mano de sus propios miembros.


¿Cómo definís vuestra música?

David Madurga: Mierda [risas].

David «Dave» Aragón: Rock subjetivo, porque el rock es subjetivo y el rock alternativo es subjetivo, que entraríamos ahí.

Javier Bielsa: Esto es subjetivo siempre, pero yo creo que como rock alternativo.

Jaime Marcuello: Sí, es lo que más se asemeja, más o menos, porque venimos cada uno de nuestro propio rollo y la única etiqueta que puede abarcar todo lo que hacemos es rock alternativo.

David «Dave» Aragón: Lo bueno es que tocamos distintos palos, porque tramos de la canción pueden parecer más rock tradicional, otros más grunge, otro un poco más stoner…

Rollo noventero, ¿no?

D. A.: Sí, sobre todo rollo noventero.

D. M.: Los 90 gustan bastante aquí.

D. A.: Nos hemos criado y nacido en los 70, entonces… [risas].

D. A.: Yo sí.

J. B.: El único [risas].

D. M.: Es el líder.

J. M.: Lo que diga Dave va a misa.

¿De dónde viene cada uno? Porque algunos de vosotros habíais tocado en otras bandas, así que ¿cuál es vuestro background?

J. M.: Yo empecé a tocar con David cuando tenía unos 16 años.

D. M.: Sí, montamos un grupo que se llamaba Absolut, y hacíamos… ¡pop punk adolescente! [risas].

J. M.: Hacíamos lo que hay que hacer a los 16 años, básicamente. Yo siempre que he estado en un grupo ha sido con David, y de hecho ahora estoy como sustituto del otro guitarrista. En todos los grupos donde he tocado ha sido con él. Así que mi background es él.

D. M.: Yo toqué en un grupo antes que Jaime, pero, por lo demás, toqué ya con él.

¿El viejo y el bar?

D. M.: No, en El viejo y el bar también estaba Jaime. Era uno más viejo, de cuando empecé a tocar la guitarra, que se llamaba Unsaid Words, con Carolina Flores como cantante. Y luego Dave tiene un amplio recorrido: «En los 80 empecé con…» [risas].

D. A.: A principios de los 90, en la época de Los Punsetes, Manu Anntona era un muy buen amigo mío y montamos un grupete que se llamaba 39 Escalones con el que hacíamos lo mismo que se hacía en Los Punsetes. Luego pasé a un grupo de música celta en Salamanca, y antes tenía otro grupo que se llamaba Roïter, que era rock transgresivo, muy técnico… Y ahora en L’Absence, que mola mucho.

J. B.: Yo llevo prácticamente toda la vida con la música, pero nunca había estado en un grupo de este formato, un grupo de rock de este tipo.

D. A.: ¿Y la charanga?

J. B.: Hombre, claro, en otro tipo de agrupaciones sí… Pero no tiene nada que ver con esto.

¿Cómo nace la banda?

D. A.: Después de estar en Roïter hubo un parón musical y me entró otra vez el gusanillo. Tenía la idea de montar un grupo que fuese, sobre todo, muy cañero en directo, que sonase más o menos a lo que estamos haciendo. Y por casualidades de la vida, te encuentras con un batería, encuentras a otro guitarrista por ahí…

D. M.: Que ninguno está ya, por cierto [risas].

D. A.: Necesitaba un bajo, bajé a un bar al lado de mi casa y me encontré a David. Y empezamos a hablar.

¿Os conocíais de antes?

D. M.: Sí, nos conocíamos porque estuvo ecualizándome en un concierto.

J. M.: Y a mí. De hecho, el día que empezasteis a hablar estaba yo detrás y estaba pensando: «el camarero está robándome a mi amigo».

D. A.: En el bar donde trabajaba hicimos un concurso de acústicos y vinieron ellos a participar, por eso nos conocimos.

D. M.: Y, de hecho, esa misma noche que me fichaste, Jaime estaba también conmigo con el bar. Y más tarde Javi entró de teclista, y como también tocaba la batería si no estaba Tirso (nuestro anterior batería), cuando Tirso se fue le propusimos que la tocara él, dada la redundancia de los baterías [risas].

