FIZ 2015: indestructible

Contando las horas, así me pegué buena parte de la mañana del sábado, mientras escuchaba entre la obsesión y la locura a los grandísimos 2manydjs. Hipnotizada por YouTube, me sumí en bucle en ese desfile alucinante que son los montajes de portadas de vinilos que incluyen en sus míticas sesiones; ahora «As heard on Radio Soulwax pt. 2», venga, una de «Under de Covers pt. 3», espera que vuelvo a la 2… Todo mi universo estaba en calma hasta que a las 16:46 h los belgas dieron la noticia: cancelaban su actuación en el FIZ 2015. Lloré, grité y pataleé, y aunque fue duro, desde luego, no estaba en el pellejo de los organizadores del FIZ; se les acababa de caer uno de los dos cabeza de cartel. Imagino que no les sorprendió del todo, para los 2manydjs no fue su primera vez… Rápidamente dieron con la solución: Buffetlibre. Una grandísima elección que hizo mover, y muy bien, lo que quedaba de nuestros cuerpos allá a las 4 pm. El estilo de su pinchada, remezclando clásicos de todos los tiempos, se sintió como un homenaje a los ausentes, enhorabuena.


The Vaccines. Foto Manuel Lorenzo

Una iluminación de 10 acompañó a The Vaccines, la única banda internacional del FIZ 2015. Foto: Manuel Lorenzo

Pero empecemos por el principio, los zaragozanos My Expansive Awareness fueron la apuesta local y a golpe de neopsicodelia, no solo dieron la talla con creces, sino que además justificaron la etiqueta «indie», hace ya algún tiempo desprovista de su significado original. Las cosas como son. Que sea una escena interesante, no quita para poder decir que ya no arriesga, que poco a poco se ha ido alejando de sus orígenes alternativos. No es nada fácil entrar en el selecto grupo de bandas que, de forma recurrente, componen el cartel festivalero que recorre las carreteras patrias, eso sí, una vez dentro está asegurado el éxito comercial. ¿Y qué es comercial?, llamadme cobarde, pero eso lo dejaré para otro momento. Pero, ojo, lejos de mi intención queda infravalorar a las bandas de este tipo de festivales, ni quitar mérito a sus programadores, soy consciente de que dan al público lo que el público quiere, y tanto es así que este año el FIZ se ha superado a sí mismo en afluencia, a pesar de la trágica cancelación que lo asolaba. No obstante, para mí ir a un festival ha de conllevar descubrimiento, la magia de sorprenderte con el sonido de una banda nueva.

Bueno, ya me he quedado a gusto y me permito continuar con Arizona Baby. Los había escuchado bastante preparando el «preFIZ», sus aires sureños son lo más acorde con mis gustos de todos los grupos que conformaban cartel, no me escondo. No solo no decepcionaron, sino que su guitarreo pudo con la sonorización de la Multiusos; no es un secreto que en muchos rincones deja mucho que desear. Sin duda, fue la banda diferente del FIZ. Eso sí, como me gusta «Sheralee». La próxima vez que vuelvan a Zaragoza «allí estaré».

La Habitación Roja tocó sus temas ya convertidos en absolutos clásicos del mundo indie y con ellos seguro que terminaron de seducir a algún indiferente, entre los que no podía faltar «Voy a hacerte recordar»… Y tanto que lo hicieron, ya que con «Indestructibles» alcanzaron uno de los momentos más emotivos del festival, dedicando este tema a Sergio Algora, Rafa Angulo y Alberto Genzor.

Tras sus pasos, llegaron Supersubmarina, una banda que, pese no haber inventado nada nuevo, es capaz de reunir a legiones de fans sin despeinarse y ponerlos a sus pies desde el primer minuto. Sí, eso es «Viento de cara», un tema que seguro que muchos de los más jóvenes que allí se congregaron dentro de unos añitos se oirán llamándolo himno generacional.

Con el álbum «Diez años y un día», Dorian celebra una década en activo. Foto: Manuel Lorenzo

Con el álbum «Diez años y un día», Dorian celebra una década en activo. Foto: Manuel Lorenzo

Y en este repaso del festival no quiero dejar de lado al FIZ Club y a su tremendo ambientazo, que en algún momento superó en bailes desenfrenados a los conciertos, destacando Sweet Drinkz, del que prácticamente tuve que escaparme para escuchar a The Vaccines. Mereció la pena. Fueron los más bestias del FIZ, capaces de llenar la Multiusos de la mejor clase británica. En ocasiones, Justin Young se marcaba una pose muy Gallagher frente a tres siluetas —sin duda, la iluminación más potente de la noche—, y otras tantas nos reencontraban con un sonido muy Franz Ferdinand. Qué más puedo decir, «If you wanna» es un temazo.

Llegó la hora de Dorian, ya un básico festivalero indie, que una vez más se ganó al público zaragozano y un poquito más a mí cuando me encontré coreando como una loca «Y todas tus palabras se las lleva el viento» del tema «Tristeza», fundamental junto a «Verte amanecer» y «La tormenta de arena», que no pudieron faltar entre un estallido dorado que quería conmemorar sus diez años sobre el escenario.

La esperanza de El columpio asesino llenó el inmenso vacío que había dejado en mí la ausencia de los hermanos Dewaele. Escuchar «Toro» en directo no tiene precio, una de esas cosas que no te puedes perder en esta vida. Su magnetismo, la poética de sus letras —tan directas como demoledoras— y la espera, la espera de que llegue la locura de hacernos «bailar toda la noche» consiguen crear momentos únicos, de esos en los que buscas una mirada cómplice para gritar en comunión fraterna. Pese a su hieratismo y marcada y fría elegancia, fueron capaces de conectar como nadie con un público muy fiel que, como no podía ser menos, se entregó al máximo.

Y acabo como he empezado, con esos belgas que nos dejaron en la estacada, pero que no pudieron con un FIZ que, tras cumplir 15 años, he de decir que sigue más joven que nunca.

 

Por Elisa Plana

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