«De brillantes y coronas y de mantos muchos más…»

«De brillantes y coronas y de mantos muchos más…»

Como dice la famosa jota de Mariano Arregui («De brillantes y Coronas») son numerosos los mantos, más de quinientos, y joyas que han sido ofrecidos a la Virgen del Pilar a lo largo de los siglos. La devoción a la «Pilarica» y las numerosas promesas han sido los motores de estas donaciones.


     Exposición temporal, Salón del Trono. Palacio Arzobispal (Zaragoza) 1 de octubre de 2015 al 10 de enero de 2016 Horario: martes a sábados de 10 a 14 h y de 17 a 21 h; domingos y festivos de 10 a 14 h. Entrada libre.

Exposición “Mantos de Nuestra Señora del Pilar”, Salón del Trono. Palacio Arzobispal del 1 de octubre al 10 de enero de 2016. Horario: martes a sábados de 10 a 14 h y de 17 a 21 h; domingos y festivos de 10 a 14 h. Entrada libre.

Se desconoce la fecha exacta en la que se comenzó a cubrir a la Virgen con el manto, que ha ido variando de posición a lo largo del tiempo, pero se apunta a que fue en el s. XV, coincidiendo con el regalo de la talla actual por la reina Blanca de Navarra. Fue Ventura Rodríguez, el arquitecto de la Angélica Capilla, el que modificó la disposición del manto que antes cubría por completo la imagen de la Virgen.

Treinta y seis son los mantos que acoge la exposición del Salón del Trono del Palacio Arzobispal hasta el próximo 10 de enero. Esta muestra reúne los mantos más antiguos, desde el donado por el Cabildo Metropolitano en el año 1762, que luce la Virgen todos los 12 de octubre, hasta el regalado por la reina María Cristina. Pero estas no son las únicas piezas importantes.

Destaca la composición asimétrica del manto de Lamberto de Juan, en el que el anagrama de María ya no aparece en el eje central sino que se encuentra desplazado hacia la derecha. El manto de José Garnelo y Alda despunta por ser uno de los pocos pintados en el que se recoge una escena mariana de corte neoclásica. Otra de las piezas reseñables es la de la Peregrinación Nacional Eucarística de 1917, esta presenta una original composición con apliques en seda blanca sobre tisú dorado, que pretenden simular los detalles de marfil que en numerosas ocasiones acompañaban a los bordados.

Esperemos poder contemplar en ocasiones futuras mantos como los de Francisco Cestero, el del Grupo Zaragozano de Papiroflexia, el de la Asociación de Encajeras de Bolillos o el original manto de cuero repujado que lució la Virgen durante la visita de San Juan Pablo II, clara muestra de la devoción popular en los últimos años a la Virgen del Pilar.

 

Por Antonio Clemente 

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