Obras de arte que se han convertido en las portadas de diez grandes discos

Desde que el joven director de arte de Columbia Records Alex Steinweiss inventara las portadas de discos allá por los años 40 y las ventas aumentaran un 800 %, nos ha sido prácticamente imposible concebir un álbum sin la imagen que lo acompaña. Steinweiss quería que la gente mirara la obra artística mientras sonaba la música, lo que acabó convirtiéndose en parte del ritual de escuchar un disco, y aunque la llegada de nuevos formatos hiciese que el tamaño y la textura de una portada cambiase (y que Peter Saville llegase a decir que las portadas de discos estaban muertas), el arte que acompaña a un álbum sigue siendo una parte vital del mismo.

Y ya que hablamos de arte, qué mejor opción que seleccionar una serie de portadas sacadas directamente de obras preexistentes, por lo que dejamos aparte encargos específicos, algunos de ellos impresionantes, pero tan de sobra conocidos como los que Andy Warhol y George Condo hicieron para The Velvet Underground & Nico (1967) y My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010), respectivamente. Acompañadnos, entonces, en esta celebración de la música y de la historia del arte de los últimos siglos a través de diez obras usadas en diez (grandes) discos.


Los proverbios flamencos (1559), de Pieter Brueghel el Viejo. Fuente: Wikipedia.

Fleet Foxes (2008), de Fleet Foxes. Fuente: Discogs.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El debut de Fleet Foxes, la banda de Seattle capitaneada por Robin Pecknold, fue una de las mayores sorpresas del año allá por 2008 y se convirtió en un clásico instantáneo del indie folk. De la misma forma que con su agradable sonido vas descubriendo más y más capas de finísimo pop barroco, cuando miras detenidamente Los proverbios flamencos (1559) de Pieter Brueghel el Viejo empiezas a ver que lo que parecía un bucólico cuadro deja entrever detalles extraños y caóticos como gente ardiendo o un tipo que parece un árbol.

La lucha de san Jorge y el dragón (1606-1608), de Pedro Pablo Rubens. Fuente: Museo Nacional del Prado.

Victoria mística (2013), de Triángulo de Amor Bizarro. Fuente: Mushroom Pillow.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El diseñador Diego Delgado supo trasladar a la perfección la intensidad del magnífico cuadro de Rubens La lucha de san Jorge y el dragón (1606-1608) a nuestros días, dando al disco de Triángulo de Amor Bizarro Victoria mística (2013) un toque glitch que recordaba a los viejos VHS y que le sentaba como un guante al distorsionado sonido del grupo gallego de noise pop, quienes mandaron modificar la obra del pintor de la escuela flamenca al encontrar en ella el tema del poder contra lo místico y una correcta gama de viscerales colores, elementos que bien encajaban en el arrollador tercer trabajo de la banda.

La muerte de Marat (1793), de Jacques-Louis David. Fuente: Wikipedia.

Deathconsciousness (2008), de Have a Nice Life. Fuente: ENEMIES LIST HOME RECORDINGS.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De vuelta a 2008, con Deathconsciousness nos adentrarnos en uno de los discos más depresivos que tendrás el placer de escuchar. Su portada está sacada de La muerte de Marat (1793), de Jacques-Louis David, que representa el asesinato del líder revolucionario, un cuadro que se grabó en las retinas de los usuarios de 4chan después de que el oscuro debut del dúo de Connecticut Have a Nice Life se convirtiera en un disco de culto, pegando fuerte tanto en los foros como para algunos críticos que calificaron de «perfecto» este álbum doble que mezclaba géneros como el post-punk y el shoegaze en una sombría reflexión sobre la muerte, la pérdida y el amor no correspondido.

El aquelarre (1798), de Francisco de Goya. Fuente: Wikipedia.

In the Rectory of the Bizarre Reverend (2002), de Reverend Bizarre. Fuente: Svart Records.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con un título que servía de homenaje a In the Court of the Crimson King (1969), de King Crimson, el primer disco de los finlandeses Reverend Bizarre llegó algo tarde a una escena que llevaba prácticamente tres décadas en funcionamiento, pero eso no impidió que In the Rectory of the Bizarre Reverend (2002) se convirtiera en todo un tótem del doom metal, género que ha hecho del ocultismo parte de su seña de identidad. Por ello, qué mejor opción que usar la sublime obra de Goya El aquelarre (1798) como portada para este lento y melancólico viaje a la mismísima perdición.

La Libertad guiando al pueblo (1830), de Eugène Delacroix. Fuente: Wikipedia.

Viva La Vida or Death and All His Friends (2008), de Coldplay. Fuente: Coldplay official website.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Retomamos 2008 y la Revolución francesa, ya que, ese año, Coldplay y Tappin Gofton alteraban ligeramente La Libertad guiando al pueblo (1830) de Eugène Delacroix para la portada de Viva la Vida or Death and All His Friends. El giro de tuerca de la banda británica hacia una temática más universal trataba asuntos como el amor, la guerra o la revolución, y claramente una de las principales influencias del disco fue Los miserables (Victor Hugo, 1862). No es de extrañar que un grupo tan vitalista como Coldplay decidiera usar la imaginería de la Revolución francesa y de la oda a la libertad de Delacroix para uno de sus mejores discos.

