«Kingsglaive: Final Fantasy XV», la película que hace honor al videojuego

A falta de menos de un mes para el lanzamiento del esperado Final Fantasy XV para Xbox One y PS4, analizamos su precuela cinematográfica. ¿Estará a la altura de las expectativas?


Las películas de videojuegos han proliferado en los últimos años, pero pese a los grandes presupuestos y la expectación que suelen levantar, raras veces logran estar a la altura de su homólogo digital. Películas como Super Mario Bros (1993, Anabel Jankel y Rocky Morton), Lara Croft: Tomb Raider (2001, Simon West), Hitman (2007, Xavier Gens) o  Max Payne (2008, John Moore) son solo algunos ejemplos que han provocado que, con el paso del tiempo, cada vez más jugadores vean estas adaptaciones cinematográficas solamente como una vía más de explotación del producto; una que llega con el único fin de «prostituir las sagas», dañando irremediablemente su imagen como iconos digitales.

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El rey Regis en Kingsglaive: Final Fantasy XV, interpretado (voz) por Sean Bean en inglés y Tsutomu Isobe en japonés. Tsutomu también dará vida a Regis en el videojuego, mientras que en inglés en lugar de Sean Bean lo hará Jim Pirri.

Afortunadamente, el caso que analizo hoy es una excepción que confirma la regla. Kingsglaive: Final Fantasy XV (2016, Takeshi Nozue) —tercera película oficial de la saga tras Final Fantasy: La fuerza interior (2001, Hironobu Sakaguchi) y Final Fantasy VII: Advent Children (2005, Tetsuya Nomura y Takeshi Nozue)— se erige como una relevante precuela del videojuego que, sin ser de obligado visionado para el jugador, sí sienta las bases del universo que nos encontraremos cuando empecemos Final Fantasy XV por primera vez, contextualizándonos perfectamente. A diferencia de lo que muchos sospechábamos, Kingsglaive no es únicamente una montaña rusa audiovisual o un nuevo experimento de Square Enix en busca de hacer la película digital más fotorealista posible: está ahí por un motivo y ocupa de forma lógica un hueco dentro del universo narrativo de Final Fantasy XV. Además, la sensación que te queda después de verla es que Kingsglaive no viene impulsada solo por un lógico fin lucrativo, sino por una verdadera inquietud transmediática de Square Enix por expandir la historia del juego en otros medios, en este caso el cinematográfico, pero no el único: también se ha hecho una serie de animación televisiva llamada Brotherhood: Final Fantasy XV que se puede ver de forma gratuita a través de YouTube. ¿El resultado de la aventura cinematográfica? Unas ganas locas por coger el mando y empezar a jugar: algo que muchas películas de videojuegos no llegan a conseguir, pero en lo que Kingsglaive sí sobresale.

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Póster promocional de Kingsglaive: Final Fantasy XV. La película de Visual Works (estudio de CGI propiedad de Square Enix) logró recaudar en Japón más de 105 millones de yenes durante los 10 días que estuvo en cartel.

Kingsglaive: Final Fantasy XV nos sitúa un poco antes de los acontecimientos de Final Fantasy XV y funciona a modo de prólogo, sirviendo de detonante para la historia que se desarrollará en el videojuego. El film se centra en el Rey Regis Lucis Caelum CXIII —padre de Noctis, protagonista del videojuego— y la Orden de los Glaives Reales, que trata de defender al Reino de Lucis y su cristal de la invasión del imperio de Nifheim. El corazón del reino de Lucis está protegido por una cúpula mágica impenetrable creada por el Rey Regis, así que sus habitantes viven en una calma tensa, con el temor de que esa protección mágica pueda caer algún día.