J. M.: O sea, que toqué el teclado [risas].

Respecto a la trayectoria de la banda, hasta ahora habéis sacado alguna demo…

D. M.: Sí, sacamos dos canciones hará un año o año y medio.

J. M.: Más, hace año y medio entré yo.

D. A.: Las tenemos en bandcamp, las sacamos ahí: Distopia y I know you know, sure.

¿El diseño lo hiciste tú?

D. M.: No, lo hizo la novia de Jaime.

J. M.: Aquí todos participaban menos yo [risas].

D. A.: Después surgió cambiar un poquito la música, surgió Raw Sugar y empezamos a elegir las canciones, grabar…

D. M.: Y cuando ya teníamos acabado Raw Sugar dijimos: «¡Eh! ¡Vamos a grabar otra más!» [risas]. Y así lo hicimos.

J. M.: Es muy diferente porque las demos están grabadas antes de entrar yo, con el batería anterior, sin Javi… Raw Sugar es el primer trabajo, porque las otras… Una ya no la tocamos.

D. A.: Y ya tenemos un mezclador fijo.

D. M.: Teníamos, ahora está en México [risas].

Portada de Raw Sugar.

Raw Sugar es vuestro primer EP, ¿qué tal la experiencia?

D. M.: A pesar de los cambios de miembros que hemos sufrido, los cuatro que nos hemos quedado hemos participado de una forma u otra. Bueno, a Javi apúntalo entre asteriscos [risas]. Todas las canciones las sentimos nuestras. No ocurre como con los temas de la demo, que Jaime a lo mejor no los siente como suyos porque no participó del mismo modo en la creación.

J. M.: Son muy diferentes. Raw Sugar es un resumen de todo lo que hemos hecho desde hace año y medio hasta ahora. Al menos yo me siento casi en otro punto ya, rollo: «a por lo siguiente».

J. B.: Cualquier cambio de integrante implica un cambio de estilo.

J. M.: Realmente es como si ahora fuese el punto cero. Grabar este EP ha sido como resumir nuestro recorrido durante este año y medio, ahora…

D. M.: Vamos a por el siguiente, pero terminemos de presentar esto [risas].

Contadme cómo ha sido grabar el videoclip.

D. A.: La verdad es que fue peligroso, porque había mucho humo, era con bengalas y teníamos que estar quietos…

J. M.: Nos partimos la cabeza para ver cómo hacíamos un videoclip sencillo y barato, pero que molase, y como la cabeza pensante es David, delegamos en él completamente.

D. M.: Queríamos un aporte un tanto oscuro e impersonal, que tuviera algo que ver con lo que creemos que es Raw Sugar. Utilicé un maniquí, que es algo superimpersonal porque no es una persona [risas], pero lo parece, y lo mezclé con el humo. Como ya en la portada trabajaba con humo, quise trasladar esa idea a un vídeo, quise jugar con el tema de las bengalas de colores, y también utilizamos máscaras para darle ese punto impersonal.

La verdad es que ha quedado bastante guay.

D. A.: Ahora se tiende muchísimo a elaborar sobre todo en estudio, a refinarlo y refinarlo. Raw Sugar es azúcar crudo, que es como suena: esto es lo que somos, así sonamos en directo, sin demasiados arreglos. Quizá se ha perdido un poco esa chispa en los conciertos.

Es como si faltara… textura.

D. A.: Sí, puede ser todo perfecto, pero le falta esa garra. Entonces te vas a los conciertos y te obligan a emborracharte [risas], si no, no disfrutas.

¿Qué cambios presenta Raw Sugar respecto a vuestras canciones anteriores?

D. A.: Sobre todo los integrantes, la aportación de Jaime, que ha traído un rollo superchulo, muy stoner, riffs muy chulos y muy potentes, y sobre todo muy pegadizos, con los que cuando estás abajo en el público, sin querer mueves la cabeza. Y luego es cierto que trabajamos más las canciones, vamos descubriendo el rollo de cada uno en el sonido, de cómo tiene que sonar el bajo, que es como una segunda guitarra porque aquí tenemos un máquina, y Javi igual, con las aportaciones melódicas.

