OperaMía: febrero

OperaMía: febrero

Otra vez estamos aquí, como cada mes, en este pequeño rincón donde pretendemos comentar algunos eventos más cercanos de los innumerables que se producen en el mundo operístico. Durante este pasado mes de enero se han producido, también, algunos acontecimientos y conmemoraciones que nos afectan más directamente. Ha fallecido la mezzosoprano Elena Obraztsova (San Petersburgo, 7/7/1939 – Leipzig 12/1/2015). La recordamos en sus intervenciones en la Temporada de Ópera de Zaragoza, especialmente un inolvidable Werther junto a Alfredo Kraus en junio de 1976 que provocó la ovación más larga que se recuerda en nuestro Teatro Principal (a la que tuve el honor de asistir), con la sala encendida y de casi veinte minutos. También acudió hace pocos años a nuestra ciudad como jurado del Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé, evento que honra y prestigia a nuestra ciudad año tras año desde hace dieciséis y al que, pienso, dedicamos poca atención en general el público y los medios de comunicación.

Igualmente, hizo años del nacimiento de nuestra inigualable soprano Pilar Lorengar (Zaragoza, 16/1/1928 – Berlín, 2/6/1996). Próximo a celebrarse el vigésimo aniversario de su fallecimiento, será preciso dedicar el homenaje que su ciudad debe a su vida y obra. En eso estamos y eso deseamos.

Y pasando al evento del mes, quiero destacar, al margen de la ópera de Agostino Steffani: Niobe, regina di Tebe con, entre otros, el gran contratenor Philippe Jaroussky (de quien ya comentamos el mes pasado), vista en el Auditorio Nacional, la estupenda producción de Hansel y Gretel, de Humperdink que hemos podido ver, escuchar y disfrutar en el Teatro Real. Pasamos a comentarla.


 No es un juego de niños…

Hansel y Gretel
Bo Skovhus, Diane Montague, Alice Coote, Sylvia Schwartz, José Manuel Zapata, Elena Copons, Ruth Rosique. Coro y Orquesta del Teatro. Pequeños Cantores de la ORCAM. Director musical: Paul Daniel. Director escénico: Laurent Pelly. Escenografía: Barbara de Limburg. Foto: Javier del Real

Argumento basado en el popular cuento de los Hermanos Grimm, con una muy interesante música de Humperdinnck, discípulo de Wagner a quien asistió en varias de sus obras maestras. La música recuerda en muchos momentos al maestro y aunque sin esa trascendencia mística que hace de Wagner un genio musical absoluto, se disfruta de ese misterio y sugerencia y de una calidad sinfónica muy especial. La obra fue estrenada en Weimar en 1893, sobre libreto de Adelheid Wette, hermana del compositor y recoge la tradición romántica alemana de la Märchenoper u ópera-cuento de hadas. No se representaba en el Real desde la temporada 1912/13, por lo que se puede considerar como un estreno absoluto ya que hace más de un siglo que se pudo ver en este escenario.

La producción iba a ser en principio basada en un diseño escenográfico de Agatha Ruiz de la Prada pero pienso que acertadamente se ha optado, posiblemente por razones presupuestarias, por la exitosa de Glyndebourne firmada por Laurent Pelly, reciente triunfador en Madrid con La hija del regimiento. Original y eficaz escenografía, muy reconocida ya, y que enmarca perfectamente obra y personajes. Curiosa la casa del primer acto, una vivienda en una vieja casa de cartón, la escenografía del bosque o en el acto final, un abigarrado y laberíntico supermercado en vez de la conocida casita de mazapán. Estupendo reparto vocal con un Hansel metido en el papel (Alice Coote) y una deliciosa Gretel (Sylvia Schwarz). Los padres, correctos (Bo Skovhus y Diane Monyague) así como el Duende del Rocío (Ruth Rosique) destacando en mi opinión la preciosa voz de Elena Copons (duende del sueño).

Mención aparte merece la extraordinaria interpretación del tenor José Manuel Zapata (la bruja), en un papel que inicialmente interpretaban mezzosopranos, pero que ha pasado a voces de tenores líricos. Vocal y actoralmente está insuperable, con emisión adecuada, sin forzar, y voz lírica. Se llevó la ovación de la noche. Los pequeños cantores y la orquesta, bajo la batuta de Paul Daniel, completaron con eficacia la representación.

Recordamos, como anécdota final, el cariño con que José Manuel Zapata y Sylvia Schwartz estuvieron hablando y fotografiándose largo tiempo con los pequeños cantores, ilusionados por participar en la obra.

En conclusión, una bonita jornada de ópera que recomendamos vivamente y de la que salimos con una sonrisa, que falta hace en estos tiempos de tanta tribulación.

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Actividad en Zaragoza:

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La Orquesta Sinfónica Goya cerró el 30 de enero el Ciclo de Otoño del Auditorio de Zaragoza

Enero ha sido un mes de muchas y diversas actividades en nuestra ciudad. El 2 de enero actuaron en el Auditorio la soprano Elena Monti y el tenor Andrés Veramendi con la Orquesta Clásica Santa Cecilia.

Destacamos el concierto de la Orquesta Sinfónica Goya, el 4 de enero, con obras de P.I. Tchaikovski, J.L. Martínez, G.Jiménez, F.A.Barbieri, H. Berlioz, O Nicolai, C. Gounod y J. Strauss, con la intervención del ballet Estudio de Danza María de Ávila, el coro infantil Amici Musicae y la especial de nuestra soprano Eugenia Enguita, en carrera creciente, que obtuvo los mejores aplausos de la noche. Todos ellos dirigidos por J.L. Martínez en un Auditorio repleto.

También el 10 de enero actuó la Joven Orquesta Nacional de España, dirigida por José Ramón Encinar y dentro de la XX Temporada de Conciertos de Otoño del Auditorio. Enorme calidaden intérpretes y director que nos obsequiaron con un concierto para recordar.

Y nuevamente la Orquesta Sinfónica Goya actuó el día 30, cerrando el ciclo de Otoño, con un extraordinario Ivo Pogorelich al piano, el coro Amici Musicae y los solistas M. De los Llanos, Beatriz Gimeno, M.Valdezate, C.Roca e I. Yeregui, con un programa excelente, iniciado con la obertuta. El arpa mágica de F. Schubert, seguido con el Concierto para piano n.º2 op. 21 de F. Chopin (con un enorme Pogorelich) y la Misa en mi bemol, D. 950, de F Schubertz. Extraordinario mes musical en Zaragoza del que solamente destaco en estas líneas algunas actividades.

Finalmente, me congratulo de que los propios músicos protagonicen actos de notable altura musical. Ese es el camino de trabajo, dedicación y actuación progresiva que debe seguirse y cuyos pasos se están dando con firmeza a través de personas entusiastas que no dejan de aportar su conocimiento y esfuerzos para que los intérpretes aragoneses, que los hay y de extraordinaria calidad, tengan cada vez más oportunidades.

Próximas obras

En los días venideros, la estrella es Norma de Vicenzo Bellini, que estará en el Gran Teatre del Liceu del 8 al 17 de febrero. Después en el Teatro de la Zarzuela hay una propuesta muy interesante en programa doble: Lady, be good de Gerswin y Luna de miel en El Cairo del maestro Alonso, con nuestra paisana Ruth Iniesta en el elenco.

 

Por Miguel Ángel Yusta

 

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