Paco Roca: «Los surcos del azar. Diario de una ruta» tiene dos lecturas: la del aficionado al cómic y la del interesado por la historia

Paco Roca: «Los surcos del azar. Diario de una ruta» tiene dos lecturas: la del aficionado al cómic y la del interesado por la historia

Uniformes militares originales, fusiles, ametralladoras, mapas, maquinillas de afeitar o bocetos de cómic son algunos de los objetos que nos acercan a los republicanos que lucharon en «La Nueve», la división que liberó París de los nazis en 1944 y de la que habla Paco Roca en su última novela, Los surcos del azar, ahora también convertida en exposición.

«Los surcos del azar. Diario de una ruta» puede visitarse en el Centro Joaquín Roncal hasta el 20 de diciembre y forma parte de la programación de la XIII edición del Salón de Cómic de Zaragoza.


El próximo trabajo de Paco Roca, "La casa" saldrá en la primavera de 2015. Foto: dissenyCV
El próximo trabajo de Paco Roca, La casa saldrá en la primavera de 2015. Foto: dissenyCV

—Confiesas sentirte muy afortunado de poder ganarte la vida dibujando, que es tu sueño desde que eras un niño. ¿Qué significa dibujar para ti?

Vivir de esto sigue siendo un sueño infantil, sigo disfrutando y tengo la misma pasión que entonces, aunque es cierto que al convertirse en trabajo han entrado otros factores como el cumplir plazos o pensar en los gustos se los lectores.

—Compaginas la ilustración y el cómic, ¿qué te gusta más?

Me gusta más contar historias a través del cómic, me siento más cómodo. Pero, sobre todo, me gusta compaginar las dos cosas porque la ilustración aporta otros matices como el poder experimentar más gráficamente. La ilustración para mí es un soplo de aire fresco, el poder decir «bueno, paro por un momento de hacer este cómic tan largo en el que tengo que mantener el mismo estilo durante muchas páginas», hago la ilustración que no me lleva mucho tiempo, y después continúo con el cómic.

—Ganaste el Premio Nacional de Cómic (2008) con Arrugas. ¿Qué significo para ti este reconocimiento?

Me colocó en el mapa, fue un atajo para llegar a tener cierto estatus. Lo que todos los autores quieren es que la obra en la que han trabajado durante años tenga repercusión, que los medios se hagan eco, que el librero te cuide…

A mí este premio me dio mucho protagonismo con Arrugas, hizo que lo publicado anteriormente se reeditase y lo conociese más gente, y que todo lo que he hecho a partir de entonces haya tenido más interés.

—Además, su adaptación a la gran pantalla recibió el Goya a la Mejor Película de Animación (2012) y el Goya al Mejor Guion Adaptado (2012). ¿Qué sentiste al ver a tus personajes en movimiento?

Nunca lo hubiese imaginado, es una historia que no tiene los componentes de un bestseller. Al verla en el cine, sentí que la historia ya no era mía. Cuando haces un cómic te cuesta poder releer la historia de forma alejada y en la película pude hacerlo, pude disfrutar de la historia que contaban aquellos personajes interpretados por actores porque había dejado de ser algo mío. Fue algo muy emotivo.

—La exposición «Los surcos del azar. Diario de una ruta» recoge los bocetos, esquemas del guion y la documentación de esta novela gráfica, que has asegurado que ha sido tu trabajo más extenso y complejo, ¿por qué?

Porque ha sido mi trabajado más ambicioso por todo lo que quería contar y por su dimensión histórica. En cada trabajo, te planteas un reto diferente para poder afrontarlo con ilusión. Los surcos del azar era para mí hacer algo parecido a un reportaje o documental, de modo que si alguien quería saber algo estricto de un tema, pudiese recurrir al cómic; por ello le di el mayor rigor histórico.

—¿Cuánto tiempo tardaste en hacerla?

Tardé cerca de dos años gracias a la ayuda de gente que llevaba mucho tiempo trabajando sobre este tema. El primer año lo dediqué a conocer la historia y al empezar a escribir el guion me surgieron algunas lagunas que subsané investigando más sobre esos aspectos. Después comenzó la documentación gráfica, saber cómo es todo aquello que nombras para poder dibujarlo (uniformes, tanques, armas…).

—¿Cuánto hay de ficción y realidad?

He intentado que todo sea realidad. Me he permitido que la forma en la que contarlo sea una entrevista ficticia pero todo lo que se cuenta en ella es real. Hay muchas historias sobre «La Nueve» porque hemos pasado de ignorarla a magnificarla. He intentado ser muy riguroso y dejar a un lado historias muy novelescas que quedaban muy bien pero que no eran del todo ciertas.

—¿Qué intentas transmitir con esta exposición? ¿Cómo has elegido los objetos?

La exposición tiene dos lecturas: la del simple aficionado al cómic que puede ver mi proceso de trabajo mediante los originales y bocetos, y la del interesado por la historia que puede ver piezas originales de este periodo histórico.

La mayoría de personas que me ayudaron a documentarme son coleccionistas y están encantados de poder participar en algo así, porque normalmente hay pocas oportunidades en las que mostrar este material.

—¿Cuál crees que es la situación actual del mundo del cómic?

Creo que es un buen momento aunque la crisis hace que cualquier buen momento se convierta en regular. En los últimos diez años ha habido un auge continuado del comic, hemos ido ganando espacio en las librerías generalistas por lo que nos hemos acercado más al público y, aunque en los últimos tiempos con la crisis se ha deshinchado esa burbuja, el cómic se ha quedado en una buena posición. Pese a la crisis del sector editorial, el cómic se está manteniendo bastante bien.

Por Leyre Beazcochea

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