Origen y uso de las risas enlatadas

Las risas enlatadas se han convertido en una parte imprescindible de las sitcoms. Aunque para muchos espectadores sean molestas, la ciencia ha demostrado que son necesarias para que algunos chistes parezcan más graciosos.


Las risas del público se grababan en cintas y se lanzaban en diferentes programas de radio. Fuente: PopTv

Se remontan a la década de los 30 en Estados Unidos, donde los programas de radio se realizaban con público en directo. Sin embargo, los técnicos de sonido de aquel entonces grababan las risas de los espectadores para poder utilizarlas en otros programas. Además, la utilización de una pista de audio exclusivamente para las risas permitía amplificar o reducir el volumen a su antojo, dándoles más interés cómico a determinadas situaciones, algo que teniendo público en directo era mucho más complicado de conseguir, ya que, en ocasiones, los espectadores se reían en momentos equivocados, en otras, alguien tenía un ataque de risa y rompía el ritmo de los actores o incluso frases que en guion parecían ser una buena broma no recibían la reacción esperada por parte del público.

Gracias a las risas enlatadas se podía transformar cualquier situación en algo divertido, y es que la risa suele ser contagiosa, pues todo nos parece más gracioso cuando escuchamos a gente reír. Esto fue investigado científicamente por la University College London con un estudio publicado en la revista Nature. En dicho estudio se analizaron las respuestas de un grupo de personas a los que se les pidió que calificaran el grado de gracia que tenían varios chistes. Unos acompañados por risas enlatadas espontáneas y otros con risas más fingidas. Todos estos chistes, leídos por un cómico profesional, entraban en la categoría de «chistes malos». El resultado de esta prueba fue que independientemente del tipo de risa que había, esta aumentaba la percepción de que una broma era más graciosa de lo que en realidad era.

Hay comedias que jamás han incluido risas enlatadas. Series como The Office o Modern Family, ambientadas en el falso documental, no han apostado por añadir risas, posiblemente por no perder la esencia de documental, aunque otras series como Scrubs o la comedia española Aquí no hay quien viva, gracias a su rapidez argumental y secuencias complejas de guion, tampoco dan lugar a este tipo de artificio. Las sitcoms más tradicionales como Friends o The Big Bang Theory se suelen centrar más en golpes, gestos, acciones… así pues, aparecen varios periodos de tiempo donde los personajes no hablan; estos momentos de silencio requieren llamadas de atención al telespectador para que no deje de mirar la pantalla, y, en parte, las risas de fondo son utilizadas para estos casos. Hay que destacar que en The Big Bang Theory utilizan público real mientras graban las escenas, los actores interactúan con el público en las grabaciones y la serie se convierte en una especie de obra de teatro.

Kaley Cuoco y Johnny Galecki hablando con el público en un descanso entre escenas de The Big Bang Theory. Fuente: Vix.

Hay espectadores reacios a la utilización de risas enlatadas en las sitcoms, ya que en ocasiones se usan en exceso, aunque, si vemos un capítulo de una comedia sin estas risas parece perder parte de su encanto. Podemos decir que a todos nos afectan las risas enlatadas, seamos conscientes de ello o no.

Por Jorge Traín Sáez

Imagen destacada: eCartelera

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