Nitgaro Silvana & Maicrag (Afton 11), tras la atmósfera

Conduzco de noche por una ciudad desierta, hoy es toda mía. Algo me guía, un gurú en la oscuridad me seduce lenta y suavemente hasta alcanzar una atmósfera hipnótica complejamente elaborada. A lo lejos el eco de una melodía se deconstruye, cada vez más cerca, cada vez más cerca… ¡¡¡¡Piiiiiiiiii!!!! ¿Verde? Salgo dolorosamente del trance. ¡Perdone, ¿sabe cómo puedo volver a ver al zorro que baila despacio?! No se preocupe, dicen que se dejará ver la noche del 11 de octubre…

Así es, en la mágica víspera del Pilar regresa una de las sesiones más míticas de la ciudad, «El zorro baila despacio», y nosotros tenemos el lujo de entrevistar a sus artífices, Nitgaro Silvana y Maicrag (Afton 11). Oscuridad y melodía, las dos caras de una moneda que con su techno elegante hacen vibrar una vez al mes a los parroquianos del Pub El Zorro.


Nitgaro Silvana

La próxima sesión de «El zorro baila despacio» contará con un horario ampliado con motivo de las Fiestas del Pilar: 23:30-6:30/7 h. Como siempre, entrada gratuita.

—¿Cómo definiríais vuestro estilo musical?

Nitgaro Silvana (NV): Techno centroeuropeo, música de club, techno, techno-house de toda la vida.

Maicrag (M): Pero más allá del estilo que nos une, que queríamos hacer —y que no se hace en ningún lado—, es la intención. Nos gusta que lo que pinchamos sea un poco complejo, que conecte con la gente a nivel de melodía y solfeo. Además de un bombo que te empuje a bailar —sobre todo si estás con ganas de fiesta—, tiene que haber unas capas musicales que te seduzcan para bailar, para que sea el mejor día de tu vida.

—Juntos organizáis las sesiones de «El zorro baila despacio», ¿cómo surgió este proyecto?

NS: Hubo cambio de dirección en el Zorro y Víctor se puso en contacto conmigo. Nos ofreció hacer una noche de electrónica en el Zorro, ahí nació la idea, y yo pensé en Maicrag. Siempre pensé que tenía que ser con él.

M: Para mí es una válvula de escape y de disfrute para seguir aprendiendo e investigando. Además, nosotros tenemos una forma muy parecida de entender qué es un DJ.

—¿Y cómo creéis que debe ser un DJ?

M: El DJ no tiene que marcar el estilo, lo marca el momento, la pista, y eso es tan obvio como a veces complicado de hacérselo entender a gente que a la hora que sea siempre intenta petarla. En la Reset aprendí abriendo a artistas internacionales lo bonito y lo importante que es saber aguantar la noche y saber hacer que la gente pase de la copa a la pista. Saber cuál es tu papel.

—¿Cómo fueron vuestros inicios?, ¿teníais unos referentes claros?

NS: Comencé escuchando, comprándome unos platos con 18 años, y probando y probando en casa; además después estudié para técnico de sonido. He escuchado muchísimo a Derrick May, Farfa y a Garnier; me he pegado muchas horas y muchos kilómetros para ir a verlos cada vez que venían a España, iba a donde fueran. También he aprendido investigando con libros en inglés pero, sobre todo, viendo. He tenido la suerte de tener la Florida cerca. De sellos elegiría Transmat, Axis, de mis inicios, FCOM y Traum, a raíz de conocer a Maicrag y la música berlinesa.

M: Yo empecé a escuchar electrónica más o menos tarde para lo que es la media. Primero escuché rock y punk, de ahí pasé al trip hop —Massive Attack, Portishead…—, y eso me abrió la mente para comenzar a interesarme más por la música de «máquinas» que de grupos. Así llegué a GusGus y Garnier, y el sello de Garnier (FCOM), y algún que otro sello de Berlín tipo Poker Flat, Steve Bug, o Traum, que es una de las principales fuentes de inspiración de lo que hoy es «El zorro baila despacio».

—¿Qué es lo que más os gusta de vuestro trabajo?

NS: Ver a la gente a tope. Cuando abro las fiestas y, luego, le paso la sesión a él y veo la pista llena, pienso: «Tío, otra vez». Flipo con la respuesta de la gente.

—¿Qué es lo más importante para vosotros a la hora de pinchar?

NS: Sentido común, ser persona, tratar bien el equipo, elegir buenos temas, que suenen perfectos, y que estén bien descargados si son descarga pagada…

M: Añadiría a lo que dice él, la parte técnica, no considerarte DJ hasta que sabes realmente lo que es la mezcla. Es algo tan mecánico cuando lo sabes hacer como fácil de disfrazar en un sistema digital. Hay que tener la honradez necesaria para saber que no estás haciendo nada más que poner bien puesta y bien seleccionada música que ha hecho otro. El foco de atención es lo que sale por los bafles, no tú. Creo que hay que volver a los orígenes y a la modestia. Pero también hay que decir que, así como hay mucha gente que corre por aparecer en un cartel faltándole lo básico, hay muchos otros muy buenos que no tienen esa ambición, y que por cómo está montado el ecosistema nunca van a pinchar ante mucha gente que disfrutaría bastante, en Zaragoza y fuera de Zaragoza.

