«Spectre», o cómo desaprovechar a un gran villano

Cuarta película de Daniel Craig como James Bond. Un film que viene a profundizar más en el personaje y a enfrentarlo, de nuevo, contra uno de sus más emblemáticos rivales: Blofeld ¿Spectre está a la altura de las expectativas?


Spectre se estrenó en España el pasado 6 de noviembre y continúa en la cartelera. Se trata de la vigésimocuarta película de James Bond producida por Eon Productions. Está dirigida por Sam Mendes en su segunda película de James Bond tras Skyfall, y fue escrita por John Logan, Neal Purvis, Robert Wade y Jez Butterworth.

Spectre se estrenó en España el pasado 6 de noviembre y continúa en la cartelera. Se trata de la vigésimocuarta película de James Bond producida por Eon Productions. Está dirigida por Sam Mendes y escrita por John Logan, Neal Purvis, Robert Wade y Jez Butterworth.

Esta es sin duda la película más esperada del Bond de Craig desde su debut en Casino Royale (2006, Martin Campbell). Desafortunadamente, también se trata de la mayor decepción de su etapa como 007, si obviamos —por supuesto— Quantum of Solace (2008, Marc Forster), que es bastante peor película, aunque la campaña de promoción de aquella no es para nada equiparable a la que se ha hecho con Spectre. Tampoco lo es el elenco de actores (¡Bendito Christoph Waltz!), ni su trama, con ese aire «retro» y olor a Bond clásico que se respira desde el primer tráiler… Pero el hype, señores, esta vez pasa factura.

No me neguéis que la vuelta de Spectre, una organización criminal mítica y némesis de James Bond ya desde los libros de Ian Fleming —además encabezada esta vez por un Blofeld interpretado por Christoph Waltz—, no era algo digno de ver. Digno de ser esperado. Pues el bueno de Sam Mendes y sus guionistas, sobre todo sus guionistas, debieron pensar otra cosa cuando sólo le dedican tres secuencias en pantalla. Y eso que una ya salía en el primer tráiler… Tirón de orejas a Mendes, que ya cometió el mismo error en Skyfall con Javier Bardem. Spectre no termina de profundizar en ese interesante antagonista y además desmonta por el camino a los villanos de las tres cintas anteriores, generando un artificial vínculo entre todas las películas de Craig a mi juicio bastante desacertado: se nota que se ha construido sobre la marcha y que no estaba ahí desde la primera película.

Volviendo al líder de la organización Spectre, todos los personajes hablan de él, sí (le deben pitar los oídos), pero queremos verle, entenderle y profundizar en sus motivaciones. Y de esos tres reclamos, como indico, solo se cumplen los dos primeros. El objetivo de Spectre como entidad criminal, además, está ya bastante manido en este tipo de películas: un supervillano que va a controlar el mundo con su siniestra organización gracias a hacerse con el poder —desde las sombras— de las principales agencias de inteligencia.

Si unimos esa premisa al hecho de que James Bond en esta película se ve obligado, por motivos que no destriparé, a trabajar de forma cuasi independiente al MI6 obtenemos como resultado… ¡Misión Imposible 5! ¡Pues sí! Allí al bueno de Ethan Hunt (Tom Cruise) también le suceden cosas parecidas. De hecho, la premisa de ambas películas es idéntica. Y eso en dos films de espías que se han estrenado el mismo año pasa factura a la que más ha tardado en llegar. En este caso, Spectre, que habría funcionado mejor con otro enfoque, más centrado en su antagonista, su pasado y su relación con 007. En definitiva, menos chica bond, que dos ya son multitud —y más si una de ellas no aporta nada a la historia— y más chicha de verdad. Por favor.

Esta era una oportunidad de oro para cerrar la etapa de Craig como James Bond por todo lo alto. En lugar de eso, nos encontramos con una bala perdida. Una última bala gastada por este frío pero especial 007 —el más interesante y profundo de todos—, que libera el cargador de su Walther PPK pero permanece inmóvil, como dudando sobre si recargar el arma y empezar a disparar de nuevo o ceder su «licencia para matar» al siguiente en la lista, al siguiente Bond. A mí me gustaría verle de nuevo en acción en Bond 25, aunque el final de Spectre es una despedida perfecta para Daniel Craig… Ya solo por esa secuencia, también por el extravagante y atípico inicio de la película y los momentos de Christoph Waltz —lo mejor— Spectre merece una oportunidad. Si le he dado tantos palos, no es porque sea mala, sino porque tenía ingredientes y potencial para ser mucho mejor. Y eso me cabrea.

Ah, antes de terminar… Un consejo: cuando vayáis al cine pedid por favor que supriman la canción inicial y sus correspondientes créditos. Qué sueño me entró… Si ese es un tema musical de James Bond, que venga el Dios que sea y me lleve ya.

 

Por Juan López

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