«Performances»: el artista convertido en arte

«Performances»: el artista convertido en arte

El concepto de arte es ambiguo y complejo, porque, en parte, está ligado a la percepción de cada persona. Aprovechando esa ambigüedad y los límites tan difusos del arte actual, los artistas modernos juegan con los códigos del arte, experimentando y creando nuevas formas de manifestarse.


Una de las formas de arte moderno que más rompen con los sistemas clásicos es la performance, una disciplina que nace a partir del movimiento dadaísta, el constructivismo ruso y el futurismo.

Estas tres corrientes artísticas surgen en torno a la Primera Guerra Mundial, un periodo de gran incertidumbre que empuja a los artistas a la búsqueda de nuevos lenguajes y, también, a superar las formas del arte tradicional. Su intención provocativa sentará las bases del arte de la performance.

La Fuente (1917) de Marcel Duchamp es la obra dadaísta más importante, abrió las puertas a la idea de que cualquier cosa puede ser arte. Fuente: Culto.

Muchos artistas clásicos rechazan las performances y no las consideran un arte como tal. El hecho de que sean acciones en vivo que no permiten conservarse (exceptuando algunos vídeos y fotografías) no ayuda a que esta disciplina gane reconocimiento entre los más puristas. El objetivo de las performances es hacer que el público sea parte de la obra, interactuando con este a través de acciones y obteniendo, así, una reacción por parte del espectador, sea positiva o negativa.

Chris Burden, Marina Abramović o Joseph Beuys son tres de los artistas que alcanzaron con sus performances una mayor notoriedad. Os dejamos a continuación una selección de algunas de sus más famosas e impactantes actuaciones.

Chris Burden – Shoot (1971)

Este artista norteamericano estuvo envuelto en polémica desde sus inicios. El tema principal de sus obras era la violencia y el efecto que produce en el espectador. Burden decía que un artista busca reflejar el entorno social y cultural que ha vivido; él vivió en su máximo apogeo la industrialización, los inicios del capitalismo, la guerra de Vietnam…

Su obra de mayor repercusión es Shoot. Aún hoy sigue siendo motivo de polémica y discusión. En esta performance, Chris pidió a un amigo que le disparara en el brazo mientras él permanecía quieto delante de una pared. Con esta acción quería transmitir la idea del dolor en una época en la que la sociedad había sido inmunizada por las imágenes violentas de la guerra de Vietnam que los medios de comunicación transmitían continuamente. El uso masivo del dolor y la violencia en sus performances convirtieron a Chris Burden en un artista demasiado excéntrico a ojos de la crítica y el gran público. Sin embargo, con el paso del tiempo hemos podido observar la predisposición hacia la violencia en medios audiovisuales. Programas como Jackass (2000) han confirmado esta tendencia, lo que puede hacernos ver a Chris Burden como un precursor y visionario de estas inclinaciones violentas.

Momento previo a la realización de la performance Shoot de Chris Burden. Fuente: Chegg.

Marina Abramović – Rhythm 0 (1974)

En esta performance, la artista serbia Marina Abramović se sentó junto a una mesa con 72 objetos diferentes, desde plumas, perfume, lápiz de labios o agua hasta cadenas, unas tijeras y un revólver cargado. Durante 6 horas, el público que pasaba por la sala podía usar los objetos sobre ella como quisiera sin que Abramović tuviese reacción alguna. Al principio, los asistentes actuaron de una manera más cortada, limitándose a tocar a la artista, pintando sobre ella con el pintalabios o dejando caer agua sobre su cabeza. Pero conforme pasaban las horas la escala de violencia aumentó. El público comenzó a cortarle la ropa, a usar los objetos de manera humillante, e incluso una persona le apuntó con el revolver. La performance, que comenzó como una reflexión acerca de la confianza y las relaciones sociales, acabó siendo una lección sobre las tendencias violentas del ser humano.

Fotografías realizadas durante la performance Rhythm 0 de Marina Abramović. Fuente: Pijamasurf.

Joseph Beuys I Like America and America Likes Me (1974)

La primera performance de este creador alemán de arte conceptual llamó poderosamente la atención del mundo del arte internacional. En su primera visita a Estados Unidos, permaneció tres días encerrado en una jaula junto a unos ejemplares del Wall Street Journal y un coyote, especie autóctona de América y animal sagrado en las culturas precolombinas. Beuys criticaba el daño causado por el capitalismo del hombre blanco a los nativos americanos. A través de su performance buscaba un encuentro entre culturas y una reconciliación del hombre y la naturaleza.

Instantáneas de la performance de Joseph Beuys I Like America and America Likes Me. Fuente: Invaluable.

Marina Abramović – The Artist is Present (2010)

Es la performance más extensa y de mayor repercusión realizada por la artista serbia. El MoMa (Museum of Modern Art) de Nueva York organizó una gran retrospectiva de la carrera de Marina Abramović en la que se exponían registros en vídeo y fotografías de sus obras junto a una recreación de sus performances realizadas por actores preparados por la propia Abramović. Además, la artista ejecutó una performance en la que durante los tres meses que duró la exposición se sentó frente a los espectadores que quisieran compartir su presencia durante un rato. Con esta exhibición, Abramović reivindicaba la performance como arte, mostrando una comunicación directa entre el artista y el público sin ningún tipo de barreras. Además, se realizó un documental detallando la preparación y ejecución de la performance que recibió numerosos reconocimientos en los festivales de Sundance, Berlín y los Independent Spirit Awards.

The Artist is Present ha sido la exposición más grande e importante que se ha realizado sobre la performance. Fuente: Artmonthly.

Las performances abrieron el camino hacia la democratización del arte, una manera de expresar al mundo sin la necesidad de unos amplios conocimientos académicos. Para realizar una performance solo son necesarios un buen concepto y alguien con el coraje suficiente para desarrollarlo hasta el final.

Por Jorge Traín Sáez

Imagen destacada: El Tecolote

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