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Después de la aclamada Déjame salir (2017), Jordan Peele ha regresado con una nueva pesadilla cargada de sus ingredientes habituales (terror, humor y crítica social), pero esta vez con una obra más ambigua, más ambiciosa y más terrorífica. Nosotros (2019) no es solo la película de terror de la temporada, es un laberinto de espejos en el que perderse y encontrarse a uno mismo, una estimulante y metafórica historia que sitúa a Peele como uno de los grandes cineastas actuales del género. Lo que viene a continuación contiene spoilers, así que, si todavía no has visto Nosotros y tienes intención de hacerlo, será mejor que vuelvas cuando la hayas visto.


La película empieza con una Adelaide Wilson de niña (Madison Curry) viendo el anuncio de TV de Hands Across America, una iniciativa solidaria para ayudar a los pobres en la que millones de personas juntaron sus manos en una cadena humana a través de Estados Unidos. Esta campaña fue real, sucedió en 1986 y al propio Peele le aterraba de niño. Un gesto de optimismo y esperanza con el que podemos conseguir cualquier cosa si unimos nuestras manos. Lo que recaudó el evento equivalía aproximadamente al dinero que se gastaron en organizarlo, así que no pudieron erradicar el hambre en el mundo, precisamente. Con una manzana caramelizada y una camiseta de Michael Jackson’s Thriller (John Landis, 1983), Adelaide se pierde en un parque de atracciones junto a la playa y acaba en un laberinto de espejos donde se encuentra a ella misma, un hecho traumático que la acompañará toda la vida. Muchos años después entramos, a través de la vista aérea de la vegetación y el subsiguiente interior del coche (difícil no acordarse aquí de El resplandor), en la vida de una Adelaide adulta (Lupita Nyong’o), con su marido Gabe (Winston Duke) y sus hijos Zora (Shahadi Wright Joseph) y Jason (Evan Alex) en pleno viaje de vacaciones al mismo lugar en el que Adelaide se perdió de niña. Efectivamente, las pesadillas de Adelaide se hacen realidad cuando la familia Wilson encuentra a una familia idéntica a la suya frente a la casa en la que se alojan.

Evan Alex, Winston Duke, Lupita Nyong’o y Shahadi Wright Joseph en Nosotros. Fuente: Universal Pictures España.

Mención aparte merece la banda sonora de Michael Abels, así como las interpretaciones, especialmente las de Nyong’o y Duke (como alivio cómico). Los actores interpretan a dos personajes distintos y es encomiable que resulten tan creíbles, sobre todo tratándose de interpretar, por un lado, a tu yo aterrado y, por otro, a lo que te da miedo. Lo peor sin duda es esa explicación que da la película sobre lo que ha pasado para que existan esos dobles. Si bien no arruina la experiencia, resulta innecesaria. Quizá Nosotros hubiera tenido más fuerza dejando este punto a la imaginación. También es cierto que se comenta que tanto esta como Déjame salir y los futuros proyectos de Peele podrían estar relacionados, así que quién sabe si todo podría servir para un propósito mayor.

 

La película se basa en un profundo miedo a la idea del doppelgänger, es decir, el doble de una persona viva, representado en ocasiones como un fenómeno paranormal y considerado habitualmente un presagio de mala fortuna. Hay quien los describe como una especie de fantasma. Otros dicen que somos nosotros mismos, pero viajando en una dimensión paralela… Sea como sea, lo interesante es que ese doble contiene una parte de nosotros mismos, y de alguna manera también estamos viendo cómo nos ven a nosotros los demás, por lo que encontrarte con tu doble es una forma de autoconocimiento. Lo malo es que suele aparecer la sensación de que solo puede quedar uno de los dos. Peele ha mencionado Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958) como el gran ejemplo de película sobre tema del doble, y hablando de Hitchcock, Nosotros comparte con Los pájaros (1963) no solo la ambientación costera californiana sino también esa sensación extraña y siniestra que se da cuando algo aparentemente inofensivo y familiar se vuelve contra ti.

