Café con Nacho del Río

Nacho del Río (Calatayud, 1975), comenzó a cantar jotas siendo niño y ya desde muy joven ganó numerosos premios. Desde entonces se ha adentrado ocasionalmente en el mundo de la lírica y ha recibido homenajes y distinciones por su trayectoria en diversas ciudades de España. Actualmente es uno de los grandes exponentes de la jota aragonesa tanto a nivel nacional como internacional. Jorge Traín ha contactado con él para conocer más a fondo a este gran artista.


— Comenzaste a cantar desde muy pequeño, ¿en qué momento descubriste que el canto iba a ser tu pasión?

Cuando me interesé principalmente por la jota fue cuando entré en casa de mi maestro, Jesús Gracia, a la edad de 8 años. Él era un hombre mayor, con muy poco tiempo, y desde el primer momento me dijo: «chaval, esto para mí es una cosa muy seria, yo no quiero hacerte perder el tiempo ni que tú me lo hagas perder a mí, si esto te gusta de verdad seguiremos adelante y, si no, pues lo dejaremos». Desde el primer instante, ese señor captó mi atención y a partir de ahí he seguido cantando hasta hoy.

— Si no hubieses sido cantante, ¿a qué otra cosa te hubiese gustado dedicarte?

Realmente, cantar empezó como una afición, incluso hoy sigue siendo una afición, aunque llevado un poco a la rama profesional, sin vivir de ello, claro. Compagino mi gran pasión, que es cantar, con mi trabajo. Yo estoy feliz con lo que he conseguido con el canto, y profesionalmente no me puedo quejar.

— Das clase a jóvenes cantantes, ¿piensas que con entrenamiento cualquiera puede llegar a cantar o es necesario tener como base una buena voz?

«Con entrenamiento todo el mundo puede cantar, pero no todo el mundo puede llegar a ser un cantante de primer nivel». Fuente: Nacho del Río.

Con entrenamiento todo el mundo puede cantar, pero no todo el mundo puede llegar a ser un cantante de primer nivel. A mí me ha costado mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucho estudio… Yo creo que hay que tener ciertas cualidades para poder llegar al máximo nivel. Sí que es cierto que cualquiera puede cantar quizá sin tener una gran voz, a veces es más importante que tengas musicalidad y un buen oído. Pero pienso que no todo el mundo puede llegar a ser un cantante de primer nivel.

— En tu adolescencia tuviste que dejar de cantar durante 6 años, ¿cómo pasaste esa etapa? ¿Te enfocaste en otros ámbitos como bailar o aprender a tocar un instrumento?

Yo seguí trabajando, pero sin realizar actuaciones profesionalmente. Me refugié en la coral de la que yo salí, la Coral Bilbilitana de Calatayud. Seguí trabajando muchísimo y estudiando muchísimo porque mi mayor ilusión era reaparecer y realizar bien el cambio de voz, de la voz blanca de niño a la voz de adulto, y, bueno, lo conseguí, pero me costó mucho esfuerzo. Fui muy perseverante, tuve muchísima disciplina y poquito a poco, con mucho trabajo y siguiendo de la mano de mi maestro, recuperé la voz y volví a cantar.

— ¿Cómo ves el futuro de la jota? ¿Crees que necesitaría renovarse de alguna manera?

Yo creo que la jota goza de muy buena salud en la actualidad: ha habido propuestas interesantes en los últimos años, la gente trabaja la jota con muchísimas ganas y muchísima dignidad. Pienso que la jota como folklore se debe conservar y se debe preservar, aunque también creo que la jota debe rodearse de grandes artistas. La jota como género está todavía por descubrir, tiene muchísimas cualidades para ser un grandísimo exponente y un gran espectáculo para todos los públicos. Digamos que la jota todavía sigue estando muy folklorizada, que está muy bien, pero, los grandes espectáculos que nos han brindado, por ejemplo, Miguel Ángel Berna, Carmen París o Beatriz Bernad y yo, han abierto otros caminos interpretativos y ayudado un poco a evolucionar y a traer hasta nuestros días la jota aragonesa. Yo veo que hay mucha gente joven trabajando, pero creo que la jota debe rodearse de grandes artistas, de grandes poetas, de grandes cineastas, de grandes músicos… que ayuden a crear y que hagan que se trate la jota como un género musical más. Que se pueda hacer música con la jota, eso para mí sería maravilloso.

— Eres una figura de la jota, además de adentrarte en el campo de la lírica, ¿has pensado experimentar con otros géneros musicales?

Yo a veces me lanzo a todo, como siempre digo, porque me gusta cantar, y bajo mi tonalidad de cantador de jotas intento introducirme en otros mundos, pero siempre desde el máximo respeto, porque yo no soy un lírico. Me acerco a la lírica con muchísimo respeto y muchísimo cariño. Adoro el tango, la música argentina y también el mundo flamenco. Me he adentrado en pequeñas obras, o cosas que yo creo que puedo defender y ya digo que siempre con muchísimo respeto a todos los géneros y siempre desde mi personalidad como cantador de jota.

— ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Acabamos de estrenar ahora un proyecto precioso, dirigido por la directora aragonesa de teatro Marian Pueo, titulado: Mi corazón dice, dice. Lo estrenamos en el Teatro Principal con un gran éxito tanto de público como de críticas, y la verdad es que estamos muy contentos. Principalmente ahora estamos ocupados con ese proyecto, para darle un poquito de difusión y poder llevarlo a muchos otros sitios. También sigo muy involucrado en los recitales líricos junto a Monserrat Martí Caballé y Beatriz Gimeno. La verdad es que no deja de haber nuevos proyectos para el año que viene, pero por el momento prefiero no adelantarlos hasta que no esté todo bien cerrado. Con este espectáculo, Mi corazón dice, dice, estamos muy ilusionados, porque hemos dado un pasito más allá, ya que hemos experimentado también con texto, cosa que nosotros nunca habíamos trabajado. Hemos conseguido crear una dramaturgia que da sentido a todo el espectáculo a través de la jota, a través de la palabra y a través de la danza contemporánea. Creemos que es un proyecto muy actual, en el que confiamos y esperamos que pueda tener continuidad.

Nacho del Río en su última obra: Mi corazón dice, dice. Fuente: Nacho del Río.

 

Por Jorge Traín Sáez

Imagen destacada: Nacho del Río

 

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