José Luis Esteban: «Tenemos que hacer un buen teatro que interese de verdad al espectador»

José Luis Esteban: «Tenemos que hacer un buen teatro que interese de verdad al espectador»

Tras triunfar en los Festivales de Clásicos de Alcalá de Henares y del Escorial, el espectáculo producido por Teatro del Temple y Jotacción Arte de las putas, una historia de amor llega al Teatro de las Esquinas del 31 de octubre al 2 de noviembre. Hablamos con su actor y escritor, José Luis Esteban.

Actor y dramaturgo, licenciado en Filología Hispánica y graduado en la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza, Esteban ha estrenado más de 38 espectáculos con compañías de teatro como Teatro del Temple, la Compañía Nacional de Teatro Clásico o el Centro Dramático Nacional. También ha participado en series de TV como Amar es para siempre, Isabel, Águila Roja o Toledo y en películas como De tu ventana a la mía, Maktub o Altamira, que se está rodando actualmente.


 

José Luis Esteban también participa este fin de semana en La noche de las letras vivientes
José Luis Esteban también participa este fin de semana en La noche de las letras vivientes

¿Cómo definirías Arte de las putas, una historia de amor?

Como un clásico muy poco clásico. Lo que se ve en esta actuación, no se ha visto nunca sobre el escenario. Inspirados libremente en el poema de Nicolás Fernández de Moratín, hemos creado el personaje de Elías Cabañete que está indignado porque Moratín no lo ha incluido en su obra.

El monólogo está inspirado en el poema Arte de las putas pero en su presentación indicas que hay una historia de amor que el propio Moratín no sospecha ¿Cuáles son los cambios más destacables de la adaptación?

Contamos la historia de amor que hay entre Dorisa, que es una prostituta que en el texto de Moratín apenas sale y que yo he convertido en la más famosa de Madrid, y su chulo, Elías Cabañete, que en el original ni siquiera sale, y es quien cuenta gran parte de la historia.

Has trabajado en la Compañía Nacional de Teatro Clásico y entre tu trayectoria destacan las obras clásicas, ¿qué es lo que te atrae de ellas?

Parto de dos premisas: que para cualquier espectador es más fácil vivir los clásicos que leerlos, y que los clásicos son muy divertidos. Me gusta actualizarlos respetando su esencia y llevándolos al nivel del espectador del siglo XXI a través de la puesta de escena, la escenografía o la música propias del teatro contemporáneo.

Tú eres la única persona que aparece encima del escenario y representas a una veintena de personajes. ¿Cómo consigues captar la atención del público durante todo el tiempo y que distingan quién eres en cada momento?

Disfrutando mucho, acercándome todo lo que puedo al público y «tuneando» el espectáculo casi a la medida de cada espectador. Es realmente complicado pero no tiene que parecerlo. Para mí lo único que está prohibido es aburrir a alguien porque eso supone que he fracasado.

¿Tu principal objetivo entonces es que la gente se lo pase bien?

Por supuesto. Yo busco que la gente se emocione y por supuesto que el humor siempre es importante, siempre y cuando sea revelador. Por ejemplo, es muy fácil hacer reír con el sexo pero esa no es mi idea. Yo me arriesgo desde la verdad, sacudiendo y agitando un poco al espectador y sin dejar indiferente a nadie.

El poema es de 1780 y tú lo escenificas en el 2014, ¿crees que nos parecemos a la sociedad de entonces?

Somos iguales. Queremos lo mismo que ellos, el sexo no ha pasado de moda y compartimos sus preocupaciones: qué vamos a comer, dónde vamos a dormir, vamos a ser o no felices, amar y ser amados…

Esta obra es una adaptación poética, has impartido numerosos cursos de poesía escénica e incluso has representado espectáculos poético-musicales. ¿Qué es para ti la poesía? ¿Crees que está vinculada con el teatro?

Para mí la poesía es un arte escénico como cualquier otro. Estoy fascinado por ella y siempre la leo preguntándome ¿puedo llevar este poema al escenario?, ¿voy a interesar al espectador? El teatro es un arte integrador. En el escenario se interponen el lenguaje poético, el musical, el interpretativo y todos los que quieras.

Tienes experiencia en teatro pero también en cine y televisión ¿Qué te gusta más?

El teatro. La sensación de estar cerca del espectador en directo es totalmente carnal, pasional, intensísima, irrepetible y me proporciona un placer increíble.

En los últimos días se ha celebrado a nivel nacional la Fiesta del Cine con entradas a 2,90 €. ¿Crees que el teatro debería contar con una iniciativa así?

Lo que tenemos que hacer es buen teatro; un teatro que interese de verdad al espectador, que no sea un acto cultural en sí mismo porque el teatro sea muy importante, sino interesar al espectador y estar a la altura de sus expectativas, deseos, rebeldías, frustraciones… o incluso necesidades.

¿Cuál es el momento para ti más duro de la representación?

Determinados esquemas de movimiento que debo respetar para que la gente distinga dónde está cada personaje, a quién se está hablando… Los he tenido que repetir cientos de veces.

¿Por qué has elegido este clásico?

Compito en un mercado muy complicado lleno de excelentes propuestas de gente que a veces es más mediática que yo. Tengo que encontrar una historia y un modo de contarla que la distinga de todo lo demás. El título del poema me llamó la atención, empecé a investigar, trabajar en la adaptación y vi que tenía muchas posibilidades.

Ganaste el Premio al Mejor actor en la Feria Europea de Teatro de Gijón, ¿qué significó para ti este reconocimiento?

Los premios dan mucha marcha pero son un consuelo muy breve para tu autoestima. Para mí el mejor premio es seguir trabajando en un país con un paro del 75 % entre los actores.

Actualmente, estás inmerso en el rodaje de la película Altamira, protagonizada por Antonio Banderas, ¿qué supone para ti esta producción?

Represento al párroco del pueblo en el que se descubrieron las pinturas de Altamira y mi papel es el de moderar para que reine la paz. Para mí esta película supone romper una barrera más de las muchas que he tenido que romper a lo largo de mi carrera. Yo empecé actuando por los pueblos con 20 años y siento que esto puede servirme para seguir trabajando, que es mi principal objetivo.

 

Por Leyre Beazcochea

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