Bombo y Platillo: conciertos «exclusivos e inclusivos»

Bombo y Platillo: conciertos «exclusivos e inclusivos»

Las nieves del invierno empiezan a derretirse para dar de beber a los primeros pétalos de la primavera. Los días duran más que las noches y marzo, cortésmente, le abre la puerta al calor. El mágico equinoccio que señala el sol en el punto más alto del cielo indica también que, con la luminosidad del mes de abril, se vuelven a escuchar los ritmos del ciclo de conciertos Bombo y Platillo que desde 2011 programa una fiesta de bienvenida en cada nueva temporada con conciertos de lujo.


Viking-moses
«Ha desarrollado un directo en el que lo importante es generar una relación intensa y única con el público», comenta Ana Borobio sobre Brendom.

Animales y plantas celebran esta estación que sucede al frío. Los japoneses acuden en masa a los parques para contemplar los cerezos en flor. Los zaragozanos tenemos la oportunidad de celebrarlo con música en directo de calidad, así que, quien se anime puede acercarse a contemplar las flores que lanzan diferentes artistas sobre el escenario de la Rotonda Delicias. Eso hicieron el domingo pasado los asistentes del concierto de Viking Moses, cantante encargado de cortar la cinta a la nueva edición de este «Club de Conciertos Selectos para Gente Selecta».

La guitarra y la voz de Brendon Masei bastaron para llenar la increíble sala. Él, honesto y talentoso, ofreció un concierto que congeló el tiempo y el espacio. El estadounidense, con tímida e incontrolable sonrisa, visitó la ciudad por primera vez para cantar historias y trasladar a los asistentes a tierras norteamericanas con su acústico. Siempre apetece viajar un domingo por la tarde y si cerrabas los ojos durante las canciones de Viking Moses, el periplo estaba asegurado.

Con esta actuación, el pasado 10 de abril, se abrieron las ventanas que traerán aire fresco esta primavera. Y por ello, impacientes, hemos querido saber un poco más de Bombo y Platillo.

Logo Bombo y Platillo
Después de varios años, las administraciones comenzaron a apoyar la iniciativa, contribuyendo a que se convierta en un proyecto sostenible.

Nos acercamos y nos encontramos de frente con Ana Borobio, José Luis Cuevas y Eduardo Pérez, tres «locos de la música» que trabajan para que esta tenga la importancia que merece. Como comenta Ana Borobio, una de sus responsables, «es importante que la música esté más presente en nuestras vidas. No como ruido de fondo, que es como muchas veces nos la encontramos».

Y así, movidos por la motivación de complementar la programación de conciertos de la ciudad, surge Bombo y Platillo. Ana explica que es «un ciclo de conciertos con algunas particularidades que lo hacen especial. A partir de la premisa de recuperar el gusto por los conciertos en los que se genera intimidad con el artista, Bombo y Platillo ha ido evolucionando y convirtiéndose en lo que es hoy. Un ciclo de conciertos, sí, pero un ciclo que pretende lograr la a priori utópica hazaña de ser exclusivo e inclusivo a la vez».

Esta aventura comenzó en 2011 y desde entonces, ellos, bajo el nombre de la productora Born Music han ido celebrando tres ediciones anuales (Invierno, Primavera, Otoño), intentando sembrar en el público ese gusto por los conciertos de calidad de pequeño formato que hacen brotar emociones ocultas en muchos casos. «Queríamos, ante todo, que el público pudiera disfrutar de artistas de enorme talento que de otro modo difícilmente iban a pasar por Zaragoza y que además lo hiciera en lo que nosotros consideramos unas condiciones óptimas», comenta Ana.

Cartel Bombo y Platillo
Cartel con la programación de esta primavera.

Con estos elementos se han ido construyendo estos conciertos en los que actúan «artistas excepcionales por su calidad pero también por la originalidad de sus propuestas, sin limitación estilística, en condiciones excepcionales y ante un público excepcional. De verdad, creemos que tenemos el público más respetuoso y entusiasta que hemos conocido» añade.

No hay que olvidarse de otra de las piezas fundamentales: la apuesta por los conciertos inclusivos. Para ello, sus organizadores, han desarrollado políticas para intentar derribar las barreras que condicionan la asistencia a estas actuaciones: precios populares, descuentos para desempleados, entrada gratuita para menores de 25 años o un carnet de socio. «Es gratificante irte a casa sabiendo que alguien que no iba a poder disfrutar de un concierto por cuestiones económicas ha podido hacerlo», comenta Ana al respecto.

Y así, durante cinco años, estos «tres locos de la música» han ido ensanchando el camino de la cultura musical de la ciudad. «Creemos que estamos plantando una semilla para que en el futuro vivamos en una ciudad mejor y con una escena musical vibrante», culmina Ana.

 

Por Isabel Esteban Ríos

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