Un paseo por Zaragoza Walkers

Un paseo por Zaragoza Walkers

El instante perfecto que querer perpetuar. Una mirada tímida que se cruza a través del objetivo. Calles transitadas desde un ángulo diferente. Una fracción de segundo congelado. Detalles que roban sonrrisas. Su mirada directa. Todo esto es tán solo una parte de la luz que entra por el diafragma de Zaragoza Walkers, el proyecto del fotógrafo Marcos Cebrián.


Las personas están compuestas de historias y, gracias a Zaragoza Walkers, afloran relatos anónimos que todos los oídos deberían escuchar. Un ejemplo de cómo la fuerza de la fotografía destapa emociones, relatos, momentos e imágenes que conservar.

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Fotografía enmarcada en el proyecto de Zaragoza Walkers. Foto: Marcos Cebrián.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El proyecto cumplió dos años el pasado mes de enero y, como explica Marcos, surge de una «pasión por la fotografía callejera». Hemos tenido el placer de conocer más esta iniciativa de la mano de su creador, quién además de ser la mirada que dispara a través del objetivo de Zaragoza Walkers, es el fotógrafo de Teatro de las Esquinas. En 2014 una de sus fotos fue nominada como las 50 mejores del mundo en la categoría «Fracción de Segundo» en los Sony World Photography Awards, y su cámara, activa y siempre en forma, hace fotografías a deportes de contacto, cantantes, grupos de música, actores, directores…

Esperamos que disfruten con las historias de un paseo por Zaragoza Walkers.

—Antes de nada…¿Quién hay detrás de ZGZ Walkers?

Al principio lo hacía de forma anónima y amigos y conocidos me hablaban de Zaragoza Walkers, a los tres meses salí a la luz. Detrás de Zaragoza Walkers hay alguien que lleva haciendo fotos desde los 12 años, muy observador y que quiere mucho a su ciudad.

—¿En algún momento has tenido algún problema con personas fotografiadas?

Nunca he tenido problemas con nadie, las fotografías siempre son respetuosas, hay muy poca gente que se da cuenta de que ha sido fotografiado porque habitualmente nadie se imagina que un desconocido con una cámara les va a hacer una foto. Si te descubren antes de hacer la fotografía se rompe la magia y la parte más interesante de las fotografías que es la naturalidad.

Soy muy discreto, llevo cámaras muy silenciosas y no muy grandes (fujix100s o fujixt10), además estoy acostumbrado a trabajar para no ser descubierto y no molestar, como cuando fotografío una representación teatral.

—¿Qué es lo que más te gusta de Zaragoza Walkers?

Congelar los momentos de las personas que no saben que han sido fotografiadas y convertirlos en modelos anónimos, hacer fotos que podrían valer para una portada de un disco y que ellos nunca lo sepan.

También me gusta mucho cuando alguien se reconoce en una fotografía y comenta emocionado, o cuando la gente dice que le gustaría salir.

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«No es importante el número de seguidores o de «Me gusta» a veces hay fotos que tienen 10 me gusta pero no es importante, sigo haciendo lo mismo de siempre». Foto: Marcos Cebrián.

—¿Algún rincón que sea especial para ti?

La verdad es que cualquier rincón de la ciudad es especial para mí. Depende de la hora del día y de la época del año. Por ejemplo la fachada del ahora Caixa Bank en la plaza de España, es de mármol oscuro y por las mañanas el sol le da de refilón, iluminando muy bien a la gente que pasa cerca de esa pared.

—¿Alguna fotografía preferida?

Una vez hice por la calle una foto a un señor, al tiempo la publiqué y me escribieron de un centro de acogida en el que vivía porque lo habían reconocido, cuando le hice la foto llevaba quince años viviendo en la calle, imprimí la fotografía y se la acerque, se llama Narciso, estuvimos hablando un poco, le gustó mucho el detalle y se puso la fotografía en su mesilla de noche.

—¿Puedes caminar tranquilo por las calles sin pensar en fotografiar a la gente?

¡No!

—En una entrevista de 2014 te preguntaron por el número de seguidores en Facebook. La repuesta: 2500. Actualmente cuentas con 5832. En dos años más del doble. ¿Cuál sería tu balance?

Es gratificante ver como cada vez lo sigue más gente, pero al estar centrado en Zaragoza está un poco acotado. Aun así hay seguidores de muchas partes del mundo. No es importante el número de seguidores o de «Me gusta», a veces hay fotos que tienen 10 «Me gusta» pero no es importante, sigo haciendo lo mismo de siempre.

—Cuando fotografías a la gente y de repente su mirada se cruza con la tuya a través del objetivo, ¿qué sientes?

Me gusta mucho porque en el momento que miran a la cámara, aunque sea inconscientemente, se consigue captar la mirada directa de una persona y eso transmite mucha más fuerza.

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En dos años el número de seguidores de Zaragoza Walkers ha crecido exponencialmente. 5834 seguidores en Facebook y más de 8092 en Instagram. Foto: Marcos Cebrián.

—Parece que tiene debilidad por las personas mayores y algún que otro asiático… ¿Percepción o realidad?

Sí que es verdad que hay muchas personas mayores en las fotos, normalmente hago fotos por la mañana, a esas horas hay mucha gente mayor paseando por la ciudad, además suelen ser más característicos.

Lo de los asiáticos… me parecen bastante peculiares y dan muy bien en la foto. También hay muchas monjas, incluso de clausura, el día de las elecciones municipales fui a las 8 de la mañana al colegio electoral al que iban a ir a votar, fue un espectáculo, les hice robados e intenté hacerles retratos pero aunque agradecidas me dijeron que no podían.

—¿Alguna historia descubierta confesable que te haya marcado especialmente dentro del Proyecto de Zaragoza Walkers?

En la calle Conde Aranda estaba haciendo fotos al mes de empezar con el proyecto y se me acerco un señor africano con su hijo que tendría 2 años, me pregunto si les podía hacer una foto y por supuesto se la hice, le pregunte si se la podía enviar por e-mail y me dijo que no tenía, imprimí dos de las fotos que les hice y las enmarqué, las lleve en una bolsa hasta que los volví a ver y se las regalé. Se puso muy contento y me di cuenta de que con un simple detalle se puede hacer muy feliz a una persona.

Estaba haciendo fotos por el gancho y de repente una pareja de ancianos me dijeron: «Si quieres hacer fotos a antigüedades aquí tienes dos». Les hice la foto y la compartí. Al año estaba por el coso fotografiando y escuché «Si quieres hacer fotos a antigüedades aquí tienes dos». Me quedé helado, sabía que esa frase me sonaba de algo…, me di la vuelta y los reconocí, les dije: «Ustedes viven en la calle tal en un 2.º piso». Se partía de risa el señor, estuve hablando con ellos, tenían hijos repartidos por España. Ellos tenían 84 y 86 años, les hice una foto y la publiqué en Facebook e Instagram, les apunte lo que les tenían que decir a sus hijos para que pudieran ver la fotografía. El día que la publiqué me escribieron los hijos y los nietos muy agradecidos por ver a sus familiares tan sonrientes y contentos en una foto en la calle.

 

Por Isabel Esteban Ríos

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