Todas las cosas que Peele quiere contar con su película tienen que ver con esa dualidad del ser humano, con la culpa y los pecados que enterramos en lo más profundo de nosotros mismos. Nosotros somos nuestro peor enemigo, pero esa es una verdad incómoda que nos negamos a aceptar y preferimos no desenterrar. Lo malo es que cuando reprimes algo, esto tiende a explotar de un modo u otro, y ya lo decía Hobbes: el hombre es un lobo para el hombre.

Cartel de Nosotros. Fuente: Universal Pictures España.

El título original de la película es Us, y esto tiene una doble lectura: US (United States). Cuando Adelaide le pregunta a su doble que quiénes son, ella se limita a responder que son «americanos». Hay una serie de símbolos de esperanza patriótica que Peele se encarga de subvertir (como el mencionado anuncio de TV). Peele se ha inspirado en la división y la xenofobia observada en la América de después de las elecciones, en la noción de que el sentimiento de ser los buenos de la película nos impide enfrentarnos a nuestros demonios. Otros símbolos incluyen a los conejos, que han sido usados para la clonación durante mucho tiempo y cuya inocencia ya ha sido subvertida en el cine con anterioridad. Además, Peele siente verdadero terror por este animal. La metáfora del Conejo Blanco de Lewis Carroll también la vemos cuando Adelaide sigue a ese conejo que entra por una determinada puerta en el laberinto de espejos. Luego tenemos la referencia bíblica a Jeremías 11:11, que podría ser un aviso del fin del mundo, o las tijeras, que son un todo formado por dos partes y además se sitúan en un territorio entre lo mundano y lo terrorífico. Y también está el guante, que se puede relacionar con Freddy Krueger, con O. J. Simpson o con el propio Michael Jackson. El rey del pop era conocido por su enorme filantropía, pero al mismo tiempo escondía un lado muy oscuro.

Mucho se ha dicho sobre lo poco o mucho que puede dar miedo el cine de Peele. Tampoco tiene sentido discutirlo porque al final el miedo es algo tremendamente subjetivo. Lo que no se puede negar es que resulta impredecible, especialmente si no has visto nada de la película antes del visionado, que es la forma más pura de enfrentarse a la misma. El conocimiento de Peele sobre el género y su perfecto equilibrio entre humor y horror (disponiéndolos a la vez sin que ambos elementos se pisen) hacen de Nosotros una gran película de terror, porque precisamente esa manera de implementar el humor la hace más creíble, más familiar y, por extensión, más aterradora.

Madison Curry en Nosotros. Fuente: Universal Pictures España.

Una de las cosas más discutidas de la película es lo que representan los dobles realmente. Quizá representan a la clase baja, a los pobres que tienen que comer algo asqueroso mientras los de arriba se alimentan de deliciosos platos, a los encarcelados (sus trajes también recuerdan un poco a esto), a la antigua esclavitud (en el siglo XIX se construyó el ferrocarril subterráneo para ayudar a los esclavos a escapar a los estados libres y a Canadá), al genocidio de los nativoamericanos, a los zombis o a todos ellos a la vez. Cualquier otro, pero que podrías ser tú o que de hecho eres tú, como es el caso. Sea como sea, los dobles están lejos de ser los buenos de la película: son fanáticos violentos que creen que su camino de violencia al estilo Hands Across America traerá algún tipo de justicia. Y lo mismo se puede decir del otro mundo, del fanatismo violento de Estados Unidos. Dos mundos opuestos y al mismo tiempo unidos por la violencia que desata el fanatismo, ya venga de la religión, de la política o de la cultura, cualquier cosa que te ciega de la rectitud moral y te permite hacer cosas que no harías en otras circunstancias. Lo interesante es que la película está abierta a interpretaciones sobre lo que realmente representan los dobles. Peele ha dicho que es como un test de Rorschach. En el espectador queda la última palabra y tú puedes añadir algo de tu propia cosecha a la gran metáfora.

Se dice que las mejores películas de terror son aquellas en las que se supone que tienes que estar aterrado por el monstruo, pero también identificarte con él de un modo u otro y Nosotros lleva esta idea a un nivel estratosférico.

 

Por Marcos Jiménez Lobera

Imagen destacada: Twitter

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