Decálogo con Eugenia Enguita

Decálogo con Eugenia Enguita

La soprano Eugenia Enguita nace en Zaragoza donde comienza sus estudios de canto en el Conservatorio Profesional, se gradúa en la Escuela Superior de Canto de Madrid obteniendo el premio especial fin de carrera Lola Rodríguez de Aragón y completa su formación en la International Opera Studio de Zürich. También ha sido premiada en diferentes concursos nacionales e internacionales.

Ha actuado en teatros como la Opernhaus de Zürich, la Ópera de Leipzig, la Ópera Nacional de Perú, la Ópera de Reims, la Ópera de Lyon, la Ópera de Clermont Ferrand, en el Festival de Ópera de Tenerife, el Festival de Ópera Alden Biesen (Bélgica), el Gran Teatro de Córdoba, la Ópera de Oviedo, el Gran Teatre Liceu de Barcelona y el Teatro Real de Madrid, siendo dirigida por maestros de la talla de Jesús López Cobos, Franz Welser- Möst, Howard Griffiths, Rudolf Philmayer, Pablo Heras o Jean-Claude Malgoire.


Eugenia Enguita ganó en 2002 la beca Monserrat Caballé-Bernabé Martí
Eugenia Enguita ganó en 2002 la beca Monserrat Caballé-Bernabé Martí

—¿Hay antecedentes musicales o especiales influencias en tu familia?

No…

—¿Cómo fueron tus comienzos en la lírica? ¿Tuviste especiales dificultades o fue relativamente fácil?

Venía del mundo de la jota y después empecé en un coro en donde pronto el director me animó a presentarme al conservatorio para estudiar y educarme la voz y, aunque por mi vocalidad siempre he tenido una voz fácil, también me ha tocado trabajar mucho y romperme la cabeza porque la facilidad es un arma de doble filo que hay que dominar y controlar.

—Ser cantante lírica exige esfuerzo, estudio, sacrificio, movilidad… ¿Es difícil elegir entre ser cantante de ópera o una profesión, digamos, más convencional?

Bueno yo en realidad poco después de empezar mis estudios de canto empecé a trabajar en esto y prácticamente nunca he cesado mi actividad, pero sí se pasan momentos difíciles en los que piensas que por qué no decidiría dedicarme a mis otros estudios y tener un trabajo de 8 horas, como la mayoría de la gente, que me diera más estabilidad…

—¿Cómo es actualmente tu día a día laboral?

Mi día a día depende de la época. Si no tengo actuaciones inmediatas, normalmente dedico de una y media a dos horas a la práctica vocal haciendo ejercicios de vocalización o repitiendo pasajes de diversas arias o canciones para mover los músculos y mantenerme tónica vocalmente. Después, paso horas estudiando la música con la boca cerrada claro (risas).

Aparte está el trabajo «de oficina» como mandar e-mails, preparar dosieres, currículums, etc. Esto cuando no estás trabajando en una producción en la que tienes el día ocupado por los ensayos…

—¿Cuál ha sido hasta ahora tu mejor momento vivido en la profesión?

Cuando debuté en la Ópera de Leipzig con el papel de Reina de la Noche. Para mí fue un momento muy especial; presentarme en ese teatro con un papel tan importante como el de la reina y en una superproducción supuso todo un reto y uno de los momentos más importantes y emotivos de mi carrera.

—¿Qué papel te gustaría interpretar y dónde?

Todavía me faltan muchos grandes roles en los que debutar y cada uno tiene su atractivo especial, aunque ahora mismo el que me atrae muchísimo y lo tengo como un reto, que espero que no tarde mucho en conseguir, es Lucia. Y uno de los escenarios que siempre me atrajo mucho es la Ópera de Viena.

—Cítanos algunos de tus cantantes preferidos.

Diana Damrau, Olga Peretyatko, Gregory Kunde, Javier Camarena…

—¿Cómo ves actualmente la situación de la lírica en España y, particularmente, en Aragón?

Como sabemos ya, a día de hoy, la lírica está en manos de los directores de escena más que de los directores musicales; prima mucho más la imagen y la presencia que la preparación vocal y musical de los cantantes. Además en España, debido a la poca oferta que hay, el marketing juega una labor muy importante en nuestra carrera; el saber promocionarse, el estar en las redes sociales o el dejarse ver en todos los eventos líricos es otra de las asignaturas que, aunque no se imparte en los conservatorios, hay que estudiar muy a fondo.

Hasta conseguir agencia es difícil cuando no tienes un camino recorrido y, aunque se supone que son ellas las que promocionan a sus cantantes, tienes que llegar a ellas ya con unos cuantos contratos a tus espaldas.

En Aragón, lo que sí echo mucho de menos es que una ciudad como Zaragoza no tenga una pequeña temporada de ópera y en un teatro en condiciones. Es una lástima que el público aragonés tenga que ir a ciudades como Barcelona, Madrid o Bilbao para disfrutar de buenas producciones de ópera y zarzuela. Además teniendo la cantera de cantantes que tiene y que están haciendo ya importantes carreras en grandes teatros como es el caso de Isaac Galán, Eduardo Aladrén, Ruth Iniesta…

—Cuéntanos tus proyectos inmediatos

Lo más inmediato son las funciones del proyecto pedagógico El Hombre que se llamaba Amadé, en el Teatro Real; después un Elisir d’amore; conciertos y en junio volveré a estar en el Auditorio de Zaragoza con el grupo Enigma y Juán José Olives haciendo el Magnificat de Bach.

—La lírica es una actividad ilusionante y difícil; un camino largo y lleno de retos. Eugenia, ¿qué consejo darías a quienes están ilusionados y comenzando a recorrerlo?

Que le pongan corazón y mucho empeño, y que disfruten y saboreen todos los éxitos que se vayan alcanzando ya que todos, TODOS, son importantes. Además, que sean pacientes en el estudio y vayan paso a paso, nunca correr antes de andar. Voz solo hay una y hay que cuidarla porque, al igual que la persona, necesita su tiempo para madurar.

 

Gracias, Eugenia, y que sigan los éxitos en tu espléndida carrera.

Por Miguel Ángel Yusta

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