J. B.: En el momento en el que estábamos cinco integrantes llegamos a meter teclado en una canción (bueno en dos, en Hey You y en Walk) y muchos sonidos de sintetizadores.

¿Qué habéis estado escuchando para la grabación del EP?

D. M.: LadyBaby, BABYMETAL… son fuertes influencias en esta banda [risas]. Luego también escuchamos a menudo a Bad Bunny. No, en serio, se escucha.

J. M: Yo he escuchado un montón de pop. También porque muchas veces vas en el coche y te ponen por 25.° vez la misma canción de Queen. Yo creo que uno de los grupos que todos tenemos como referencia es Royal Blood.

D. M.: Nirvana siempre está ahí.

D. A.: Siempre he escuchado lo mismo. Escucho otra música, pero me aburre mucho, así que tiendo a lo mismo.

J. M.: Grupos como Nirvana o Royal Blood son el punto en común, y luego ya cada uno tenemos nuestra propia periferia. Yo este año he escuchado la canción de Havana tres millones de veces aproximadamente porque me encanta y es algo que se va completamente del rollo. El abanico va desde un extremo a otro, pero el punto en común es ese: Nirvana y Royal Blood.

¿Y a qué sonidos os gustaría acercaros en el futuro?

D. M.: Al nuestro, sin duda. Poco a poco estamos cerrando el estilo y haciendo algo más propio. Al principio, como nos dijeron en alguna crítica muy constructiva, se notaba mucho que «venga, en esta canción habéis bebido mucho de Nirvana, en esta de Royal Blood», pero ahora noto que estamos creando nuestro propio estilo, sobre todo en las nuevas canciones que estamos trabajando.

J. B.: Estoy de acuerdo, cada vez nos definimos un poquito más.

D. A.: Es algo natural en la formación de un grupo. En los comienzos hay un período de uno o dos años en el que se está fusionando lo que aporta cada uno, y luego ya descubres tu sonido, y tienes tu propia evolución, y tampoco hay que aburrirse de lo que se toca.

J. M.: También va mucho por rachas: hace un año me dio una viciada a Muse y quería que todo lo que tocaba sonase lo más parecido posible. Ahora ya estoy a otro rollo. Yo creo que eso está bien, por eso he tocado siempre con David: yo toco lo mío, él toca lo suyo; son dos estilos distintos, pero encajan. A lo mejor dices: «en esta canción, el guitarrista toca Muse completamente, el bajo toca rollo Foo Fighters, el batería de lo que le apetece y este pone la línea de voz…». Lo importante es que quede bien, porque hacer algo con una única influencia clarísima, que digas: «esta canción me suena a AC/DC». Chico, si ya lo hizo AC/DC…

Fuera de la música ¿qué os inspira o motiva para tocar?

D. M.: A veces la motivación es simplemente abstraerte y olvidarte de toda la mierda que puedas tener fuera. Tampoco es que seamos una panda de depresivos [risas], pero evidentemente siempre ayuda hacer algo que te motiva, que te gusta porque te sientes cómodo, te gusta crear. Al final aquí creamos todos.

D. A.: En cualquier situación creas algo: a lo mejor estás en casa aburrido y coges la guitarra, o ves una película o estás haciendo cualquier hobby que te guste, y llegas y te sale algo.

D. M.: Otra motivación a veces es no colgarte [risas]. Entonces dices: «mejor hago música».

J. M.: Yo he estudiado filología hispánica y en la lectura encuentro alguna inspiración. Lees algo y dices: «molaría hacer una canción sobre este tema», aunque lo haya escrito un tipo de hace 200 años. Eso y sobre todo no colgarte, como dice David. Si llegas del curro con ganas de matar a alguien, puedes matar a alguien o hacer una canción sobre matar a alguien, ¿no? [risas]. Yo he estado estudiando todo el año pasado y me quería pegar un tiro también, pero al final, entre la liberación que es y la inspiración que te da estar harto, a veces salen cosas guays.

