La inteligencia artificial al servicio del arte

La creatividad es la faceta más buscada por los artistas en cualquier ámbito relacionado con el arte. En la actualidad, una corriente innovadora ha irrumpido de manera sutil en todos los apartados artísticos. Nos referimos a la inteligencia artificial.


Años atrás, se ha experimentado con programas desarrollados para analizar, simular o copiar cuadros y canciones de artistas.Las constantes mejoras y evoluciones en la programación de este tipo de software han dado como resultado inteligencias artificiales que pueden crear obras totalmente nuevas mediante algoritmos. Uno de los casos más sonados actualmente es el del cuadro creado por Obvious, una inteligencia artificial (IA) desarrollada por tres jóvenes franceses. Su obra Portrait d’Édouard Belamy (2018) se vendió en una subasta por 380.000 euros. La pintura fue diseñada mediante redes generativas a través del algoritmo Obvious, alimentado con 15.000 retratos clásicos pintados entre el siglo XIV y el XX. La inteligencia artificial estudió esas obras para, luego, diseñar su propio cuadro.

Portrait d’Édouard Belamy (2018). Fuente: La Vanguardia.

Se puede observar que el diseño del cuadro difiere de las obras clásicas en los detalles y contornos, aunque probablemente con futuras mejoras en el algoritmo se pueda crear algo mucho más cercano a la pintura realizada por los humanos. Sin embargo, existe una limitación que no es posible subsanar, ya que los algoritmos se limitan a aprender de obras y a crear basándose en patrones. La inteligencia artificial es incapaz de crear nuevos estilos porque no sabe si lo que hace está bien, simplemente se limita a seguir instrucciones. Un pintor o un músico que busca crear algo nuevo o sencillamente experimentar rompe o modifica las reglas, cosa que un algoritmo no está programado para hacer, al menos por ahora.

Este cuadro no lo firma ningún artista, sino el algoritmo que lo ha creado. Fuente: Rewisor.

Poema creado por una IA con una base de datos de sonetos del Siglo de Oro español. Fuente: Escritores.

En la literatura se ha llegado a utilizar la IA para escribir poesía y, aunque se pueden imitar la rima y el ritmo, se pierde la capacidad imaginativa. La inteligencia artificial crea versos carentes de sentido, casi aleatorios y que no evocan nada a la persona que los lee.

En la música el uso de las inteligencias artificiales se ha desarrollado más eficazmente. Existen múltiples programas informáticos con bases de datos gigantescas que pueden componer canciones de cualquier género. Un ejemplo lo encontramos en Flow Machines, un proyecto creado por los laboratorios de investigación de Sony CSL en el que un grupo de científicos ha logrado por primera vez que un sistema de inteligencia artificial componga una canción entera. Flow Machines es una IA que se ha alimentado con más de 13.000 melodías de diferentes géneros musicales, compositores y épocas. Gracias a su inmensa base de datos es posible pedirle que componga cualquier tipo de canción y en unos minutos habrá armado la melodía, además de buscar una letra extraída de fragmentos de las canciones almacenadas en su base de datos. Sin embargo, esta inteligencia aún no es capaz de trabajar por sí misma, ya que un compositor humano produce la canción seleccionado el género, además de escribir la letra previamente para que la IA busque las frases en su banco de canciones.

La siguiente canción lleva por nombre Daddy’s Car y es el resultado de haber pedido a la IA que compusiera un tema pop basado en The Beatles.

La inteligencia artificial puede no estar completamente desarrollada, incluso hay un punto de innovación con el cual no cuenta todavía, aunque lo conseguido por la IA actualmente es destacable y estos programas llegan a ser de utilidad para creadores y artistas, pues ofrecen un punto de partida desde el que comenzar a crear una obra. Tendremos que esperar a inteligencias artificiales que dispongan de capacidad para diseñar sin depender de unas directrices impuestas con anterioridad por un humano. No obstante, el crecimiento y desarrollo de esta tecnología va por buen camino.

 

Por Jorge Traín Sáez

Imagen destacada: ArtZine

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