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Maicrag compartiendo cartel con el grupo de electroclash francés Black Strobe.

—Echando la vista atrás, ¿cómo recordáis vuestros inicios?

NS: Tengo un gran recuerdo. Era algo muy divertido, te lo pasabas bien y ponías lo tuyo. Tampoco había tantos DJ como ahora. Yo recuerdo grabar sesiones para Loca FM, me llegaban toneladas de discos a casa…

M: Antes había más DJ y menos gente que pinchara, era más auténtico. Yo me he considerado siempre muy amateur, pero aun así recuerdo ese gusanillo de verte en los primeros carteles de la Reset o de la Florida. Cuando te ves en la calle mola.

—¿Cuándo comenzasteis y empezabais a interesaros por la música electrónica, os imaginabais que llegarías a vivir el momento en el que os encontráis actualmente?

NS: No se hace con esas expectativas, en plan yo quiero pinchar en la Love Parade o en el Sónar. Siempre lo he visto como algo en lo que el DJ no es un elemento indispensable, lo es todo, la música, la sala… No me esperaba ni estar pinchando a estas alturas, ni estar haciendo una fiesta como la que hacemos ahora. Ha sido una inyección de moral porque, quitando Magma, veía la ciudad muerta a nivel de música electrónica.

—¿Habéis notado una evolución a la hora de valorar la música electrónica por parte del público de la ciudad?

NS: Al revés, se ha producido una involución. Sin embargo, el techno de Detroit o el de Garnier se ha adaptado a los instrumentos virtuales que hay ahora. Se le ha dado una vuelta de tuerca, y nos ha llevado a esto, a temas superbonitos que te ponen los pelos de punta.

M: Aquí la música electrónica ha sido siempre el segundo plato para empresarios de la noche que tenían otros garitos en el Casco o la Zona. A corto plazo no hay la misma rentabilidad en poner un CD de Bisbal y copas y tener el bar lleno que en traer al jefe de un sello de Berlín que venga a dar una lección de techno para cien personas… Aun así ha habido cosas chulas, como pudo ser la Reset, que para mí ha sido en Zaragoza ciudad el único sitio que tenía una dirección artística, una filosofía coherente en el tiempo.

—¿Y en el resto de España?

NS: En España sí que ha evolucionado. Hace poco estuve en Valencia —la cuna del bakalao— y les puse el techno este y encantados, algo que creía impensable.

M: Yo discrepo, es un gran optimista… Si a diez personas les pones un tema de Traum, nueve van a decir que es bakalao.

—¿Creéis que en cierto modo el techno ya es un sonido clásico, casi de tintes «retro», o se está renovando la escena?

M: La evolución del techno es cojonuda, es lo que pinchamos nosotros. Pero es cierto que la electrónica ha perdido peso en la juventud, que es lo importante. El hip hop y el reggaeton han invadido el espacio que antes era del techno.

NS: El techno es para gente más mayor, de 25 años para arriba. Se entiende como música de club porque es para sitios pequeños, no para grandes open airs, como Monegros… Por eso, a lo mejor un chaval en nuestra fiesta se va a aburrir a la segunda canción, va a decir «esto no arranca»… Hay que haber escuchado algunas cosas antes para entender lo que pinchamos.

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Además de DJ, Nitgaro Silvana ha colaborado con diferentes grupos y artistas como Gonzalo Valdivia, El hombre lento, Loner, Cucumbers o BackfromMarsLAB.

—¿Cómo definiríais el estilo del otro?

NS: Maicrag tiene un rollo techno berlinés muy marcado, aunque pinchó mucho minimal, y por eso puedes encontrar en él otros matices.

M: A él le pegan todos los temas que tienen dejes, instrumentos o melodías de Detroit.

—De los DJ que habéis conocido, ¿a quién destacaríais?

NV: Yo me quedo con Mariano Disco Inferno.

M: Yo a nivel personal me quedo con Marc Antona, que vino a la Reset y estuvimos cenando con él como si fuese uno más de la cuadrilla. Para mí ver su normalidad y la tranquilidad con la que se tomaba su trabajo, me confirmó que se puede ser normal y pinchar en sitios, no hay que anteponer el ego. Y a nivel musical con quien más flipé fue con Dominik Eulberg, uno de los dueños de Traum.

—Para finalizar, ¿qué nos espera en la próxima sesión de «El zorro baila despacio»?

NS: El día 11 de octubre va a estar superguay, he hecho una selección de temas que parece que siempre me olvido de pinchar. Es una selección para intentar hacer un poco de memoria, y estoy seguro de que la gente los va a conocer, porque son desde 2013 hasta aquí.

M: Como hay más horas y estamos solo los dos, además de poner temas nuevos, que siempre impactan más, me gusta compartir, hacer regalos y pinchar el tema con el que fliparon y por el que me preguntó una cuadrilla.

 

Por Elisa Plana

 

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