Quería hacer cierto contexto sobre la historia de la película porque algo que me sorprendió gratamente de Kingsglaive es que en esa situación de sitio y bloqueo del corazón de Lucis, el film diseña una trama política y diplomática entre ambos reinos muy interesante, donde el personaje al que da voz Sean Bean en inglés (Regis Lucis Caelum CXIII) sobresale por encima del resto. Con él en pantalla la película gana enteros, planteando temas complejos, como la responsabilidad de ser un buen rey para el pueblo o el vértigo de los dilemas morales. Dilemas que muestran a Regis como un monarca imperfecto, humilde, que duda y se manifiesta como un humano cualquiera, pese a ser portador de grandes poderes mágicos. Uno también que sabe que una mala decisión suya puede significar el final de su reino. Por supuesto, él está dispuesto a darlo todo por Lucis, aunque su ahínco quizá no sea suficiente y a veces le obligue a dejar a su familia en un segundo plano. Un tema que en la película se toca de soslayo, pero que a buen seguro que se desarrollará más en el videojuego desde el punto de vista de su hijo Noctis. No en vano, formar parte de la realeza puede ser un gran arma de doble filo: puedes ser el padre de todos, pero paradójicamente no estar ahí para tu propio hijo. La pérdida —o ausencia— de ese tiempo en familia es lo que provoca, desde mi punto de vista, la relación paternalista que tiene Regis con la Orden de los Glaives Reales y en particular con Nyx Ulric (al que pone voz Aaron Paul), verdadero protagonista de la película. Y hablando de protagonistas: es cierto que el grupo encabezado por Ulric no tiene el mismo carisma —ni profundidad— que el que se atisba que tendrán los protagonistas del videojuego, pero se nota que se ha puesto empeño en desarrollar su historia y esta resulta más interesante de lo que a priori podría parecer. No decepciona. Sin embargo, sí que lo hacen los personajes femeninos: desaprovechados y demasiado fijados a cánones clásicos. Una pena, ya que tenían potencial. Esperemos que al menos Lady Lunafrena Nox Fleuret (voz por Lena Headey en inglés), se desarrolle más en el videojuego final y cobre importancia —e independencia— conforme avance la trama.

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Imagen de Lady Lunafrena Nox Fleuret en Kingsglaive: Final Fantasy XV. Como dato curioso, comentar que será Rina Kitabana y no Shiori Kutsuna quien ponga la voz de Luna en el juego. Lena Headey tampoco repetirá en Final Fantasy XV: se encargará de ello la actriz Amy Shields.

Hablemos, por último, sobre la calidad técnica de la película. Kingsglaive: Final Fantasy XV, como no podía ser de otra manera, es una ambiciosa cinta de animación creada con imágenes por ordenador (CGI) y la tecnología fotorealista digital más puntera del momento. No exagero si digo que es la película animada más espectacular que he visto hasta la fecha. Entra por los ojos desde el principio y hay momentos en los que llegas a dudar si estás viendo a actores de imagen real o personajes generados por ordenador. Las expresiones, los gestos, las animaciones, los objetos, los fondos, todo, absolutamente todo, brilla de forma sobresaliente y presume de un nivel de detalle realmente sorprendente. Es de estas películas que recomendaría sin lugar a dudas ir a ver al cine, inclusive aunque uno no esté familiarizado con el universo Final Fantasy, ya que merecería la pena ya solo por vivir la experiencia en una pantalla grande. Lamentablemente Kingsglaive solo se estrenó en cines en un número reducido de salas en Estados Unidos y Japón, así que tendremos que conformarnos con la calidad del Blu-Ray en nuestros televisores. Una pena, ya que no solo la imagen de Kingsglaive derrocha talento, sino también su banda sonora. Y aquí es dónde, al igual que en la ambientación —un mundo feudal con tecnología moderna—, la película es aún más fiel si cabe con la saga y al videojuego que se estrenará el próximo 29 de noviembre. El grueso de la banda sonora esta compuesta por John R. Graham, pero lo interesante es que la compositora del videojuego, Yoko Shimomura, también ha participado en Kingsglaive, componiendo la main theme y una nueva versión de «Somnus» —la primera pieza musical que compuso para Final Fantasy XV—. Esto habla y mucho del cariño que ha puesto Square Enix en expandir el universo de Final Fantasy XV con esta película. Es cierto que su estética «videojueguil» y su equipo, menos especializado en cine, a veces puede pasar factura en aspectos como la continuidad o coherencia narrativa. De hecho, algunas secuencias están montadas de forma caótica y muchas transiciones dentro de que las escenas resultan confusas para el espectador. No obstante, eso se trata de un mal menor, ya que lo importante es que Kingsglaive: Final Fantasy XV hace honor a la saga que lleva por título y está a la altura de lo que los fans esperan encontrarse en el universo Final Fantasy.

 

Por Juan López

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