XCAR: «Queremos que el lector acabe siendo un cocinicas, y no que seamos nosotros los que le digamos: “Mira, sé cocinar”»

Estoy hecho un cocinicas. Recetas en viñetas, XCAR, Azagra y Revuelta, Editorial Cornoque, 128 pp, 12 €

Estoy hecho un cocinicas. Recetas en viñetas, XCAR, Azagra y Revuelta, Editorial Cornoque, 128 pp, 12 €

Mentiría si no dijera que nada más ver el tebeo Estoy hecho un cocinicas. Recetas en viñetas (Editorial Cornoque),de XCAR, Azagra y Revuelta, me enamoré al instante, y es que combina en una cuidada edición: recetas de cocina, dibujicos y mucho humor pero, sobre todo, es una idea novedosa; algo muy difícil en estos tiempos en los que parece que ya esté todo inventado. Por cierto, no debí ser la única, porque alguno ya le ha compuesto hasta canciones de amor (no hay que perderse el himno que le han dedicado el músico y tabernero de Casetas, Gran Bob, y Pepe Vázquez).

Así que, tras una lucha interna sobre en qué sección de la revista lo integrábamos: arte, literatura o gastronomía, me planté en casa de XCAR con unas cuantas preguntas y un buen montón de ingredientes. Y es que además de entrevistarle, le hemos engañado para devolver a la realidad sus viñetas, cocinando para nosotros un pedazo de «Hojaldre pichabrava».

Estoy hecho un cocinicas se presentará el próximo sábado, 15 de noviembre, a las 19 h en el Bar Sidecar (c/ Mayor, 10).


—Sé que cocinar y dibujar son dos de tus grandes pasiones, pero ¿en qué momento y cómo surgió idea de unirlas?

La idea se nos ocurrió a los tres, a Azagra, a Revuelta y a mí. Somos muy amiguetes, nos juntamos mucho a tomar cañas, y Azagra y yo somos bastante cocinicas. Un día, les estaba contando una receta y Encarna me dijo «¡Ay, qué buena pinta!», como Encarna siempre lleva una libreta, se la apunté y, en vez de escribirla, le hice dibujitos para que enseñarle cómo preparo las verduras al vapor. Después, en la Feria del Cómic de Barbastro, estuvimos hablando del tema entre todos y se nos ocurrió que por qué no contar esas recetas con un tebeo. Carlos (Azagra) y yo nos lo tomamos con muchas ganas y nos hemos pegado todo el verano haciendo recetas hasta que de repente nos dimos cuenta de que teníamos un «tochazo». El libro lo hemos hecho en cuatro meses.

En el tebeo, que cuenta con 59 recetas, también han colaborado los dibujantes Iru y Chema Cebolla y cuenta con platos vegetarianos, o susceptibles de serlo, e incluso especiales para niños.

En el tebeo, que reúne 59 recetas, también han colaborado los dibujantes Iru y Chema Cebolla, y cuenta con platos vegetarianos y especiales para niños.

—¿Cómo os habéis organizado el trabajo?

Hemos trabajado de manera muy libre, cada uno hemos hecho lo que queríamos. Las recetas que he propuesto yo las he dibujado y coloreado, y las de Azagra las dibujaba él y las pintaba Encarna. Conforme fuimos avanzando, sí que nos dimos cuenta de que había que poner un poquito de variedad, y que no se nos olvidara poner recetas de pescado, de carne… Pero, cuando le fuimos comentando el proyecto a un montón de amigos, alguno que también es aficionado a la cocina, nos decía «¡Pues yo hago una receta muy buena!» y yo les contestaba «Dámela que la pondré y, además, te dibujaré a ti haciéndola». Y creo que al final ha quedado simpático.


—¿De dónde viene eso de «cocinicas»?

El título se me ocurrió porque es una cosa que me dicen siempre los amigos: «Carlos, estás hecho un cocinicas». En la portada quería poner el monigote de un cocinero y se nos ocurrió que, a través de un troquelado, pudieras poner en su cabeza tu foto o la de la persona a la que quieras regalar el libro. De este modo, el cocinicas es la persona que va a cocinar, no nosotros. Queremos que el lector acabe siendo un cocinicas, y no que seamos nosotros los que le digamos: «Mira, sé cocinar»; que es lo que pasa hoy en día con los programas de cocina en televisión. Todo el mundo los ve, pero nadie cocina. Esperamos que este libro les haga gracia, y que la peña se anime a cocinar.

—¿Cómo realizasteis la selección de las recetas?

Empezamos haciendo las recetas que Azagra y yo hacemos en casa con más frecuencia. No son cosas raras como los libros de recetas antiguos con los que te preparabas por si venían visitas a casa.

—¿Qué tipo de platos podemos encontrar?

