OperaMía: abril

Tanto en Zaragoza como en mis escapadas, marzo ha sido un mes muy intenso en acontecimientos líricos, aunque ensombrecido por la absurda tragedia de los Alpes, que, entre tantos otros inocentes se llevó a dos cantantes de ópera que había visto y escuchado unos días antes en el Liceu, Oleg Bryjak y Maria Radner (Alberich y Erda, del segundo reparto).


La Gran Duquesa de Gerolstein es una crítica satírica al militarismo irreflexivo que se daba tres años antes de la Guerra Franco Prusiana

La Gran Duquesa de Gerolstein es una crítica satírica al militarismo irreflexivo que se daba tres años antes de la guerra franco-prusiana

Ha sido un periodo muy activo, pero me limitaré a destacar tres acontecimientos líricos. El Público, estreno mundial en Madrid; Siegfried, la tercera de la tetralogía wagneriana que viene representándose en el Liceu con una parte cada año y la agradable opereta de Offenbach, La Gran Duquesa de Gerolstein, una obra rescatada en su versión española del siglo XIX con una buena dosis de ironía y sátira de la época.

En Zaragoza ha sido un mes de vértigo. La minitemporada de ópera del Teatro Principal comenzada con el verdiano Un baile de máscaras, con unas buenas interpretaciones sobre todo de Francesca Bruni y Giulio Boschetti, terminó con dos obras producidas por Concerlírica, dignas y con interesantes intérpretes, Pagliacci de Leoncavallo y Otello de Verdi. Pudimos escuchar a una bella voz y actriz, la interesante soprano Rodica Picireanu (Nedda y Desdémona), a Byung Sam Lee (Canio), un excelente tenor spinto, al internacional Carlos Moreno como Otello, Pedro Carrillo, un buen barítono verdiano (Silvio y Yago), y al ascendente tenor ligero Miguel Borrallo (Beppe) entre otros. Es de destacar el cariño y la profesionalidad con que estas compañías recorren incansables la geografía española, creando afición y llevando la ópera en directo a precios muy asequibles y con unos montajes e intérpretes de cada vez más contrastada calidad.

El Público nos sumerge, así, en el interior de la conciencia, y cuestiona la noción de individualidad y de voluntad propia.

El Público nos sumerge, así, en el interior de la conciencia, y cuestiona la noción de individualidad y de voluntad propia

Nuestro Auditorio de Zaragoza, capitaneado por el infatigable Miguel Ángel Tapia, ha tenido una programación intensa, tanto en sus ciclos de Conciertos para una Mañana de Domingo, como de Grandes Conciertos de Primavera y Grandes Solistas Pilar Bayona (impresionante el gran pianista Sokolow). No podemos aquí entrar en detalles que se pueden seguir en las crónicas frecuentes de OperaMía, pero es de destacar la participación de músicos e intérpretes aragoneses, cada vez más importante y la gran labor del Conservatorio Superior de Música (CSMA) que está dando un impulso definitivo y necesario a la música, con colaboraciones importantes tanto de instituciones como la Sociedad Filarmónica que preside Cristina Sobrino, o personales, como la de Juan Carlos Galtier, siempre al pie de la promoción de nuestros músicos. Hay que señalar también el interesante concierto ofrecido en la Sala de Música del Palacio de Sástago con el tema «La música en El Quijote» con Hugo Bolivar (contratenor) y Esther Ciudad (órgano), acompañados de Alejandro y Pablo Baleta con instrumentos barrocos. Una delicia.

De El Público ya dimos cuenta detallada en la página de OperaMía. Obra difícil e interesante con una producción innovadora y sorprendente que no deja a nadie indiferente. Obra de Mauricio Sotelo. Para más detalles, os dejamos el enlace del Teatro Real. También podéis consultar las diversas críticas.

De La Gran Duquesa de Gerolstein debemos decir que es una obra frívola, desenfadada, una opereta del gran Offenbach lcon una buena puesta en escena e interpretación del numeroso elenco encabezado por las dos protagonistas, Nicola Beller Carbone y Susana Cordón. También podéis ampliar aquí la información.

Una versión concierto de Tristán e Isolda en el Liceu, que —en mi modesta opinión— no fue lo esperado, tanto musical como vocalmente, cierra el mes de salidas de este modesto relatador. Y es que a Wagner hay que verlo representado, entrar plenamente en la obra y, a veces, las versiones-concierto (como los CD) no permiten esa comunión perfecta con el genio en una buena representación, como la inolvidable que pudimos presenciar en el Real la pasada temporada.

Y pasamos a la obra del mes.

Sigfried (Gran Teatre del Liceu 15/3/2015)

Siegfried es la tercera parte deun viaje desde el mundo de los dioses hasta las cloacas de la política humana, desde las profundidades del Rin hasta el fuego que destruirá el Valhala, la morada de los dioses

Sigfried es la tercera parte de un viaje desde el mundo de los dioses hasta las cloacas de la política humana, desde las profundidades del Rin hasta el fuego que destruirá el Valhala, la morada de los dioses

Enlazamos con una opinión muy considerable, la del prestigioso crítico José María Irurzun. Es una de las muchas críticas que se han vertido sobre esta representación pero, a mi juicio, la que mejor representa la opinión general. Yo disfruté de la obra porque tal vez mi condición de espectador aficionado me libera de unos juicios demasiado analíticos.

¿Mi opinion? Pues que es una obra grandiosa musical y vocalmente; que Stefan Vinke, que sustituía a Lance Ryan aguantó bien hasta el final el dificilísimo e intenso papel protagonista; que me gustaron Albert Dohmen (Wanderer) y Jochem Schmeckenbecher (Alberich); que me entusiasmó Peter Bronder (Mime) y que la dirección musical de Josep Pons es mejorable. Irene Theorin, firme, rotunda y potente Brunilda, y Vinke fueron los triunfadores de la noche. Los saludamos al finalizar la representación y estaban frescos y sonrientes, además de muy amables. Casi cinco horas sentados, salvo dos intermedios, es para tomarse luego un buen refrigerio, cosa que hicimos junto a unas buenas aficionadas de Zaragoza.

De la escenografía, mejor no hablar porque los directores de escena se quieren convertir en los amos del corral y, en este caso, y que me perdone el Sr. Carsen, no consiguen sino que cerremos los ojos para poder, al menos, escuchar la hermosa música de Wagner.

puntuacion SIGFRIED

 

 

 

 

Lo que viene: abril

En Zaragoza prosiguen los interesantes ciclos del Auditorio en este mes de abril. Carmen en el Liceu y La Traviata en el Real, centrarán todo nuestro interés en las escapadas de las que iremos informando desde OperaMía.

 

Por Miguel Ángel Yusta

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