Enrique Lafuente: «Ser periodista de moda era la mejor forma de vivir el mundo de la alta costura desde dentro»

Enrique Lafuente: «Ser periodista de moda era la mejor forma de vivir el mundo de la alta costura desde dentro»

Cuando conoces a Enrique Lafuente (Zaragoza, 1963) ya no puedes, ni quieres, dejar de verlo. Diseñador de moda, periodista, fotógrafo, agitador cultural, todo un vendaval. Y quién mejor que él, todo un referente de la moda en Aragón, para inaugurar la sección «Tendencias» de es_Cultura. El creador de Baturro Bizarro y autor de la sección «ARTE&PARTE» de El Periódico de Aragón, nos recibe en su tienda-estudio, ubicada en pleno casco histórico zaragozano y, sin duda, una muestra perfecta de su acervo creativo.


Enrique Lafuente en su estudio-taller (c/ Manifestación)
Los diseños de Enrique Lafuente cuentan con influencias que van desde la moda de los años cincuenta hasta la cultura skate

—¿Cómo un estudiante de Medicina llega a la alta costura?

No tenía tradición familiar de diseño de ningún tipo, compaginaba Medicina con estudios de Música y Francés, pero desde pequeño leía revistas de moda en la biblioteca del instituto, Paris Match, Marie Claire…, así comencé a coger referencias. Llegó 3.º de Medicina y, aunque sacaba buenas notas, estaba pensando más en cómo decorar mi futura consulta que en lo que estaba estudiando. No podía engañarme a mí mismo. Estudié un curso de Diseño en Zaragoza, pero no me satisfacía, necesitaba mucho más que estar escuchando cómo se hacía una falda patronada. Así que me dije: «Si tengo que romper con todo, me voy a París».

—Y ese mismo chaval zaragozano terminó trabajando para Vogue España

Había colaborado en revistas y fanzines, y en año 87, junto a Kiko Pérez de la Osa, el fotógrafo Javier Cebollada y a la galerista Cristina Marín, montamos Akí Zaragoza;una especie de holding del estilo: revista, agencia, escuela de modelos… En esa época también iba habitualmente a París a seguir los desfiles de alta costura, registrado en la Cámara de la Alta Costura como prensa, y también en el 87 decidí quedarme definitivamente allí, becado en el Musée de la Mode durante un año por el Ministerio de Industria. Tuve la suerte de estar en la sala de documentación y de participar en la catalogación de un legado de Balenciaga, y a la vez, colaboraba con Heraldo de Aragón. Mientras estaba en el museo, pensé que ya que me enteraba de cuál iba a ser la próxima colección y que, además participaba en su organización, podía informar sobre la misma, así que llamé a Vogue España y me contrataron por teléfono.

Tienda-estudio Enrique Lafuente
Tienda-taller de Enrique Lafuente, ubicada en plena calle Manifestación (esquina c/Loscos)

—¿De ahí surgió tu vocación periodística?

Empecé a trabajar como periodista de moda porque era la mejor forma que tenía de vivir el mundo de la alta costura desde dentro, como estudiante no me hubieran permitido meterme en los backstages de las casas de alta costura. En esa época me gustaba más saber qué era la moda en sí que diseñar, aunque lo compaginaba. Hice un curso de Periodismo y Moda en Paris 8 Saint-Denis, y trabajé en gabinetes de estilo de diferentes casas, haciendo las dosieres de prensa para los desfiles.

—También en los años ochenta coordinaste el Grupo Goya, ¿crees que hoy sería posible un proyecto similar?

La Consejería de Industria concedía subvenciones para apoyar la moda en España y una parte del Plan de Intangibles Textiles llegó al Gobierno de Aragón. Aquí había tres o cuatro diseñadores para poder apoyar (Ricardo Miñana, Sara Opic, Blue Ribbon, Antonio Marcén…), pero les faltaba alguien que los coordinara y entonces me llamaron para crear el Grupo Goya y llevar la parte de prensa. Durante un año se preparó un plan de acción para promocionar la moda de Aragón.

Ahora ya no tiene nada que ver, en los años ochenta la industria textil aragonesa era potente, todavía no había existido la diáspora china. Aquí se fabricaban muchas marcas, no se creaba mucho diseño pero la industria de la confección era fuerte. Ahora no hay industria.

—¿Cómo ves el panorama de diseñadores en Aragón?

Está muy complicado, porque hay mucha gente muy válida, pero no hay empresas en las que se puedan desarrollar, y mucha gente ni quiere, ni vale para montar su propia empresa. Pero la única posibilidad que hay para enseñar tu producto, es crear tu propia empresa o trabajar para otras empresas yéndote fuera, como hicieron Antonio Burillo o Arturo Guillén.

Carmen París, musa aragonesa del diseñador: Coincidimos y nos entendimos muy bien
Junto a Carmen París, musa aragonesa del diseñador: «Desde que coincidimos por primera vez, nos entendimos muy bien»

—¿Hay clientela de alta costura en Zaragoza?

Hay potencial económico para vestir alta costura, lo que no existe es potencial creativo entre las clientas, es decir, una clienta que tiene dinero no quiere ir creativamente vestida, quiere ir con un Valentino o con lo que ha visto en el Hola. Así que llega un momento en el que te apetece más trabajar para quien lo valora en un escenario, como Carmen París o Miguel Ángel Berna.

—¿Qué es Baturro Bizarro?

Con la creación de la Asociación Aragonesa de Creativos Multidisciplinares, ZARTERIA quisimos generar actividades no solo de diseño, sino dar voz a ciertos artistas que querían formar parte de un colectivo creativo que tuviera como finalidad unir arte y diseño en un producto final. Así surgió Baturro Bizarro, se nos ocurrió un año ante de la Expo, queríamos revitalizar los iconos por los que éramos conocidos los aragoneses, dar una vuelta de tuerca a un producto tan anquilosado como el suvenir, revisitarlo y contemporaneizarlo con otro enfoque y sentido del humor.

—¿Cuáles son tus referentes en el mundo de la moda?

La alta costura de los años cincuenta, la gran época, y de los ochenta con Inès de la Fressange… Pero sobre todo soy muy cincuentero, es la época que más estudié, la época de Dior, de cuando empezó Yves Saint Laurent. Incluso diseñé una falda, que se llama la falda Fath, inspirada un poco en Jacques Fath. También me encanta todo lo que pasó en EE. UU. con Charles James, que es muy poco conocido y contemporáneo de Dior. Y como no, una modelo que con 83 años todavía está en activo, Carmen Dell’Oreifice, esta sí que es una musa, musa.

—¿Qué quieres aportar a través de tu sección «ARTE&PARTE» de El Periódico de Aragón?

Es un cajón de sastre. Si yo me pudiera mover más, me iría a Jaca, a Monzón… a dónde fuera, pero desde Zaragoza trato de mostrar lo que se mueve y no quedarme solo en una línea, sino tocar incluso los extremos. Poder pasar de una inauguración en la galería de Cristina Marín a un concierto punk en la sala Arrebato. Me gusta el contraste, pero todo siempre tiene algo que ver con la cultura de esta ciudad.

 

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Por Elisa Plana

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