«Los cuentos de Beedle el Bardo», visualmente renovados por Chris Riddell

Chris Riddell ha ilustrado estos clásicos cuentos de hadas del universo de Harry Potter en una espectacular edición especial a todo color bajo la editorial Bloomsbury. El pasado 2 de octubre se publicó esta nueva versión de las historias de Beedle el Bardo, que para la ocasión han sido lanzadas en dos ediciones: una ilustrada estándar y una edición coleccionista de lujo. Riddell es a día de hoy el único artista que ha ganado la Kate Greenaway Medal tres veces; también ha trabajado con otros prestigiosos autores como Neil Gaiman (La Joven Durmiente y el Huso) y además ha creado sus propias sagas (Goth Girl y Ottoline). Las ilustraciones que ha hecho para esta edición son verdaderamente asombrosas.

«¡Ron, sabes muy bien que Harry y yo fuimos criados por muggles! No oíamos historias como esas cuando éramos pequeños, oíamos Blancanieves y los siete enanitos y La Cenicienta»
«¿La Cenicienta? ¿Qué es eso, una enfermedad?»

Para que quien, como Harry y Hermione, desconociese la existencia de estas historias, conviene aclarar que Los Cuentos de Beedle el Bardo (J. K. Rowling, 2007) es un libro de relatos infantiles inicialmente de edición limitada y más tarde publicado para todo el mundo, pero también es al mismo tiempo una colección de los cuentos que, dentro del marco ficticio del mundo mágico de Harry Potter, los magos y brujas contaban a sus hijos de pequeños desde prácticamente el siglo XV; es el equivalente del mundo mágico a nuestros clásicos de los hermanos Grimm y similares.

Ilustración de Chris Riddell. Fuente: Twitter.

Aparte de la intención de ficcionar el origen de estos relatos por parte su autora, también es un trabajo metanarrativo curioso porque, dentro del libro, la profesora de Hogwarts Minerva McGonagall ha cedido a Rowling y compañía la traducción que hizo Hermione Granger de los cuentos junto con los comentarios del profesor Albus Dumbledore. Además, Rowling añade notas a pie de página aclarando detalles debido a que Dumbledore escribía para un público mágico. Como nos indica su autora en la introducción del libro, los cuentos de Beedle comparten con las fábulas que conocemos de toda la vida esa intención de presentar una moraleja, sin embargo, aquí la magia no es la causa de los conflictos porque los personajes saben hacer magia, pero les resulta tan difícil como a nosotros resolver sus problemas.

El mago y el cazo saltarín. Fuente: Twitter.

El mago y el cazo saltarín es la primera de las historias de Beedle que nos vamos a encontrar, en la que un arrogante mago hereda el cazo con el que su padre ayudaba a sus vecinos, y que aquí encarna la viva imagen de la conciencia. Empezamos mal, porque este es el menos inspirado de los cinco cuentos que componen el libro y, aunque no es malo, resulta demasiado simplista. Aun con todo, no deja de ser ameno y bastante imaginativo. Más interesantes resultan las anotaciones de Dumbledore al final del relato, que revelan algunos datos sobre las triquiñuelas de la censura literaria que causó el cuento en el mundo mágico.

Para su siguiente historia, Beedle nos presenta a Asha, Altheda y Amata. Estas heroínas, que según Rowling son más activas a la hora de buscar su objetivo que aquellas típicas doncellas de los cuentos que dormían hasta que un príncipe las despertaba, viajan a La fuente de la buena fortuna en busca de salud, riqueza y amor uniendo sus destinos con el de un triste caballero: Sir Desventura. Aderezado con algunas divertidas anécdotas de Dumbledore en sus comentarios, que aquí continúa lanzando sus flechas a la estirpe de los Malfoy, este entrañable cuento nos habla de cómo la suerte puede llegar de la forma más inesperada a quien más la necesita y especialmente a quien más la merece.

El relato más oscuro de la colección lo encontramos en una historia en la que un joven brujo emplea las artes oscuras para hacerse inmune al amor: El corazón peludo del brujo, un trágico cuento deudor del Romanticismo por su atmósfera y temática, y que puede recordar al mejor Edgar Allan Poe. De forma parecida al caso de las versiones originales de los cuentos de Disney, esta espeluznante historia nos hace dudar de la etiqueta relatos infantiles y prueba que, por mucho poder que se tenga, nadie es invulnerable.

En Babbitty Rabbitty y su cepa carcajeante un charlatán se hace pasar por mago para sacarle los cuartos a un rey idiota que se ha empeñado en que solo él debería hacer uso de la magia. Emparentado con El traje nuevo del emperador (Hans Christian Andersen, 1837), el que posiblemente sea uno de los más flojos de los cuentos del bardo, también nos ofrece una divertida mirada al destino de los que, como cierto profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, resultan un fraude.

La fábula de los tres hermanos. Fuente: Twitter.

Igual que vimos en la saga de Harry Potter, la muerte no es algo que se pueda burlar eternamente. En esta idea se fundamenta el punto álgido del libro con La fábula de los tres hermanos. Aquí, la Muerte ofrece a cada hermano un supuesto premio por haberla evitado al haber hecho aparecer un puente donde había un peligroso río. Rematado con un sugerente comentario final del siempre astuto Dumbledore, este es otro cuento que ensalza la humildad y la inteligencia frente a las ansias de poder y que además tiene un papel fundamental en la última entrega de la saga.

Esta puede ser una buena oportunidad de cambiar el no tan sensacional sabor de boca que nos ha dejado Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwald (David Yates, 2018) por uno un poco más fresco, además ahora con un estilo visual de infarto (aunque las ilustraciones originales de Rowling tampoco estaban mal, Riddell juega en otra liga). Y no solo eso, parte de la recaudación se dona a Lumos, la organización benéfica fundada por Rowling que promueve los derechos de los niños en todo el mundo.

Banner. Fuente: Bloomsbury.

Son cuentos de hadas para gente que ya vive en un cuento de hadas, lo que, como casi todo a lo que podemos acceder en la vida real del mundo ficticio de Harry Potter, resulta inevitablemente fascinante para cualquiera que haya sentido alguna vez la chispa de la magia de este increíble universo.

«¡Mamá me leía esos cuentos! El mago y el cazo saltarín, Babbitty Rabbitty y su cepa carcajeante… ¡Venga ya! Babbitty el conejito… ¿no?»

 

Por Marcos Jiménez Lobera

Imagen destacada: Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *