FIZ 2016: vístete que nos vamos

«Vístete que nos vamos». Dos chicas con faldas de polipiel y medias, a pesar del calor, descienden por la calle don Jaime esquivando familias con cucuruchos de helado, novios cosidos al bolsillo del pantalón de su pareja y adolescentes con el reproductor de música a más decibelios de los que el resto desearíamos.


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Desde las 19 h hasta la media noche los asistentes fueron llegando a la Sala Multiusos.

«Los primeros vagones están vacíos», mandó el acomodador del tranvía —extraño oficio de reciente creación— para organizar a la masa de gente que invadía el centro de una Zaragoza poseída por el ambiente previo a ¿Pilares? —si creíais que solo la Navidad podía alargarse cada año un poco más en el calendario, estabais equivocados—.

«Próxima estación: Festival de Música Independiente de Zaragoza» —léase con voz de Loquendo— «¡Mira, ese tío de barba con la camisa de cuadros atada a la cintura, parece que también va al FIZ 2016».

Como durante los últimos 16 años, la Sala Multiusos de Zaragoza acoge el Festival de Música Independiente que ha traído a la ciudad grupos que oscilan entre el rock electrónico de los británicos The Prodygy hasta el pop psicodélico de los patrios Love of Lesbian.

Con una sala a medio llenar, inauguraban esta nueva edición los zaragozanos Calavera, que regresaban a la Multiusos esta vez con nombre y espacio propio. Y de Zaragoza a Vizcaya, con parada en el idioma de Shakespeare, nos trasladaron los integrantes de Belako. Guapos, jóvenes y con talento, la fórmula del éxito, nos decíamos mientras las faldas de polipiel nos impedían seguirles el ritmo.

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«Perseide» o «Miss Honolulu» fueron algunos de los temas que desataron al público durante el concierto de Carlos Sadness.

Un ininteligible Carlos Sadness sobre el escenario nos meneó la melena. No entendíamos nada de lo que cantaba —fallo de sonido— pero sí cuando nos contó que es de un pueblo de Zaragoza que estaba celebrando las fiestas. Sudando fiebre él —estaba enfermo— y quemando calorías nosotras, sus melodías hicieron que se incrementara el número de asistentes con una sonrisa fácil dibujada sobre sus notas de ritmo ligero y tropical.

En el límite del mundo conocido hasta el descubrimiento de América, La Coruña, nació el exDeluxe,Xoel López, que nos regaló un trocito de su tierra cantando en gallego «A serea E o Mariñero», de su último disco Paramales. Alcanzamos serenamente la playa a través de su conocida «Tierra» y volvimos a la adolescencia negando el cambio con el popular himno de su etapa como Deluxe: «Que no».

Con el ambiente sobrecargado, prácticamente todo el mundo aprovechó el descanso para rellenar sus pulmones y vasos esperando al concierto que prometía ser el más deseado de la noche: ¡Love of Lesbian!

Al salir por la puerta de la sala, un soplo de aire fresco hizo que nos soltáramos la coleta que ataba una melena ya empapada. Elevadas a figura omnisciente, observábamos el plano general de una escena en la que parecían no encajar sus personajes. Parece que el FIZ, festival local independiente por antonomasia, fuese a reunir a un público homogéneo, caracterizado por su estética vintage y cercana a lo hípster. Pero no fue esa la foto fija del momento, nos topamos con un poco de todo: adolescentes a los que parecía importar más la botella de Absolut que los conciertos, parejas ávidas de añadir canciones a la lista de reproducción de su relación y un compendio de personas de distinto rango de edad, todos ellos con un mismo propósito: sentir en primerísima primera persona el FIZ, pero con motivaciones diferentes, a juzgar por la escena: ligar, escuchar a su grupo favorito, descubrir, aprender, experimentar los límites de alcohol que resiste el propio cuerpo…

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El poeta Halley, último disco del grupo, salió a la venta cuatro años después de su último trabajo, La noche eterna.

Eran las 23:30 h y los alrededores de la Multiusos se vaciaban para llenar de nuevo la sala. Atención fans: este concierto no fue para vosotros. El gran telépata de Barcelona se corporeizó en el escenario, y los devotos de Love of Lesbian, cruzamos los dedos para que las canciones de su último disco —El poeta Halley— se hiciesen tan reales como él. «¿Con cuál van a empezar?, dijiste acertarán» y así fue, pero solo nos contentó hasta la segunda canción. Después, todo fue una sucesión de sus grandes éxitos —los más comerciales— iluminados por luces epilépticas, que aún así hicieron vibrar a los parroquianos y a los nuevos amantes del grupo.

LOL se puede permitir obviar a su público más fiel y tirar de espectáculo, entendemos que os vestisteis de festival y os olvidasteis de vuestro propio traje, pero no pasa nada queridos, todo os queda bien.

Con el último tema de Love of Lesbian, el escenario pasó a estar ocupado por los irlandeses The Strypes. Destilando clase, trajeron un sonido setentero cuyo ritmo frenético nos despeinó desde el primer tema, ellos, insultantemente jóvenes, desmostaron una vez más su poderío y virtuosismo sobre las tablas.

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La lluvia de confetis iluminó la sala durante el concierto de Love of Lesbian.

Menos gente, más espacio para bailar. Sencillamente WAS nos tocó la tecla. Y es que, las notas de estos vizcaínos convirtieron en goma el polipiel de nuestras faldas. Como si el suelo estuviera tejido por un enjambre de cables, el ambiente se electrizó con The Digitalism quienes hicieron que aulláramos como lobos con uno de esos temas que te hacen entrar en trance olvidando la existencia del resto de los mortales: solo existía «Pogo» y nosotras. Los DJ del Ochoymedio: Luiliminili, Smart, Manazas y Zaza, anunciaban un fin deseado por nuestros pies, pero rechazado por esa insaciable voz interna que siempre grita MÁS. Así que, con los madrileños, quemamos el último cartucho que nos había hecho rebosar energía a lo largo de la tarde, noche y entonces madrugada.

Pero amigos, el FIZ no acababa en el escenario Ambar. Nunca hay que olvidar a los vecinos de arriba, sí esos que no paran de montar fiestas a las que te gustaría estar invitado. La zona DJ’s FIZ Club vibró con las sesiones de Sweet Drinkz y Ms Von Disko, que recordaron porque Face Down Vss UP es uno de los colectivos más potentes de la ciudad. Fleki Flex, Illogical Response y The Cigarettes desempeñaron a la perfección el papel de buenos rebeldes haciendo retumbar el techo de la Multiusos.

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La escalera que conectaba el escenario Ambar con la zona DJ’s FIZ Club.

Como en un abrir y cerrar de ojos, asimilamos que había pasado otra edición del FIZ. Exhaustas arrastrábamos nuestros pies de vuelta a casa con la sensación de haberlo pasado muy, pero que muy bien. Pero, ¿había cumplido expectativas?, ¿había perdido el FIZ su esencia original con el fin de llenar el espacio?, ¿es verdaderamente indie o se ha convertido en cultura de masas?

Ciertos interrogantes se sumaban al pitido que retumbó en nuestra cabeza durante horas, haciéndonos recordar durante todo el domingo las canciones que habían marcado una noche que, indie o mainstream, resultó ser inolvidable.

 

 

Texto: Leticia Buendía e Isabel Esteban

Foto: Isabel Esteban

 

 

 

 

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