Platos que valen para todos, para el que sepa cocinar y para el que no. Pero a mí me apetecía mucho transmitir la idea de Arguiñano de que hay que perderle el miedo a cocinar. Hoy en día todo el mundo dice que no tiene tiempo, pero solo es pereza. Si a la gente le explicas que una receta es fácil, rapidita y que da buen resultado, lo hacen. Tengo amigos que con el libro se han puesto a cocinar y están contentos de, por fin, haber hecho cosas con sus manos. La idea es que sean recetas sencillitas, pero muy resultonas.

—¿Cuál ha sido el papel de Beatriz Cuartero en la edición?

Una vez que tuvimos un buen montón de recetas, empezamos a plantearnos cómo ordenábamos todo aquello. Antes, los libros de cocina se organizaban en entrantes, primer plato, segundo plato y postre, pero hoy en día ya no hacemos ese tipo de comidas porque tenemos unos trabajos físicamente más descansados y no hace falta que comamos tanto, llegamos con más prisas… Empezamos a darle vueltas y para eso nos echó una mano Bea, que es una gran periodista y una muy buena amiga. Le pedimos que nos ayudara a organizar el libro y que escribiera el prólogo, en definitiva, a poner un poco de orden.

—¿Consideras que esta publicación va en la línea de lo que los expertos denominan la «normalización del tebeo»?

Es una cosa en la que nosotros no caímos, pero que nos han indicado cuando hemos ido enseñando el libro, sobre todo, en el mundillo del cómic. Se trata de que el tebeo deje de estar en el gueto de los cuatro que los leemos, que somos una minoría, y que llegue al gran público, convirtiéndose en una cosa habitual, como los libros o las películas. A mí no me ha pasado nunca, pero conozco a gente que dice que nunca se pondría a leer un tebeo en el tren porque les da vergüenza. Y es que todavía hay quien asocia el tebeo solo a los críos. Así que hacer un tebeo de recetas de cocina es un paso más en la normalización, que yo no lo había pensado porque para mí ya está normalizado.

Estoy hecho un cocinicas

Esta publicación parece ser el comienzo de una bonita amistad entre el tebeo y la cocina… Tanto nosotros como sus autores auguramos una segunda parte

—Quienes te conocemos a ti ya al equipo Malavida sabemos que algunos de los personajes del libro son más reales de lo que parecen, por ejemplo, algún que otro disfraz de pollo… ¿Cómo de fina es la línea realidad-ficción en tu trabajo?

Me gusta meter referentes internos en todo lo que hago, pero lo intento hacer de manera que para el que conozca mis chistes privados sea un extra, pero para el que no, no le afecten en nada. Por ejemplo, en estas recetas invito a comer a un amigo mío y luego resulta que es verdad, y sé que cuando este lo vea le va a hacer gracia. No son cosas importantes pero sí que consiguen que cuando trabajo me lo pase mejor.

—Tienes el estudio de dibujo unido a la cocina, tú que eres un hombre multitarea imagino que aprovecharás para dibujar mientras cocinas.

Sí, como tengo la mesita al lado, si tengo que poner algo en el horno o guiso algo despacico y tarda 20 minutos, pues ese rato, entre otras cosas, me pongo a dibujar, claro. Por lo general me gusta ponerme la radio, una copita y echar la tarde cocinando tan ricamente.

—De todas las recetas que has incluido en el libro, ¿tienes una receta favorita?

Esta que vamos a hacer, el «Hojaldre pichabrava», porque cuando invitas a gente a casa, si te gusta cocinar un poco, como hoy no cocina nadie, cualquier cosa que hagas sorprende y te ponen mejor fama de la que mereces. Cuando llegas a casa y comes productos frescos y un poco cocinados, a todo el mundo le parecen canela fina. Y este plato del hojaldre, además de porque es invención mía, me encanta porque es el único que la gente que me pide la receta luego lo hace. Que es algo muy raro porque normalmente te dicen: «¿Cómo lo has hecho?» y yo les contesto: «Bien, te lo voy a explicar aunque no lo vayas a hacer jamás». Pero este sí, incluso algunos amigos me dicen que lo hacen habitualmente y con sus propias variaciones.


Tras ponerse el delantal y una cervecita, XCAR nos explica CÓMO PREPARAR SU «HOJALDRE PICHABRAVA», un nombre que según su inventor responde al supuesto, y digo supuesto, origen afrodisiaco de sus ingredientes; casualmente, es también el plato preferido de su pareja, no digo más.
Ingredientes (para 4 personas): 2 planchas de hojaldre, 2 endivias, 150 gr de jamón serrano, 6 champiñones, queso para fundir, 1 lata de olivas negras sin hueso, 1 huevo, romero, aceite de oliva y 1 lechuga.

Por Elisa Plana 

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