«No conozco más patria que la noche»

Una de las primeras veces que oí su nombre fue vinculado a un maravilloso «cuaderno clandestino» titulado Días de playa (Ediciones 4 de agosto). Aquellos poemas me fascinaron y me hicieron conocer a uno de los grandes nombres de la poesía española contemporánea que ha sufrido en carne propia esa difícil manera de entender las cosas en nuestro país de que quien edita y lo hace bien no puede ser considerado un buen escritor, aunque también lo haga muy bien. Más tarde me encontré con aquellos mismos poemas en una obra extraordinaria titulada Maleza (Huacanamo) –y que aquí reaparece en un sencillo y elegante verso: «se agita en la maleza, vibra»–, esta vez con una nueva disposición pero con la misma brillantez con la que los recordaba. Cosas del destino, quien firma estas líneas acabó publicando en sendos sellos y posteriormente un poema con el mismo título y otro en el que se mencionaba a José Ángel Cilleruelo y su poética.


José Ángel Cilleruelo, Tapia con mirlo, Zaragoza, «La gruta de las palabras», PUZ, 2014, 74 pp, 13€.

José Ángel Cilleruelo, Tapia con mirlo, Zaragoza, «La gruta de las palabras», PUZ, 2014, 74 pp, 13€.

A buen seguro, es mi inconsciente quien me hace mirar a este autor cuando me pongo a escribir. Antes de admirarlo como poeta ya lo había hecho como editor, en compañía del ahora novelista Sergio Gaspar, en ese sello que cambió la historia de la poesía moderna en nuestro país, llamado DVD ediciones y extinto para la tristeza y el dolor de todos los que amamos la poesía. Después, y gracias a Fernando Sanmartín, el editor de este libro que reseñamos, lo pude conocer y compartimos buenas palabras e intereses poéticos comunes. Cilleruelo es una de esas personas que dan la sensación de atinar siempre en lo que dicen, y uno de esos poetas a los que nunca les sobran palabras.

Tapia con mirlo es un libro impresionante. Hay en él todo lo que puede interesar a un creador actual: paisajes con personaje al fondo, autorretratos (heridos y que hieren como si de una foto de García Álix se tratara), poemas poética, lecturas cruzas y versos robados y debidos… desde luego, se trata de una composición que invita a la lectura, a perderse con calma en ella y buscar sus secretos como quien sabe que ha encontrado un filón de oro que ha de cambiar su vida.

El mérito de este libro hay que atribuírselo, una vez más, a uno de los mejores editores de poesía de esta tierra, Fernando Sanmartín y su etapa en «la gruta de las palabras». Es un enorme acierto por parte de Prensas Universitarias de la Universidad de Zaragoza mantener esta colección y a su director dentro de sus planes editoriales. Desde aquí les aplaudimos y les leemos. Qué bien.

puntuacion VpL tapia con mirlo

 

 

 

 

 

 

Por Nacho Escuín

 

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