«Los nuestros», la serie

Algo parece haber cambiado en los últimos meses con las series españolas. Sin duda, los seriéfilos hemos recibido una buena noticia, y es que las producciones nacionales, al menos de momento, han decidido salir de los bares y dejar de lado por un tiempo las socorridas comedias de situación. El Ministerio del Tiempo nos hace viajar a través del tiempo y de la historia, Los nuestros nos traslada al mundo del terrorismo en Mali y, aunque Bajo sospecha nos dejaba en el restaurante de los Vega, la trama (algo torticera, demasiado larga y que a mitad de temporada deja de ser verosímil) nos llevaba por otros derroteros.


Los nuestros es la primera miniserie bélica de la ficción nacional. La serie ha contado con el asesoramiento permanente de los militares; cinco de ellos han formado parte del elenco.

Los nuestros es la primera miniserie bélica de la ficción nacional. La serie ha contado con el asesoramiento permanente de los militares; cinco de ellos han formado parte del elenco.

Los nuestros (Salvador Calvo,Telecinco, 2015) es una miniserie bélica en donde un grupo de Boinas Verdes (cuerpos especiales del Ejército de Tierra) deben rescatar a una pareja de niños españoles secuestrados por una facción terrorista en el país africano.

La serie, según las informaciones que he podido leer, ha recibido asesoramiento por parte del Ejército y es, en gran medida, creíble, puesto que, y esto parece histórico, las explosiones parecen explosiones, los tiros parecen tiros, los actores mueren en pantalla muy bien, los cuarteles lo parecen, etc. En definitiva, la serie ha contado con los medios oportunos y es lo que presenta, una serie bélica.

Otro de los puntos fuertes de esta producción es mostrar y dignificar las labores que desarrollan los militares españoles, acercando a la opinión pública su trabajo. Como comento en mi recién aparecido libro Series de televisión y Literatura. El poder de la ficción (Comuniter, Zaragoza, 2015), las intervenciones militares del Ejército español en el extranjero o el papel de los militares en nuestra sociedad apenas se ha visto reflejado por la ficción. En alguna ocasión sí que ha ocurrido, aunque fuera en su tono más chusco y paródico, por ejemplo, en la vieja serie ya Historias de la puta mili.

La serie no es perfecta, por supuesto. Por mencionar algunos problemas, podemos decir que la serie es demasiado larga. Usar tres horas y cuarenta y cinco minutos para contar la historia del rescate de dos niños no parece muy adecuado. Y lo cierto es que la serie me engañó, pues al inicio pensé que sería algo similar a The Unit, en donde cada capítulo de una media hora contaba una misión de un grupo de élite del Ejército de los EE. UU. No ha sido el caso.

Se alarga innecesariamente, en parte, porque se pierde en las tramas amorosas —como no podía ser de otra forma en una serie española—, apartado este que, por cierto, ha recibido algunas críticas. Por citar un ejemplo menor, un personaje secundario como es Desi, protagonizada por Marina Salas, «seduce» burda e innecesariamente a uno de los miembros de los Boinas Verdes. El otro gran conflicto amoroso se da entre dos de los miembros del equipo, los mal avenidos personajes principales: el capitán Alberto Sánchez (Hugo Silva) y la tiradora Isabel Santana (Blanca Suárez).

Otro problema es que sobran minutos del ridículo e idiota «conflicto» de la cabra, en donde dos legionarios de patrulla matan a una cabra que desencadenará un conflicto local, episodio que recuerdo haber visto antes, aunque no consigo recordar dónde.

Llama la atención también lo mal que se llevan los miembros del equipo de operaciones especiales, cuando se supone que debería ser al revés, pues supongo que la confianza en los compañeros debe ser máxima: el capitán está enfadado con la tiradora (Blanca Suárez, que de tan bella cuesta creernos el personaje); el malaleche y capullo sargento Solá (Luis Fernández) cabrea a todo el mundo, tanto que cuesta creer que sus compañeros no le peguen un tiro y así suma y sigue.

Para finalizar, podemos destacar el alegato de uno de los mandos sobre las realidades que rodean estas misiones: no van a regalar chucherías, es una «puta guerra» y la gente muere. Quizás se les ha ido la mano en este sentido pues la misión acaba siendo una escabechina.

A lo mejor en nuestros tiempos no quedan héroes, pero está bien verlos en la pantalla de vez en cuando.

puntuacion Los Nuestros

 

 

 

 

 

 

Por Pablo Lorente

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