Café con Miguel Ángel Yusta

Miguel Ángel Yusta o «Mayusta» (Zaragoza, 1944) es poeta, escritor, experto en copla, director adjunto de la revista literaria Imán, colaborador de Heraldo de Aragón y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Aragonesa de Escritores.


 

Yusta firma como «Mayusta» su sección «Rincón de coplas» en el Heraldo de Aragón

Yusta firma como «Mayusta» su sección «Rincón de coplas» en el Heraldo de Aragón

Cuéntame, ¿cómo te sientes al recibir, un año más, un premio tan significativo como el Concurso de Coplas de las Fiestas del Pilar? Tras haberlo recibido ya tantas veces, ¿lo vives con la misma ilusión?

Siempre es una ilusión recibir un premio tan prestigioso y con una antigüedad que data del año 1982. Es cierto que me he presentado varias veces y me han premiado quince de ellas pero en todas ellas hace ilusión, en primer lugar, porque premian a la copla y, segundo, porque las piezas seleccionadas las cantan los joteros.

¿Hasta qué punto están vinculadas tus creaciones poéticas con la escritura de coplas? ¿Para ti son dos motivos de creación distintos o trabajas en una misma línea que diferencias según avanza la creación?

Son dos cosas distintas aunque están relacionadas. La copla es una estrofa muy utilizada en nuestro idioma que puede ser tan bella como un soneto o cualquier otra estrofa. Yo la defino como un «micropoema».

Quizás se ha devaluado por haber sido mal utilizada pero Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti o Jorge Manrique son algunos de los que la han cultivado. La copla, como cualquier poema, es bella si se utiliza poéticamente y provoca emoción.

¿Hay una diferencia temática entre tus contenidos en las coplas y tus contenidos poéticos?

Se me define como un poema lírico y eso también se refleja en mis coplas. También he hecho poesía del silencio, de la memoria, asocial…

Otra de tus facetas más destacada es tu afición por la ópera. Supongo que siempre has tenido una vinculación al género pero de unos años a esta parte es más constante o al menos publicas más crítica operística y comentarios sobre las cosas que vas a ver. ¿Podemos hablar de un «todo» en el que la música y la poesía se mezclan o ahí sí que lo sientes como una pasión o afición?

La relación depende de la sensibilidad de cada uno. Desde mi más tierna infancia, he escuchado ópera porque mi madre era una gran aficionada y a partir de los veinte años, comencé a ir a funciones. En Zaragoza hubo una época fantástica de funciones a finales de los años 60-principios de los 70 en la que actuó Montserrat Caballé o Plácido Domingo, con quien tuve el placer de cenar en una ocasión.

He visto una foto tuya con él…

La fotografía a la que te refieres es de una anécdota más reciente. Lo vi en Viena, rodeado de gente ilustre, y desde el final de la sala le dije «hala, maño». Él se volvió y dijo «anda, uno de Zaragoza» y a partir de ahí comenzamos a hablar… Me parece un genio.

Pero volviendo a la pregunta anterior, en Zaragoza se ha perdido la afición por la ópera y se ha intentado recuperarla de alguna manera pero el mantenimiento y montaje de una función es tan costoso, que sale más a cuenta ir a otra ciudad a ver algún espectáculo. Ir a la ópera es más asequible y menos elitista de lo que la gente cree; en el Gran Teatre del Liceu y el Teatro Real hay entradas desde 12 euros y el autobús sale por algo más de 30 euros. Yo en muchas ocasiones he ido en estas condiciones a disfrutar de la ópera, que es lo que me gusta.

—Para terminar, cuéntame, ¿en qué estás trabajando ahora?

Acabo de publicar en español y gallego una brevísima antología, 20 + 1 poemas. Estoy preparando otro poemario sentimental, Silencio y luz, sin prisa; no tengo ningún afán por publicar porque creo que ya está todo dicho y que las letras españolas no se van a resentir porque escriba un libro más o menos.

También estoy inmerso en la segunda parte de la antología que recoge las coplas de la sección «Rincón de coplas» de Heraldo de Aragón. Ya salió un primer tomo con los primeros cinco años en el que aparecen poetas ilustres como Joaquín Sánchez Vallés, que nunca habían escrito coplas y que tras decírselo yo, ahora están preparando libros de coplas.

Por último, preparo un cancionero; como tengo más de mil coplas publicadas en distintos medios, intento recopilarlas y crear alguna más para publicarlas todas juntas. Y sobre todo, trabajo para que aumente el interés por las coplas, que es una bellísima estrofa.

 

Por Nacho Escuín

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