¡Vivan los pinches de La Pulquería!

Los valencianos sacrificaron las Fallas para acabar su gira de reencuentro, o de despedida, según se mire; celebraban el décimo aniversario de su disco debut Corridos de Amor (2004). Todavía habrá alguna oportunidad más de verlos, si tienes ocasión, estarás ante el mejor directo que se está haciendo ahora mismo en este país.


La Pulquería está compuesta por: Gerard Sanz «Huracán romántica» (voz), Pancho Tekila (guitarra), Miguel Ángel Escrivá (bajo), Jordi Carreras (guitarra), Federico Martín (batería), Alberto López (trompeta) y Eloy Suárez (trombón)

La Pulquería está compuesta por: Gerard Sanz «Huracán romántica» (voz), Pancho Tekila (guitarra), Miguel Ángel Escrivá (bajo), Jordi Carreras (guitarra), Federico Martín (batería), Alberto López (trompeta) y Eloy Suárez (trombón)

Resulta curioso como a veces la música da como resultado a unos valencianos haciendo corridos mexicanos, guitarreros, punkarras, pero corridos, al fin y al cabo. Esa es la excusa con la que nació La Pulquería hace casi veinte años, con el estilo que ellos han denominado «hard-mariachi». Pero, sin lugar a dudas, lo más sorprendente de este grupo es el día, no tan lejano, en el que, aunque ninguno de ellos había visto nada de México más allá de la televisión, se plantaron en la plaza de Armas de Zacatecas tocando ante una inmensa multitud. Y son de Levante, oiga.

La Pulquería cerraba esta gira con un último concierto en Zaragoza el 14 de marzo. La elegida era la Sala Oasis, escenario más que perfecto tanto para el público como para el desarrollo de su espectáculo. La hora (21:30 h), demasiado pronto, como siempre.

Abrieron la noche los también valencianos Rubick. Como ellos dijeron en el momento oportuno, quizá no sean el mejor grupo para telonear a La Pulquería, probablemente sean las ansias de su representante de querer prometer algo que todavía no llega. Para esto, mejor que hubiesen contado con alguien de la tierra.

Pero lo que verdaderamente estaba esperando la gente estaba al caer. «¿Dónde están?». Abría la noche un Huracán Romántica totalmente entregado al público y al que el escenario se le quedaba pequeño. A continuación, explotaron con «Machetazos en el corazón» y se disparó la locura, bailes y saltos, y gente que se daba, y gente que caía y desaparecía, y Huracán Romántica que se lanzaba al público. Una auténtica barbaridad. Una auténtica pasada. Dieron paso a las canciones del citado Corridos de Amor, y entre ellas «Mala Cara», un espectáculo de canción. Por su parte, «El Día de los Muertos» volvió loco a todo el mundo.

Ante una barbarie de ese calibre había que dar un respiro al cuerpo. Al ritmo del contrabajo y guitarra acústica sonaron «Plata o plomo» y «Mil Esqueletos al Sol». Llegaron a tocar la patata, pero la gente quería más.

El concierto siguió por donde siguen los buenos momentos. Al sonido de Dick Dale & The Del Tones la barca salió a escena. Y con ella el tequila. Entre todos llevamos a Huracán Romántica a que diera de beber al técnico de sonido. Luego dio a sus compañeros y al púbico. La gente pedía más, no canciones, más tequila. Entonces de la nada salió otra botella…de ron. Da igual dale a Dick Dale y otra vez a empezar.

Y como sprint final, «Gitano», «Universo conocido», «No hay amor»… parón y bis. Nada mejor para acabar que con algo que funciona, y algo que ha funcionado no lo cambies. «El Día de los Muertos» volvió a sonar llevando al público al éxtasis y de ahí a la resaca que provoca saber que, a lo mejor, no los vuelves a ver.

 

Por David H. Secorún

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