Magna Carta: una gota en el océano

La medianoche que dio paso al sábado 25 de marzo arrancó con el patio de butacas del Teatro Arbolé, en pie, ovacionando las dos horas de concierto que Magna Carta ofreció en Zaragoza. Según palabras del propio Chris Simpson, frontman y único miembro original que queda en el grupo, en julio de este año Magna Carta cumplirá 47 años en el mundo de la música. Durante esos 47 años, todavía en palabras de Simpson, 46 han sido las veces que Magna Carta ha visitado España —aunque era la primera para la violinista Wendy Ross—. Y aunque al público le pueda parecer que lo que hizo Magna Carta el viernes en el Teatro Arbolé fue un gran recital (y no se equivocan), cuesta hacerse a la idea de que esas dos horas fueran una especie de rutina para una banda de tal trayectoria.


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Magna Carta ofreció una velada de rock —casi— acústico, en la que se pudo apreciar la calidad y la experiencia que dan los años.

Un asistente al concierto enseña a sus acompañantes fotografías de cuando Magna Carta estuvieron en Zaragoza en 1992. Son las 22 h exactamente y la banda todavía no han salido al escenario. Saldrían con escasos minutos de retraso. Quizá forme parte de una tradición infundada eso de que las bandas míticas se hacen de rogar. O quizá sea problema del líder de la banda, Chris Simpson, puesto que tiene 75 añazos. Con una barata camiseta negra de manga larga, vaqueros y botas, Simpson parecía estar como en el salón de su casa. El escaso nivel de español de la banda no llegó más allá de un «Buenas noches, señores y señoritas» y un «Muchas gracias». El resto fue en inglés, e incluso hubo algún un chapurreo en italiano. Algunos integrantes se aclaraban la garganta bebiendo vino, y hasta el propio Simpson mencionó las plantaciones de uva en La Rioja, que asociaba a esta zona geográfica de España. No faltaron situaciones y comentarios jocosos para meterse al público en el bolsillo, un público entregado desde el minuto uno por la leyenda musical de la banda.

Foto de Magna Carta en una actuación en la televisión alemana en 1980. Chis Simpson es el segundo por la izquierda

Magna Carta en una actuación en la televisión alemana en 1980. Chis Simpson, frontman y cantante de la formación, es el único miembro original de la banda.

El concierto arrancó con dos temas de su legendario Lord Of The Ages (1973): «Isn’t It Funny (And Not A Little Bit Strange)» y «Wish It Was», donde la pluralidad instrumental de ambas canciones quedaba comprimida en la transparente interpretación de cinco músicos en directo —dos guitarras acústicas, un violín eléctrico, bajo y batería—. Tras este calentamiento, «Long Time Running» sirvió para que la banda presentara su último disco publicado, The Fields Of Eden (2015). Tras esos quince minutos, cuatro de los cinco miembros abandonaron el escenario, dejando solo ante el peligro al guitarrista Ken Nicol (exmiembro de The Albion Band y Steeleye Span), que deleitó a los asistentes con un delicioso blues. La acústica folkie en manos de Ken Nicol pasaba por una Gibson o una Fender.

Este interludio dio paso a un recorrido por los distintos y exitosos temas de la formación británica, como la famosa «Airport Song», o las recientes «Walk Away from Heaven» y «Greenhow Hill». Entre alguno de ellos, Chris Simpson tuvo una reflexión lúcida que sorprendió a los asistentes. Explicó como, a través de la música, pretendía buscar la forma de captar y preservar un recuerdo, un momento, una canción para siempre en la memoria, y creía que ya había encontrado la forma de lograrlo: comprándo un CD de su grupo. Esta fue una broma recurrente durante la actuación, preguntando al público si habían adquirido algún CD, con gesto de preocupación económica. Ya eran ocho los temas disfrutados, y Simpson anunció que iban a hacer una cosa muy británica: un descanso.

Portada del último álbum de Magna Carta, The Fields of Eden (2015)

Portada del último álbum de Magna Carta, The Fields of Eden (2015)

Tras diez o quince minutos, Magna Carta siguió repasando clásicos, como «Too Old Friends» o «Sun Ain’t Gonna Rise». Un caballero entre el público vociferaba que tocaran «Lord Of The Ages», pero la banda culminó con otro periplo musical más reciente: «The Fields Of Eden». Dieciséis minutos que pretendían dejar al público con la miel en los labios, para que el propio Simpson animase a pedir que tocaran otra. Y fue «Highway To Spain», otra de sus míticas canciones, la que pretendía poner fin al concierto —con mención especial en la letra a la ciudad de Zaragoza—.

Tras esto, parte del público se abrigó para salir a la calle, mientras otros se ponían en pie, pidiendo que tocaran una última. Los ingleses remolonearo un poco más que la vez anterior, pero salieron a tocar su versión de «Colours», el éxito de Donovan. Este epílogo dejó a los asistentes contentos, coreando el estribillo de la famosa canción. Una velada de rock acústico —casi— acústico, en la que se pudo apreciar la calidad y la experiencia que dan los años.

 

Por Adrián Martínez Moliné

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