Café con Quique Artiach

Café con Quique Artiach

Conocerás a Quique Artiach por ser uno de los cantautores aragoneses más reconocidos, por ser el bajista de Juanita Calamidad (banda doblemente nominada en los últimos Premios de la Música Aragonesa), por su época al frente de la mítica Casa Lac, por las maravillas que reunía en su País de Nunca Jamás, o porque ayer te tomaste un café mañanero en el Nolasco, pero, sin duda, no lo conocerás de verdad hasta que leas su blog. Canela fina.


Artiach comenzó su actividad musical formando el grupo 6 de copas en 1989, después continuó con Éxodo o Lunes de resaca, y también ha tocado en numerosas ocasiones acompañado por su hermana, Elena. Foto: V. Monaham
Artiach comenzó su actividad musical formando el grupo 6 de copas en 1989, después continuó con Éxodo o Lunes de resaca, y también ha tocado en numerosas ocasiones acompañado por su hermana, Elena. Foto: V. Monahan

—Así, a bocajarro, ¿por qué comenzaste a escribir un blog?

Empecé escribiendo canciones y después impresiones personales, algunos bocetos un poco filosóficos, alguna divagación, y poco a poco me fui animando al blog por insistencia de los amigos que me decían: «Esas cosas que vas publicando en Facebook las tendrías que ordenar en un blog».

—¿Qué hace clic en tu cabeza para que surja una de tus historias?

Tiene que ser una emoción, algo que llama tu atención o algo que ves de una forma diferente. Tenemos que acostumbrarnos a mirar hacia otros sitios, a encontrar dentro de la normalidad lo que no es evidente.

—Tu forma de escribir denota cierto pensamiento inductivo, ¿cómo se llega de la espuma de un café a reflexionar sobre el universo?

Siempre he intentado ver qué hay detrás de las cosas. Es un tipo de conexión nerviosa neuronal que tienes y que existe, una forma de ver el mundo determinada.

—Esos cafés tienen mucho que ver con tu faceta hostelera, que además viene de lejos, ¿es allí dónde nacen muchas de tus reflexiones?

Es un mundo muy rico el de los bares y cuando llegas a hacer un trabajo tan mecánicamente, te queda sitio en disco duro para pensar en más cosas. Recuerdo que cuando todo se calculaba sin máquinas, me decían: «Pero por qué te lo apuntas, apréndetelo, haz las cuentas de cabeza» y que yo les respondía: «Ya, pero entonces no puedo pensar en Nietzsche».

—¿Y se cumple el cliché del camarero «escuchapenas»?

¡En este bar no tengo tiempo ni para eso!, pero sí me ha ocurrido en otros momentos. La gente te cuenta muchas cosas, pero sobre todo es lo que se adivina, lo que se transmite.

—Como cantautor llevas en marcha desde 1989, ¿escribir en el blog es muy diferente a tu faceta como letrista?

No tiene nada que ver, porque cuando compongo una canción, hago antes la música que la letra. La melodía va tejiendo una especie de armazón que te limita mucho más, sin embargo, la escritura es mucho más libre. Además es más sencillo por la producción, lo que más me ha llevado a escribir es lo complicado que resulta producir música. Ha sido un desahogo creativo. Mi faceta de cantautor la tengo más abandonada porque tienes que ir tu solo y si cuentas con más gente se convierte en una superproducción carísima. La música me ha servido para relacionarme con el mundo, y con Juanita Calamidad la tengo cubierta, aunque aún me gustaría hacer alguna cosa más.

—La escritura es más íntima, no necesitas a nadie más.

Eso es. Llevo una pluma en la mochila, voy por la calle y voy apuntando cosas, voy a un bar y observo, o simplemente me pongo música que me inspire. Sin embargo, para la música en el grueso de la composición tienes que contar con alguien para que eso se transforme en algo atractivo para el público, y en el caso de los blogs no requiere tanto.

—Sin embargo, esa intimidad se expone al mundo gracias a los blogs y las redes sociales…

Yo, que hace años que escribo, no me veo capacitado para escribir una novela. Una cosa es escribir canciones, y otra es componer sinfonías o bandas sonoras, una cosa es escribir un artículo y otra escribir una novela. Ha llegado la herramienta para que la gente pueda expresarse de otra forma, a lo mejor todas estas cosas que antes se quedaban en los cajones y ahora se ponen en los blogs.

—¿El formato de «microblog» es importante?, ¿cómo llegaste a él?

Cuando empecé a escribir muchos eran recuerdos de hostelería, del Tubo, y luego fue pasando más a una visión poética del mundo, y entonces me di cuenta de que podía ser más corto y de que la gente lo leería más. Se ha de leer en una pantalla, si se pasa, ya no lo lees. En los blogs es tan difícil discriminar que si ves mucho material asusta. Llegas a los demás a través de la gente que te conoce, le gusta y lo comparte. Así se hace esa selección, ahora mismo la censura no es ni necesaria, hay tal producción que eso constituye una censura en sí misma; es imposible seguirlo todo.

"El blog de Quique Artiach" comenzó a funcionar a mediados de 2013. Foto: V. Monahan
«El blog de Quique Artiach» comenzó a funcionar a mediados de 2013. Foto: V. Monahan

—¿Qué impresiones recoges de tus lectores?

Como es muy emocional lo que escribo e intento no guardarme nada —voy a donde hay que ir, a las entrañas—, encuentro a gente que se siente muy identificada y que me va siguiendo. Me siento muy orgulloso de eso.

—¿No te asusta un poco la sensación de ventana indiscreta?

Bueno, todo depende de lo que quieras abrir la ventana. Yo cuento cosas muy íntimas pero porque tengo una vida interior bastante amplia.

—Vamos, que sigues guardándote cosas…

Lo que escribo en el blog no es ni el uno por ciento. Hay gente que me dice, «¡¿Pero cómo cuentas eso?!», si te contara de verdad… (risas)

—Sin embargo, tienes pinta de ser un tipo introvertido, supongo que te lo habrán dicho antes.

No soy tan introvertido como parezco, hay una necesidad de que te vean o de que te escuchen. En muchas biografías de grandes músicos ves que hay un abandono en su infancia, en mi caso no es un abandono físico ni real, sino simplemente cómo uno se ha sentido. Si en algún momento de tu vida te has sentido abandonado, tendrás afán de reconocimiento, ese reconocimiento del que hablaba Bono: «Uno no se convierte en estrella de rock a menos que tenga una carencia de algo. Si estás en tu sano juicio, te sientes normal sin necesidad de que setenta mil personas te repitan a gritos cada noche que te quieren».

—Y también tienes un blog sobre música.

Sí, aunque lo tengo un poco abandonado. Es sobre músicos míticos, pero tiene menos aceptación porque cuando uno pone de sí mismo es más verdadero. El que sabe mucho de música ya se lo sabe, y el que sabe menos…, pues no está interesado. También tengo otro blog de cocina de emergencia.

—¿Tienes algún proyecto en marcha?

En algún momento me gustaría publicar alguna recopilación del blog en papel. Aunque, a decir verdad, tampoco es una cosa que me obsesione.

 

Por Elisa Plana

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