De carne y mito

De carne y mito

«La mujer fatal es la que se ve una vez y se recuerda siempre» Ramón del Valle-Inclán, La cara de Dios, 1900.

Las salas Antonio Saura y Francisco de Goya del Edificio Paraninfo de la Universidad de Zaragoza acogen hasta el 17 de julio la exposición «Fatales y Perversas. Mujeres en la plástica española (1885-1930)». Esta muestra nutrida sobre todo de pintura incluye piezas de otras disciplinas artísticas como la ilustración, la fotografía y la escultura, además de referencias a la literatura que inspiró a los artistas Hermen Anglada Camarasa, Federico Beltrán Masses, Julio Romero de Torres, Gustavo de Maeztu, Anselmo Miguel Nieto, o Ignacio Zuloaga, entre otros.


De Carne

La-Novia-del-Legionario by Federico Beltrane-Masses
La novia del legionario (1923) de Federico Beltrán Masses.

Atraídos por el paradigma de la femme fatale y en su adaptación a la realidad característica de la mujer española, seductoras gitanas, cortesanas, damas y majas protagonizan desnudos y escenas inmortalizadas en las pinturas de Juan Luna y Novicio, Manuel Benedito y Vives, Gustavo de Maeztu, Francisco Soria Aedo o Juan José Gárate.

Mujeres reales de todas las clases sociales que, enmarcadas en un contexto social misógino en el que eran consideradas inferiores, consiguieron fascinar a los hombres gracias a su belleza, perversidad e inteligencia, icono letal que invadió las letras y el arte.

Entre ellas destaca la bailarina Tórtola Valencia, que había embelesado al universo intelectual europeo de comienzos del siglo XX siendo musa de escritores como Rubén Darío, Pío Baroja o Valle-Inclán, mostrada en las pinceladas de Rafael Salas o en los dibujos de Rafael de Penagos, a los que también había cautivado.

 

 

De mito

Salomé
Salomé (1910) de Julio Borrell Pla.

La mujer pecadora e incitadora de la mitología, destructiva y fascinante, reaparece con fuerza en el siglo XIX. Surgen como flores del mal en el campo de la pintura a través de Josep María Tamburini, Rogelio de Egusquiza, Antonio Muñoz Degrain, Julio Romero de Torres o Juan Luis López García.

Entre las legendarias Lilith, Venus, Judith o María Magdalena, la bíblica Salomé, arquetipo de la perversidad femenina, fue la preferida entre los artistas españoles. Recreada en solitario, danzando o junto a la cabeza de san Juan Bautista, Salomé seduce a los artistas y aparece en obras de Federico Beltrán Masses, Hermen Anglada Camarasa, Julio Borrell Pla, Pedro de Torre Isunza, Ramón Soler Morelló, Federico Ribas y Antoni Esplugas en la serie fotográfica Titanesca.

Una exposición en la que ellas, las mujeres de carne y mito te atrapan y cautivan, y se siente esa belleza fascinante que fue inspiración de tantas obras. Como dijo Oscar Wilde en Salomé «Siempre la estás mirando. La miras demasiado. Es peligroso mirar a las personas de esa manera. Algo terrible podría pasar».

 

 

Por Leticia Buendía

 

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