J. B.: Sí, estoy de acuerdo con lo que dicen ellos: muchas veces es una forma de evasión.

David y Jaime, vosotros también estáis preparando cosas para otro proyecto de música, algo de vaporwave, ¿verdad? ¿Qué nos podéis contar de esto? Es una especie de supergrupo, ¿no?

D. M.: Me compré un teclado porque quería probar cosas nuevas, me gustaba mucho el tema de la electrónica y el vaporwave es electrónica no comercial, tiene un rollo distinto que me gusta y, bueno, a Jaime también le mola bastante, así que se lo comenté: probar los dos y experimentar juntos… después de besarnos [risas].

J. M.: Después de experimentar juntos luego además tocábamos [risas].

D. M.: Pero es un proyecto que aún está en desarrollo. Tenemos acabadas cuatro canciones, lo que pasa es que dos las quiero sacar en un EP, y las otras dos en otro EP totalmente distinto [risas]. Las últimas que hicimos beben mucho de la cultura asiática. Es un proyecto no solo musical, sino también artístico: combina fotografía, vídeo y música, pero no de la forma en que se hace en un grupo (sesión de fotos, esta temática, un videoclip para promocionar el disco y obviamente las canciones). Aquí no, aquí cada canción tendrá su vídeo, su estética visual, su todo. Es una música de chilling: chillhop, vaporwave. Quiero abstraer a quien la escuche, es como una música de fondo, una especie de hilo musical que te ayude a concentrarte, a relajarte.

¿Y se llama…?

D. M.: Stone Balloon. El nombre se nos ocurrió juntos.

J. M.: Yo básicamente aporreé las teclas… [risas].

D. M.: El nombre surgió porque hacemos un estilo un poco pesado, pero también queríamos que fuera ligero como un globo.

J. M.: En L’Absence estamos a un rollo y con esto estamos al contrario.

L’Absence tocando en La Ley Seca. Fuente: Facebook.

Ya para terminar, ¿cómo veis el panorama musical nacional? ¿Creéis que encajáis en él?

D. M.: Desde luego, no.

D. A.: Cada uno tendrá su propia opinión, en esta pregunta no puede opinar L’Absence como grupo. ¿Cómo está la música nacional? Ahora mismo lo que se escucha me parece una mierda absoluta, porque van a por productos: Rosalía es un producto. Hace poco estuve hablando con Carlos, un amiguete que trabaja con ellos… es un «protoformado» de tres años para que salga así y ya está. Son ciclos, nos ha tocado vivir este ciclo.

J. B.: El ciclo de Operación Triunfo [risas]. Es lo que se lleva ahora. Y nosotros desde luego creo que no encajamos.

J. M.: No creo que esté mal el panorama, está como tiene que estar y como se venía venir desde hace 20 años o más. También surgen nuevos estilos de música y es supercambiante, a lo mejor en cinco años sí que tenemos hueco. Tampoco lo hacemos con idea de eso, pero nunca lo puedes saber. Supongo que esa es la gracia de tener un grupo.

D. M.: En España un poco sí que se puede saber: miras Estados Unidos y llegará aquí, si llega.

D. A.: Hay otros países que tienen mucha más cultura musical, sobre todo en vivo. Aquí está todo muy mascado, porque la gente tampoco se preocupa, no existe esa cultura. Aquí todo son productos y es todo muy endogámico.

D. M.: El rock no está de moda.

D. A.: Tienes que irte a sitios específicos: en sitios de costa hay pequeños festivales, lo que pasa es que hemos surgido en la ciudad más ñoña de España para la música. Aquí tienes que haber nacido popi y con bigote.

D. M.: [risas] No vamos a vender ni una entrada.

Aquí lo dejamos, entonces. ¡Muchas gracias!

L’Absence: ¡A ti!

 

Por Marcos Jiménez Lobera

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *