Foo Fighters – «Sonic Highways»: la historia de Estados Unidos hecha canciones (1.ª parte)

Ante todo pido disculpas de antemano ya que no puedo ser imparcial con estos tíos. Ya perdonará el lector la tardanza pero el análisis de la serie/documental/disco/monográfico/histórico debía hacerse con paciencia, cautela y reflexión, especialmente, mucha reflexión.


Foo Fighters ha recibido 4 Grammys al mejor Álbum de Rock en sus 10 años de andadura

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El grupo de Dave Grohl, sí, exbatería de Nirvana, ha vuelto haciendo una vez más lo que le da la gana, sin rendir cuentas a nadie. Desde que el grupo se mudase hace diez años a Los Ángeles han hecho lo que les ha apetecido. Que ahora nos apetece hacer un disco doble, uno con canciones acústicas y otro con eléctricas, pues hacemos In your honor (Roswell/RCA, 2005). Que ahora nos apetece hacer lo mismo pero todo en el mismo CD, pues te hago Echoes, silence, patience and grace (RCA, 2007) y de paso meto «The pretender», una de nuestras mejores canciones. Que estoy cansado de grabar en estudio (a pesar de que tengo uno propio), pues me compro todo lo necesario y te grabo Wasting Lights (RCA, 2011) en el garaje de mi casa con Butch Vig (productor de Nevermind de Nirvana) y además junto en la misma habitación a todo lo que queda vivo de Nirvana (Pat Smear y Krist Novoselic). Y por si fuera poco te hago un documental de la banda (Back & Forth) mientras lo grabo.

El listón estaba muy alto para el siguiente disco, muy muy alto. Canciones acústicas, grabaciones en el garaje de tu casa, Butch Vig, documentales… Sí, documentales, porque en los últimos tiempos Dave Grohl hace documentales. Así lo demostró con Sound City (Roswell Films, 2013), ejemplo más puro de egocentrismo, pero ojo hay que tener bemoles para conseguir una canción reuniendo a Nirvana y sustituyendo a Kurt Cobain por el mismísimo Paul McCartney.

Con todos los ingredientes en el cóctel, el grupo que se mueve militarmente a lo que dice el frontman de la banda, deciden que van hacer lo siguiente:

  1. Grabaremos un disco.
  2. En él contaremos la historia de la música moderna de los Estados Unidos.
  3. Para ello haremos 8 canciones.
  4. Las canciones las haremos y las grabaremos en 8 estudios distintos, en 8 ciudades distintas.
  5. Y nos volveremos a llevar a Butch.
  6. Y llamaremos a colegas para que toquen, pero que no sean solo rockeros.
  7. Y como ahora hacemos pelis, grabaremos un capítulo con cada canción. En ese capítulo se verá cómo hablamos con la gente, componemos la canción y en un ratico hacemos la letra.
  8. Y luego venderemos la serie a la HBO, por si fuera poco.

Planteadas las bases de toda esta historia. El grupo nos deleitó con «Something from nothing» en el mes de octubre. Pero el disco no se iba a lanzar hasta noviembre y la serie iba a acabar a mediados de diciembre. Por eso, yo preferí ver toda la serie y, después, escuchar el disco. Considero que ese es el orden en el que ha de consumirse este producto.

La historia comienza en Chicago y su blues. Con una declaración del líder de la banda muy importante. Él va hablar de lo que sabe, que para eso lo sabe. Y lo que sabe es sobre música y Estados Unidos, es decir, música en Estados Unidos. La batería de grupos capitalinos ya asusta Etta James, Wilco, Gene Kupra, Kanye West, Muddy Waters… Es precisamente con este último con el que comienza la historia, con él y con Buddy Guy, en aquel país donde los negros se hicieron fuertes en la música y con la música. La historia de Chicago sigue con Steve Albini, productor (o ingeniero de sonidos como él prefiere llamarse) de discos tan importantes como In Utero (Original Recordings Group, 1993) de Nirvana, Surfer Rosa (4AD, 1988) de Pixies, casi toda la discografía de The Breeders o el grupo vasco Berri Txarrak con su Payola (Roadrunner Records, 2009). Es en el estudio de Albini (Electrical Audio Studio) donde el grupo comienza a componer la primera canción de Sonic Highways. El capítulo se alterna con Taylor Hawkings como actor secundario, que nos descubre a los Cheap Trick, mientras Dave nos habla del Chubby Bear y los Naked Raygun. El capítulo acaba como acabarán todos los capítulos (tranquilos que no hay spoiler) con la canción que se va componiendo a lo largo de él. En este caso «Something from nothing» es un buen comienzo de lo que se augura.

El segundo capítulo se desarrolla en Washington, la capital de los Estados Unidos. Volvemos a ver al egocéntrico Grohl de Sound City que habla de su relación con Washington DC y sobre cómo empieza allí su carrera musical con Scream. Pero antes de empezar con el punk, repasa quién ha salido de esa ciudad: Marvin Gaye, Duke Ellington, Chuck Brown, Henry Rollins, Fugazi o Trouble Funk. Y es que veremos cómo la capital pasa de ser un núcleo funky a convertirse en un referente del punk. De Trouble Funk a Bad Brains, Iron Cross o Fugazi, para convertirse en un lugar de referencia del punk en los Estados Unidos. De los propios Fugazi emerge la figura de Ian Mackaye, fundador de Dischord Records y un claro ejemplo de lo que es el DIY. Al final nos presentan «The feast and the famine», probablemente el tema más rabioso del disco, todo un valor seguro para el directo.

De Washington nos vamos al estado de Tennesse, al corazón de Norteamérica y cuando hablamos de raíces musicales en Norteamérica seguro que te viene a la mente el country. Los Foo se desplazan a Nashville y allí, en el Bluebird, Dave deleita a los presentes con un concierto en acústico. Él y su guitarra. En el estado de las canciones empezamos a conocer a los verdaderos autores. Nos muestran nombres como Roger Miller, Hank Williams, Willie Nelson, Emmylou Harris o espacios como el Grand Ole Opry. Y a través de esos artistas llegamos a Tony Joe White y la historia de cómo «Polk salad Annie» fue llevada al éxito por Elvis Presley o como la famosísima canción «I will always love you» de Dolly Parton consiguió renombre siendo interpretada por Whitney Houston. Todas esas influencias son recogidas por Zac Brown y su granero reconvertido en estudio donde la banda grabará «Congregation» con el propio Zac Brown y probablemente la mejor canción del disco, con un riff que se queda en la cabeza.

Llegamos a la mitad de la serie/disco en Austin, Texas. La ciudad donde todo nace. En los años sesenta los hippies, a finales de los setenta predominaba el punk rock y en los noventa la ciudad ya se hizo mayor. Gibby Haines la describe como «la capital de la música en directo» de cualquier estilo y, para ello, no hay mejor excusa que centrar todo el capítulo en Austin City Limits, un show de música en directo que se emitía por la PBS, la televisión pública americana. Este programa demostró la música que se hacía en Austin y lo colocó en el mapa de Estados Unidos. Otro momento clave en la vida musical de Austin es el South by Southwest, un festival de música que pasa de tener a unos pocos grupos en cartel a tener 120 solicitudes para tocar, ¡todas de grupos australianos! Y de toda esta música en directo surge Gary Clark Jr., que si de una crónica futbolera se tratará, habría que tildarlo como el nuevo Jimmy Hendrix. Al final una doble canción, «What did I do?/God as my witness», con el propio Gary Clark Jr. es donde el capítulo cobra todo su sentido.

En general, un buen arranque de serie. Llegamos a la mitad expectantes por conocer lo que sucede en Los Ángeles y en Seattle, sobre todo en Seattle, pero para ello habrá que esperar. Por ahora la serie no defrauda, a cualquiera con un mínimo de interés musical, le resultará entretenida y curiosa. Técnicamente no hay ninguna queja. Sobria y correcta, suficiente para, recordemos, un tío que toca la batería.

Por David H. Secorún

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