Antón Castro: «Soy un señor al que le encanta la invención, adora las palabras y al que le gusta asumir riesgos»

Antón Castro: «Soy un señor al que le encanta la invención, adora las palabras y al que le gusta asumir riesgos»

Antón Castro (La Coruña, 1959), escritor y periodista, acaba de recoger el premio nacional de Periodismo Cultural 2013 por su destacada labor en medios de comunicación como Heraldo de Aragón y el programa televisivo Borradores.

Antón Castro en la exposición que hay en Espacio en blanco sobre su personaje Patricio Julve.
Antón Castro en la exposición en Espacio en blanco sobre su personaje Patricio Julve.

—Esta semana has recogido el premio nacional de Periodismo Cultural 2013, ¿cómo fue ese momento?

Fue muy bien. No hablé con los reyes aunque les saludé porque soy un poco tímido y, justo cuando estaba a punto de hablar con ellos, alguien me llamó por detrás para hablarme pero fue muy bonito. Además, éramos cinco los coruñeses galardonados y me hizo muchísima ilusión.

—¿Qué te pareció el discurso del rey en el que destacaba que «un pueblo culto hace grande a una nación»?

Me gustó mucho; el rey es muy sobrio, vive todo con mucha naturalidad y apuesta por la cultura. Él no es quien hace las leyes y posiblemente no tenga que estar de acuerdo con las políticas del PP. Vi que hablaba con mucha sinceridad, creo que es un gran lector al que le gusta la música que gusta a los jóvenes y que se esfuerza por acercarse a la gente.

—¿Echaste algo en falta?

Estos discursos siempre son complicados. Quizás Wert podría haber explicado algo más en su discurso pero se dedicó a describir a los premiados, uno a uno, y en hablar del valor de la cultura contra la que él a veces atenta… Para mí fue muy bonito el discurso, un poco indie, el de Luz Casal en el que dijo que los creadores son gente dependiente del público, las emociones… y que en el fondo trabaja con algo tan sensible como el material de los sueños.

—¿Qué ha significado para ti recibir este reconocimiento?

Es un premio a muchos años de trabajo y no solo mío. Tanto en los suplementos como en Borradores ha trabajado, colaborado y se ha dejado entrevistar muchísima gente, por ello, este premio también es para aquella gente que me ha acompañado y a los que yo he acompañado durante estos treinta años.

En general, es un premio para la cultura aragonesa y española y una reivindicación de la periferia; no todo el buen periodismo cultural se ha hecho en Madrid y Barcelona, sino que en León, Pontevedra, Valladolid o Euskadi se hace un periodismo cultural de nivel.

—El jurado ha destacado la difusión cultural que realizas, ¿cómo lo consigues?

Intento contar las cosas para que la gente me entienda de forma diáfana y clara. Escribo desde la pasión que siento por este trabajo y me intereso mucho por todo lo que ocurre en este mundo en el que, aunque hay guerras, imperfecciones y calamidades, también hay cosas maravillosas, muchísimas creaciones y seres humanos extraordinarios que quieren mejorar el mundo y a los que yo siempre doy mi apoyo.

—¿Cómo calificarías la actual situación del periodismo cultural?

Es muy difícil porque el periodismo está pasando una crisis muy complicada de todo tipo. Curiosamente, yo me encuentro en una situación laboral peor que cuando empecé, ni siquiera el premio me ha servido para tener menor inestabilidad.

El periodismo es un sector en crisis y en doble transición a causa de la revolución tecnológica y la desaparición del papel. Además, estamos en un momento en el que parece que esta profesión es menos importante que en otros momentos; hace unos años la gente se informaba a través de los periódicos, ahora hay muchas formas de periodismo y pseudoperiodismo.

Dicho esto, creo que el periodismo cultural es cada vez más necesario y que los periodistas culturales debemos hacerlo cada vez mejor con rigor, entusiasmo y urdiendo estrategias de seducción, porque la cultura es tan necesaria como el aire o el amor. La cultura nos enseña a pensar y relativizar.

