Pájaros en la Cabeza: un sueño de integración hecho realidad

Pájaros en la Cabeza es mucho más que un restaurante de primera, es un sueño de integración laboral hecho realidad. Se ha convertido en el primer restaurante de Aragón que ofrece un contrato a jóvenes con síndrome de Down. Pero, tal y como explica su propietario, Alberto Muñoz, nada ha sido fortuito. El local nació por y para hacer realidad ese sueño y aunque Pájaros en la Cabeza tiene una corta trayectoria, verdaderamente comenzó a gestarse hace mucho tiempo.


Pájaros en la Cabeza (avenida Juan Pablo II, 42-44) abre los 365 días del año de 6 a 1 h.

Pájaros en la Cabeza (avenida Juan Pablo II, 42-44) abre los 365 días del año de 6 a 1 h.

«Mi primer trabajo fue cuidando a Julito, un chaval con síndrome de Down» recuerda Alberto visiblemente emocionado. La complicidad con el chico fue total y, gracias a él, Muñoz conoció la Fundación ASPACE Zaragoza donde trabajó durante años. Un buen día, Alberto decidió que debía luchar por la integración laboral de personas como Julito, y se trasladó a Polonia donde dirigió una empresa de cableado eléctrico en la que el 40 % de la plantilla tenía alguna discapacidad. Con la mochila cargada de experiencia y, sobre todo, con muchos pájaros en la cabeza, regresó a Zaragoza.

Esta nueva aventura tiene dos grandes protagonistas: Íñigo Insausti y María Izuel, «dos chavales con gran capacidad», comenta el propietario. Son capaces de «superarse cada día» y de recordarnos al resto cuáles son «las cosas importantes de la vida». Cristina Cardiel, jefa de cocina, comenta lo que ha aprendido junto a estos jóvenes: «Me han enseñado mucho, sobre todo compañerismo y sentido de la responsabilidad». En definitiva, con María e Íñigo «el día a día es diferente, contagian cariño y alegría», afirma el propietario.

Sin embargo, no todo ha sido fácil. «Cuando María llegó le decías un mensaje y ella realizaba otra operación completamente distinta», recuerda el jefe. Con el paso del tiempo —María lleva diez meses e Íñigo un año— han mejorado y aprendido mucho, tal y como señala Cristina, asombrada con su evolución.

El restaurante ofrece de lunes a viernes un menú por 11 €. Los fines de semana el menú asciendo a 15 €. Para festivos elaboran menú especial por 18 €.

El restaurante ofrece de lunes a viernes un menú por 11 €. Los fines de semana el menú asciendo a 15 €. Para festivos elaboran menú especial por 18 €.

Las anécdotas son uno de los platos principales de este establecimiento y es que todos los días hay una nueva. Alberto Muñoz sonríe al recordar cómo siempre que hay cumpleaños y sacan la tarta a la mesa María hace caso omiso de sus indicaciones y le pone el pastel al más guapo, sea o no el cumpleañero. La última aventura protagonizada por Íñigo representa con claridad cómo viven la experiencia estos jóvenes: «El otro día el comedor estaba completo, y accidentalmente se le cayó un plato encima y, claro, también por todo el suelo… Le di las manos y le dije “Salta” para que no pisara la comida, pero él empezó saltar encima. Me miró, vio que me reía y empezó a reírse y me dijo: “Alberto, tenemos otra anécdota”». Desde luego, eso es tener gran capacidad para convertir un desastre en el momento más divertido del día.

Pero no todo son risas, los chicos han recorrido un largo camino para estar hoy aquí. Íñigo (una vez finalizado el colegio) estudió un PCPI de Auxiliar Administrativo, con sus respectivas prácticas en el Centro Joaquín Roncal Fundación CAI. Al finalizar estas, hizo un curso de administrativo y otro de comercio. «Cuando acabé los estudios me salió un trabajillo gracias a Alberto, que ayudó a la Fundación Down y contrató a personas con discapacidad; escogieron a dos una es María, y el otro, que ha sido el primero, es Íñigo Insausti que soy yo», explica orgulloso.

Además de menús, el establecimiento ofrece una carta variada y tapas. Todos los miércoles, puedes canjear la  entrada de cine por una tapa gratis.

Además de menús, el establecimiento ofrece una carta variada y tapas. Todos los miércoles, puedes canjear la entrada de cine por una tapa gratis.

Empezó con un contrato de prácticas y con un formador presente en todo momento, poco a poco esa ayuda fue disminuyendo hasta desaparecer y se le hizo «un contrato laboral indefinido» apunta Insausti enfatizando «indefinido».

A pesar de estar muy contento con todos sus compañeros, que según cuenta «cada vez son mejores» y con su jefe que «es muy bueno», ha sido más difícil de lo que pensaba. Para él lo más complicado es «la comunicación con la gente que viene a comer». Pero, aunque es lo que más le cuesta también es lo que más le gusta; eso y «que la gente esté bien atendida». Íñigo lo tiene claro, si hay clientes «mi jefe puede contratar a más amigos míos».

El propietario se muestra cauto: «Me encantaría rodearme de más chavales, pero hay una realidad, una facturación y unos objetivos», sin embargo, es algo que no descarta en un futuro. Además, invita a todos los empresarios «a probar, a quitarse ese miedo, la experiencia es un lujo».

Alberto, Íñigo y María están llenos de ilusión, ideas, locuras y sueños, llenos de maravillosos, únicos y asombrosos pájaros en la cabeza.

 

Por María Muruzábal

2 comentarios de “Pájaros en la Cabeza: un sueño de integración hecho realidad

  1. No sólo se trata de una iniciativa estupenda. Es ese tipo de establecimiento que volvería una y otra vez. Trató inmejorable de todos sus trabajadores, y muy buena calidad precio. Enhorabuena por vuestro trabajo.

  2. Pingback: Mucho más que un restaurante de primera | Restaurante Pájaros en la Cabeza

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *