Música analógica frente a música digital

Las ventas de vinilos han aumentado de forma considerable estos últimos años, en los que hemos asistido a un auge de este formato a la vez que una bajada de ventas en los CD, posiblemente debido a la aparición de nuevas plataformas de streaming. Numerosos grupos, cantantes y sellos discográficos han vuelto a planchar canciones en tiradas limitadas de vinilos e incluso la conocida marca de giradiscos Technics, después de abandonar la producción de estos sistemas de escucha hace tiempo, volvió al mercado de los platos con su último modelo, el Technics MK7, lanzado este pasado año.


La facturación mundial de vinilos desde 1997 muestra el aumento del interés de este formato en la última década. Fuente: Industriamusical.

La vuelta de los vinilos tiene varias razones. Primera: lo retro está de moda. La ropa, la estética y en este caso los formatos de audio han mirado hacia atrás para reinventarse buscando ofrecer nuevas opciones a los consumidores. Además, la aparición de la tribu urbana de los hipsters ha generado nuevas tendencias en la cultura juvenil. También el coleccionismo ha influido en el auge de los vinilos. Es cierto que hay gente que prefiere escuchar música en vinilo porque les atrae su sonido, aunque aquí se reabre el debate de sonido digital frente a sonido analógico: ¿la música en vinilo suena mejor que en CD?

Los vinilos suenan diferente a los CD, aunque desde un punto de vista teórico no hay razón alguna para confirmar que suenan mejor. Los discos de vinilo son analógicos, es decir, son la reproducción exacta de la onda de audio original, aunque tienen una limitación en su propio formato ya que deben estar grabados de tal forma que no haya distorsiones a la hora de la lectura con una aguja. Así pues, se limita el rango dinámico de la grabación (diferencia entre la señal de sonido más intensa y la menos intensa) y el rango de frecuencias que pueden ser reproducidas. A la hora de masterizar los vinilos se suele acotar el rango de frecuencias de la grabación, eliminando las frecuencias muy altas y las muy bajas, lo que les da a los vinilos un sonido más cálido, ya que al reproducirlo se resaltan las frecuencias medias mientras que los graves y agudos se suavizan. Junto a esto, las vibraciones que produce la aguja al pasar por los surcos del vinilo nos ofrecen una sensación del sonido con más cuerpo y más textura.

Por otro lado, para grabar el audio en un CD es necesario convertir la señal analógica en digital. Para realizar esto se toman muestras de la tensión en diferentes puntos de la onda de audio y se asignan valores numéricos equivalentes según la tensión en los puntos. La frecuencia con la que se realiza el muestreo se denomina tasa o frecuencia de muestreo y cuanto mayor sea la cantidad de muestras, más fiel será la señal digital con respecto a la analógica original.

Con esta conversión no es posible conseguir un almacenamiento exacto a la señal original, siempre hay una pérdida de información, aunque sea mínima. Sin embargo, al igual que ocurre con los vinilos que no pueden reproducir el sonido grabado en su totalidad, en la práctica nuestro oído no llega a percibir diferencia alguna.

Podemos ver como afecta la guerra de volumen con canciones lanzadas en diferentes ediciones a lo largo de los años. Fuente: Terza.

Sabiendo todo lo anterior, ¿por qué mucha gente prefiere el sonido del vinilo? Principalmente por esa calidez del sonido, que no es mas que la propia limitación del vinilo. Con los años, la guerra del volumen provocada principalmente por la llegada del CD ha hecho que los sellos discográficos aumenten cada vez más el volumen de las canciones para competir con los rivales. Esto se hace porque si escuchamos dos canciones se tiende a pensar que la que está a mayor volumen se escucha mejor. La guerra del volumen provocó que se redujera cada vez más el rango dinámico de las canciones y se comprimieran en exceso. Por esto se suele decir que la música en CD suena más plana y menos dinámica que la música en vinilo.

Ambos formatos de reproducción son igualmente válidos y ambos tienen sus limitaciones: la música en vinilo no es mejor a la música en CD, simplemente suena diferente. Sin embargo, para muchos oídos es más agradable, lo cual es algo normal. Escuchar música en vinilo es prácticamente un ritual: sacar el vinilo de su funda, limpiarlo, colocar suavemente la aguja y comenzar a escuchar el ruido al inicio del disco antes de que empiece la canción. Una experiencia única e inimitable.

El coleccionismo ha sido un gran impulsor de la venta de vinilos. Fuente: Thebeat.

Por Jorge Traín Sáez

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