«How to get away with murder» o «Cómo defender a un asesino», la serie

«Dame muertos que tengo prisa» podría ser una de las máximas de esta serie de abogados. En uno de los capítulos, una de las estudiantes entra en su cuarto y su novio la espera dentro para darle una sorpresa, ella le grita enfadada que cómo se le ocurre aparecer así cuando hay un montón de asesinatos.


Viola Davis ha ganado el Globo de Oro a Mejor actriz de serie-drama por su papel en Cómo defender a un asesino (Shonda Rhimes, Michael Offer, ABC, EE. UU., 2014)

Viola Davis ha ganado el Globo de Oro a Mejor actriz de serie-drama por su papel en Cómo defender a un asesino (Shonda Rhimes, Michael Offer, ABC, EE. UU., 2014)

La todopoderosa y con mala leche profesora Annalise Keating (Viola Davis) dedica sus clases en el campus de Middleton a analizar casos prácticos para dejar en libertad a los acusados sin entrar en ningún tipo de dilema moral, «El sistema judicial no siempre recompensa la verdad», afirma. Cada año escoge a cuatro alumnos de primer curso para que trabajen bajos sus órdenes sometidos a una presión desmoralizadora e inhumana, lo que recuerda, en no pocas ocasiones, al ambiente de otra gran serie de abogados, Damages (Daños y perjuicios).

Dejando de lado la verosimilitud de que unos chavales puedan o no realizar semejante tarea, porque apenas tendremos tiempo para pestañear entre plano y plano, la serie se hace excesiva por diversas razones.

La primera de ellas es la velocidad a la que se suceden los acontecimientos. Ya al inicio de la temporada encontramos a estos chavales intentando deshacerse de un cuerpo, el cadáver de alguien relacionado de alguna manera con el asesinato de otra persona, la estudiante Stangard. Conforme avanza la historia, veremos que la muerte de la joven es el hilo narrativo principal y que alrededor de él se nos presentan otros casos menores con más y más divergencias. Es, por tanto, una serie que presenta una estructura que yo llamaré de «cuerda», es decir, hay un hilo central, el alma de una cuerda (lo que le da sus propiedades), y luego un recubrimiento, que son las historias menores. Por poner otro ejemplo de este tipo de estructura podemos citar la serie El mentalista, la historia de John «el Rojo» sería el alma, la resolución de casos sucesivos, el recubrimiento de la cuerda.

Parte de ese exceso al que me refería es también el número de casos por capítulo, y es que en ocasiones se trabajan hasta cuatro casos a la vez, lo que es, sin duda, demasiado. También es excesivo el número de relaciones sentimentales —otro de los ingredientes fundamentales de este tipo de producciones— que se dan entre los miembros del equipo, y entre los miembros del equipo y gente de la que se aprovechan para obtener información que facilite su tarea, en fin, agotador.

Es también desmesurada la temática del secreto. Está muy bien darle al espectador la información poco a poco, confundirlo, sesgar el punto de vista o camuflarlo, pero tampoco hay que pasarse. La manipuladora y dictadora profesora lleva a su propia vida la famosa frase del doctor House, «Todo el mundo miente», o «Todos los clientes mienten» y, de esta manera, también su marido, sus colaboradores y toda su existencia.

SERIES

 

 

 

 

 

 

Por Pablo Lorente

 

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