No 16 Kambara yoru no yuki (1833-1834), de Utagawa Hiroshige. Fuente: British Museum.

Pinkerton (1996), de Weezer. Fuente: Weezerpedia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No 16 Kambara yoru no yuki, uno de los grabados de Las 53 estaciones de Tōkaidō de Hiroshige, acabó figurando como la portada del segundo disco de Weezer, Pinkerton (1996). El nombre del álbum está sacado del personaje de la ópera Madama Butterfly (Giacomo Puccini, 1904), descrito por Rivers Cuomo, líder de la banda, como un «estúpido americano similar a una estrella de rock», y, al igual que la obra, el disco observa Japón como un país sensual y delicado, y mezcla referencias a su cultura con desilusiones románticas. Más emocional que su predecesor, la exploración de la parte oscura de Rivers (su Pinkerton interior) no cumplió las expectativas en su día, pero a pesar de su frío recibimiento y del rechazo por el propio Cuomo, a día de hoy, él mismo lo ha reconsiderado como un álbum valiente y auténtico, y se ha convertido en uno de los más influyentes del grupo.

El viaje de la vida: Vejez (1842), de Thomas Cole. Fuente: National Gallery of Art.

Nightfall (1987), de Candlemass. Fuente: Discogs.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y otro segundo lanzamiento que no tenía fácil superar al debut fue Nightfall (1987); sin embargo, el disco de Candlemass ha sido ampliamente considerado como uno de los mejores de la historia del doom metal, debido en buena parte a la incorporación del cantante Messiah Marcolin, cuya influencia en el disco hizo que los suecos cambiasen el título, incluyesen esa Marcha fúnebre de Chopin y usaran de portada la fantástica pintura de la serie de Thomas Cole, El viaje de la vida: Vejez (1842), que representa el final del ciclo de la existencia corpórea y el paso de la mente al estado inmortal y que encaja perfectamente con las letras religiosas y las voces limpias de Marcolin.

Viviane and Merlin, de Gustave Doré. Fuente: Wikimedia Commons.

The Ways of Yore (2014), de Burzum. Fuente: Burzum and Varg Vikernes – Official Website.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para ilustrar la leyenda del rey Arturo, el conjunto de poemas narrativos Idilios del rey (Alfred Tennyson, 1859) incluía una serie de grabados que fueron encargados al gran artista francés Gustave Doré, y uno de ellos, Viviane and Merlin, fue a parar a la portada del último disco de Burzum, The Ways of Yore (2014), otra aproximación al ambient que sigue la estela de los trabajos previos del proyecto de Varg Vikernes, incorporando sintetizadores e instrumentos del folk noruego, pero innovando en el estilo vocal y mezclando narrativa en una exploración de la evolución humana y en un viaje a las raíces de Europa.

A Basket of Roses (1890), de Henri Fantin-Latour. Fuente: The National Gallery, London.

Power, Corruption & Lies (1983), de New Order. Fuente: MoMA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La icónica portada del disco de New Order Power, Corruption & Lies (1983) ha acabado siendo usada para sellos postales por el Royal Mail, abrigos del diseñador de moda Raf Simons e incluso por la marca Supreme. Y es que la unión de la formidable pintura de Henri Fantin-Latour A Basket of Roses (1890) con el código de colores (que contenía el nombre del disco y del grupo) consigue crear un contraste único y elegante entre la romántica y clásica imagen y los modernos sonidos electrónicos surgidos de las cenizas de Joy Division. La elección del cuadro por Peter Saville, diseñador y cofundador de la legendaria Factory Records, vino dada gracias a que las seductoras flores le sugerían los medios por los que el poder, la corrupción y las mentiras se infiltran en nuestras vidas.

Kerze (1983), de Gerhard Richter. Fuente: Gerhard Richter.

Daydream Nation (1988), de Sonic Youth. Fuente: Allmusic.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Kerze (1983), la pintura del gran artista alemán Gerhard Richter que fue usada por la banda americana de noise rock Sonic Youth en su disco Daydream Nation, constituía una de las tantas referencias que Thurston Moore, Kim Gordon, Lee Ranaldo y Steve Shelley brindaron al arte, al cine, a la literatura y a la propia música en su gloriosa mezcla de punk y vanguardia de 1988: desde letras sacadas del cine de Andy Warhol hasta guiños a los símbolos de Led Zeppelin, pasando por una realidad en la que J Mascis era el presidente de los Estados Unidos. Richter (quien ha experimentado tanto con la abstracción como con el fotorrealismo) no cobró a Sonic Youth por el uso de su pintura, pues se ve que también él admiraba la enérgica música del grupo de Nueva York.

 

Por Marcos Jiménez Lobera

Imagen destacada: Wikipedia

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