«HEIMAT» sin «KITSCH»: Aalto en CaixaForum

«HEIMAT» sin «KITSCH»: Aalto en CaixaForum

A pesar de su carácter antológico, la exposición «Alvar Aalto 1898-1976. Arquitectura orgánica, arte y diseño» en el CaixaForum de Madrid (paseo del Prado, 36) resuelve con solvencia un cometido no siempre fácil, el de hacerse accesible y atractiva a un público generalista sin desdecirse de un alto estándar científico. Por ello mismo llega tanto al arquitecto y al historiador de la arquitectura, a quienes se invita a repasar con ojos nuevos la trayectoria del más célebre de los maestros escandinavos, como a todos aquellos que aspiren a descubrir las potencialidades del movimiento moderno a través de uno de sus más cualificados artífices.


La exposición, «Alvar Aalto 1898-1976. Arquitectura orgánica, arte y diseño», estará en el CaixaForum Madrid hasta el 10 de enero de 2016.
La exposición, «Alvar Aalto 1898-1976. Arquitectura orgánica, arte y diseño», estará en el CaixaForum Madrid hasta el 10 de enero de 2016.

Abren el recorrido dibujos del joven nórdico seducido por vivencias italianas en 1924 y la confesión del hombre consagrado que, tres décadas después, en 1954, reconocía que toda su obra podía resumirse en un diálogo nunca interrumpido con referencias itálicas, en un alma perpetuamente en ruta hacia Italia. Desde esos comienzos, de un clasicismo que se buscaba conjugar con la tradición finesa, no tardamos en descubrir la huella del racionalismo de los años 30, preludiando la primera obra maestra aaltiana, el Sanatorio de Paimio para tuberculosos (1928-1933).

Como entrega inaugural de un recorrido en paralelo de fotografías a color de Armin Linke y filmados, nos sorprende, en tiras horizontales ascendentes, el frondoso paisaje que se divisa desde el ascensor panorámico del sanatorio: un oportuno in media res paisajístico.En un cubículo al que se entra y del que se sale por un estrecho pasillo se custodia el mobiliario de una habitación del centro hospitalario, anticipo esclarecedor de la pasión «totalizadora» y arquitectónica con la que el fundador de ARTEK (1935) se entregaría al diseño durante su larga carrera.

Tras un repaso sobrio y preciso a obras fundamentales como la biblioteca de Viipuri (Viborg) pasamos a un gran espacio, el más amplio de todos, en el que brilla con luz propia el Aalto diseñador de mobiliario, vajilla, cristalería y lámparas, el amigo y correspondiente de Fernand Léger. Con una intención didáctica que trasciende lo didascálico, esta sala da paso a otra, de menores dimensiones, en la que se repasan sus más conocidas residencias: la Villa Mairea (1938-1939) y la Maison Louis Carré (1961-1963).

No hay solución de continuidad, parece querer decirnos el comisario Jochen Eisenbrand, entre la plasticidad de las maderas flexibles patentadas que lograron fama internacional para los muebles del finlandés y las audaces exploraciones «orgánicas» con las que quiso dar respuesta a las necesidades habitacionales —y vitales— de clientes que eran a su vez amigos.

Horario: de lunes a domingo, de 10.00 a 20.00 h. Precio: 4 € (gratuita clientes «la Caixa»).
Horario: de lunes a domingo, de 10.00 a 20.00 h. Precio: 4 € (gratuita clientes «la Caixa»).

En una zona de transición, oscura y estrecha, se proyecta un documental de Heikki Aho en tándem —tan sugestivo como riguroso en la recreación histórica— con una reconstrucción virtual del Pabellón de Finlandia en la Expo de Nueva York (1939) ¿Cabía mejor modo de apelar a las raíces del proyecto aaltiano en el paisaje y el modo de vida escandinavos? Tan sugerente espacio liminal sirve de antesala para una amplia área expositiva dedicada a las más significativas obras de la postguerra, desde las viviendas para el Hansaviertel (Interbau berlinesa, 1957) a la célebre Baker House (MIT, 1946-1949), sin olvidarnos del Palacio de Congresos de Helsinki (1962-1975) o de la casa de los Aalto en Muuratsalo (1952-1954).

Una coda, quizás demasiado escueta, esboza la estela del finlandés en esa España que visitó en 1951. Queda fuera de toda duda que sus contactos con el oficialismo franquista madrileño y con el fermento aperturista barcelonés cumplieron una función liberadora que trae a la memoria nombres como los de Josep Antoni Coderch, Josep Maria Sostres (ambos miembros destacados del Grup R) o Miguel Fisac.

En ese último tramo podemos oír a Kenneth Frampton glosar las cualidades de Aalto, de un maestro que, a su entender, fue capaz de conciliar las exigencias de una arquitectura de veras moderna con la tradición vernácula, todo ello evitando con maestría el resbaladizo despeñadero del kitsch —una apuesta muy calibrada en una Europa atlantista que huía como de un mal sueño del culto nacional-socialista de la Heimat—. Pero, como nos recuerda Silvia Micheli en el excelente catálogo Alvar Aalto Second Nature, en la patria vocacional del maestro finés Italia tenía reservado un lugarde excepción.

 

 Por Jorge Fernández-Santos

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