Las películas comienzan en los títulos de crédito (parte 1)

Las películas comienzan en los títulos de crédito (parte 1)

El cine se basa en fusionar distintas artes para crear, mediante nuevos métodos, una obra artística. Todos los elementos audiovisuales unidos dan lugar a un conjunto que estimula al espectador: la música, la iluminación, los decorados, etc. dotan a la película de una atmósfera y unas particularidades únicas. Hoy vamos a hablar de un elemento que no suele destacarse, pero que, en ocasiones, realiza una función principal en la ambientación del filme. Nos referimos a los títulos de crédito.


Fuente: Bibliotecacid.

Inicialmente, en las películas de cine mudo no aparecían los nombres de los actores o el personal. Sin embargo, en Le voyage dans la lune (1902), Georges Méliès puso su nombre debajo del título de la película, y aunque lo hizo presentándose como mago, podemos decir que Méliès fue el precursor de los títulos de crédito.

Es cierto que las menciones en los títulos de crédito no se establecieron oficialmente en el cine americano hasta los años 70; hasta entonces lo más habitual era mencionar el reparto principal, el guionista, el productor, el compositor y el director, para acabar con el típico «The End» sin dar crédito alguno al resto del equipo que había trabajado en la película.

Uno de los diseñadores de créditos más importante de la industria cinematográfica fue el artista Saul Bass, que trabajó con los mejores directores de la época (Preminger, Hitchcock, Wilder, Wyler, Kubrick, Scorsese…). Sus rótulos se convirtieron en pequeñas obras de arte y mostraron el camino a muchos otros diseñadores e ilustradores para pensar en los títulos de crédito como una técnica narrativa dentro de las propias películas.

A continuación, os dejamos con varios títulos de crédito que destacan por su estilo, creatividad o personalidad:

Los créditos de Psicosis (1960), diseñados por Saul Bass, buscan preparar al público para lo que va a ver: las palabras se unen como un puzle dando a entender que se trata de una película donde no vamos a comprender totalmente lo que sucede hasta que no se encajen las piezas, cosa que ocurre al final. Bass ya había trabajado con Hitchcock en los créditos de Vértigo (1958) y Con la muerte en los talones (1959), que son igualmente destacables e innovadores. A partir de sus creativos e inusuales diseños, muchas otras películas transformaron sus secuencias iniciales en ingeniosos métodos de narración.

El trabajo de Maurice Binder para los créditos de la primera película de la saga 007, Dr. No (1962), le dio un empujón hacia el estrellato y dejó el listón tan alto que ninguna de las introducciones posteriores la ha superado en calidad. Con su trabajo para la serie James Bond, Maurice Binder creó escuela a la hora de generar coherencia e imagen de marca en una saga de películas. No se limitó a diseñar los títulos de crédito, sino que también creó otras piezas complementarias para usar en la promoción de las películas que generaban una atmósfera inconfundible. Ese encuadre a través del cañón de una pistola se ha convertido en un símbolo característico de las obras de James Bond.

La obra de Gaspar Noé Irreversible (2002) es una maravilla que hace de la provocación su leitmotiv. Esta película, que tomó prestada de Memento (2001) la idea de un montaje inverso al orden de los acontecimientos, utilizó ese ingenioso truco hasta en los títulos de crédito: la película comenzaba con los títulos de crédito finales, que además corrían de arriba abajo, la dirección contraria a la norma. Esta peculiaridad buscaba conseguir la atención del espectador e incluso llegar a irritarlo, lo que, en parte, es también lo que busca el director francés durante toda la película .

La divertida película Zombieland (2009) nos dejó una ingeniosa presentación que además de jugar con el estilo y la atmósfera de esta comedia aportaba una narrativa y un ritmo rápidos que encajaban perfectamente con la obra. Un narrador enumera una serie de normas para poder sobrevivir en el apocalipsis zombi que se nos presenta mientras aparecen unas espectaculares secuencias a cámara lenta de zombis asaltando a personas junto a unos rótulos dinámicos, haciendo de esta secuencia inicial una maravilla visual.

Hay cientos de ejemplos de títulos de crédito en cine y series que dotan a la obra de un aura y personalidad únicas desde el primer segundo. Quizá haya que poner más atención a los créditos iniciales, quién sabe si nos querrán revelar algo sobre lo que vamos a ver. Continuaremos con algunos ejemplos más el próximo día.

Por Jorge Traín Sáez

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