—Tu blog tiene una incesante actividad, ¿crees que este tipo de plataformas son más una amenaza o una oportunidad para el periodismo de calidad?

Internet es uno de los inventos más fascinantes de la historia. Gracias a él podemos consumir un número ilimitado de discos en Spotify por 4,95 €/mes, aunque también por su inmensidad, la maldad y la perversidad adquieren en él multitud de formas.

En líneas generales, no sé si ha perjudicado o no. Mi blog es algo muy personal en el que puedo publicar todo lo que quiero o completar contenidos que en el Heraldo de Aragón he tenido que cortar de forma espontánea y natural. Me lo tomo con mucha tranquilidad, sin preocuparme de quién me visita o de qué es trending topic. Me siento muy cómodo en él, hay unos 5000 artículos que la gente consulta cuando busca a un escritor o un libro.

—¿Te sientes más periodista que escritor o escritor que periodista?

Las dos cosas por igual. En mi faceta como periodista hay muchas cosas como escritor y en mi faceta de escritor, hay muchas cosas como periodista. La forma de mirar, el interés por las cosas, la curiosidad, el respeto a los seres humanos, el pensar que todo el mundo tiene una historia… A veces, textos que salen del periódico terminan en un poemario por tener una atmosfera poética.

—¿Y cómo consigues que te dé tiempo a hacer tantas cosas?

Todo el mundo me lo pregunta pero no lo sé. Supongo que porque mi mujer hace muchas cosas que yo no hago en casa, porque soy obsesivo y sobre todo porque no duermo mucho aunque cada vez duermo más. Escribo de forma muy natural pero no tengo el secreto del tiempo y soy desorganizado y caótico. Tengo la capacidad de hacer cosas espontáneas y me cunde el tiempo.

—Escribes relatos, novelas, poemarios, cuentos infantiles… ¿En qué género te encuentras más cómodo?

La verdad es que depende del momento. He escrito más de doscientos cuentos, tres novelas, cuatro poemarios… Me gusta todo, soy feliz escribiendo en cualquier género y reconozco que tengo una mirada que me permite mezclarlos todos; hay textos que he escrito en verso y después he pasado a prosa y al revés. Básicamente lo que soy es un señor al que le encanta la invención, adora las palabras y al que le gusta asumir riesgos. Y esto es algo que se ve en todos mis textos.

—¿En qué proyectos estás inmerso en este momento?

Tengo una novela que se va a llamar algo así como Los años, Los meses o Los días del bingo. Trata de un chaval de 20 años al que le apasionan los periódicos, está a punto de ser padre y que trabaja seis meses en un bingo, del 4 de octubre de 1980 hasta el 4 de abril de 1981. Él vive el 23-F, el mundo de la noche, de la prostitución…

También he escrito los cinco primeros poemas largos de Biografía del azar, un libro que tiene que ver con los personajes con los que he estado, conversado y de los que guardo un gran recuerdo. Por ahora he escrito sobre Francisco García Pavón, Torrente Ballester, José Antonio Labordeta, José Hierro y Eduardo Laborda e Iris Lázaro. Van a ser textos en verso libre y endecasílabos porque a veces me parece que hago una poesía demasiado en bruto como si no supiese escribir endecasílabos.

Además, estoy ordenando un librito que ya tengo, en el que recojo los artículos que he publicado los dos últimos veranos en el Heraldo en las secciones «Rituales del sol» y «A pleno sol». Son textos que hablan de temas muy bonitos y sugerentes, y me apetecía recoger mi trabajo periodístico.

Y junto al fotógrafo Andrés Ferrer estoy preparando un libro sobre la Zaragoza menos conocida en la que aparecen imágenes insólitas de esta, acompañadas de textos y poemas. Estoy muy ilusionado porque siempre he querido hacer un libro sobre Zaragoza.

 

Por Leyre Beazcochea

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