El arte de la traducción

La profesión de traductor lleva un tiempo marcada por la traducción automática de los programas informáticos; sin embargo, este software tiene ciertas limitaciones que hacen imposible que desbanque a un traductor profesional. El objetivo de un traductor es el de reproducir palabras en una lengua de destino, intentando que la lectura y el ritmo de las frases se reproduzcan en esta conversión del idioma.


Las necesidades de traducción actuales son muy altas: vivimos en un mundo globalizado y existe una gran necesidad de disponer información en múltiples idiomas. Los programas de traducción llegan a cumplir este cometido, aunque sus traducciones no sean perfectas sirven para que el usuario entienda el texto. Actualmente, la inteligencia artificial permite que el software de traducción siga un mecanismo de autoaprendizaje que forma un texto más fluido y cercano al habla del ser humano. El problema de este sistema surge al analizar la calidad de la traducción de un documento completo. Los sistemas de traducción son útiles para las frases sueltas, pero para textos y documentos complejos o de una extensión relativamente larga es necesario un traductor profesional.

Por ejemplo, un traductor puede distinguir la intención del texto (como la ironía) y, del mismo modo, los dichos y expresiones de un idioma son un aspecto bastante difícil de traducir para un software informático. Si nos adentramos en las traducciones del apartado audiovisual y literario la complejidad aumenta considerablemente, ya que al igual que en la literatura es necesario transmitir las emociones y la intencionalidad original de la obra.

En el subtitulado de películas hay que tener en cuenta que la longitud máxima de una línea de subtítulo está en unos 40 caracteres. Además, hay que sincronizar el audio con los subtítulos, tener cuidado con la segmentación de partes que tienen sentido entre sí y vigilar los cambios de plano para calcular el tiempo que permanece un subtítulo. Se suelen dar casos en los que una película tiene variaciones entre el doblaje y el subtitulado: es posible que el encargado de subtitular haya querido cambiar alguna frase que no se utiliza en el idioma de destino y en cambio el doblador ha realizado una locución más fiel al idioma original; el resultado da lugar a voces y textos diferentes, como en la última escena de El Show de Truman (1998).

Fuente: Cinemocion.

En las traducciones de videojuegos sucede lo mismo que en el cine, aunque con una clara diferencia: la interactividad. Un videojuego tiene diferentes diálogos y opciones según la elección del jugador. Los problemas de las traducciones se deben a la codificación del juego en el idioma original. La frase «Has encontrado un [objeto]», que es muy común, puede dar problemas de género en algunos idiomas y los traductores tienen que buscar una traducción que la codificación de los textos permita, en la mayoría de los casos se realiza una traducción neutral sin género: «Has encontrado: [objeto]».

Una referencia a El Señor de los Anillos en un videojuego de Pokemon. Fuente: Umbrapixel.

Un último caso es la traducción localizada, que se basa en realizar una traducción modificando las expresiones y palabras para adaptarlas al idioma de destino. Esta localización es muy usada en películas de comedia, por ejemplo, y se suele utilizar para hacer pequeños guiños y chascarrillos en algunos momentos, aunque en según qué traducciones puede romper la esencia original con acentos estereotipados o frases que serían impropias de algunos personajes.

Los idiomas evolucionan y están en constante cambio. Los traductores se adaptan a estos cambios casi de inmediato y nos ofrecen una fiabilidad en la transmisión de los mensajes muy superior a la que nos puede dar un ordenador, que es necesario actualizar y adaptar constantemente según los cambios en el lenguaje, lo cual resulta mucho más complicado y costoso.

Por Jorge Traín Sáez

Imagen destacada: Nativos

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