Escapar de lo racional con «Reconstrucción»

Cuando en una conversación damos a conocer un libro, por lo general, explicamos a nuestro interlocutor de qué trata, cuál es su trama o los diversos personajes que cobran vida en ella.


Reconstrucción_Miguel Angel Ortiz Albero

Miguel Ángel Ortiz Albero, Reconstrucción, Zaragoza, Pregunta Ediciones, 2015, 72 pp., 12 €

No obstante, existen libros cuya comprensión —por muy vaga que sea— es inherente a la propia acción de su lectura. Libros que necesitan de una experiencia personal para engendrar sus ideas y de los cuales no encontraremos un resumen objetivo, de uso corriente.

Un claro ejemplo de ello es Reconstrucción (Pregunta Ediciones, 2015), del polifacético zaragozano Miguel Ángel Ortiz Albero.

Como él mismo afirma, Reconstrucción supone una propuesta no solo literaria, sino además «visual y sonora», en la cual existe una conjunción de los sentidos ya desde su proceso de creación. Lejos de limitarse a escribir desde su escritorio, Miguel Ángel realiza un experimento mediante el cual el espectador puede ser partícipe de la propia confección del texto. En dicho experimento intervienen también el músico Antuán Duchamp y la artista Susana Blasco, colaboración esencial para lograr esta —por así decirlo— fusión sensorial.

Reconstrucción es un libro que trasciende la propia lógica del lenguaje y que, de algún modo, sugiere al lector que el hombre es ante todo historias; que el hombre es un ser anecdótico y que siguiendo un esquema lógico en orden «A-B-C» no estaríamos más que limitando nuestra experiencia vital. Nuestras emociones.

Ningún discurso oral que se caracterice por la espontaneidad puede mantener una estructura formal, premeditada. Del mismo modo que cambiamos de un tema a otro en una conversación, esta publicación nos muestra cómo una persona, al relatar una historia, recoge aquellos fragmentos que considera más esenciales en el desarrollo de la misma. Se trata pues de una obra fragmentaria que en mi opinión recuerda a las «imágenes rotas» de las cuales hablaba T. S. Eliot, trasladando la idea de que somos nosotros quienes construimos la realidad en base a percepciones concretas.

Lo realmente peculiar de este libro son los distintos narradores que lo componen. Existe un primer narrador anónimo que relata una serie de experiencias y, después, un segundo narrador, escritor encargado de seleccionar los hechos, ordenarlos y reconstruirlos a modo de collage. De este modo, la realidad reconstruida por parte del artista siempre será distinta a la realidad primera de la fuente y, por tanto, de nuestra realidad interpretada como lectores, permitiéndonos también a nosotros reconstruir el texto.

Reconstrucción es un mosaico de palabras que rompe con los posibles convencionalismos de nuestra literatura. Un libro que, aunque puede parecer una simple agrupación aleatoria de datos, esconde tras sus líneas relaciones imposibles que escapan de los muros de lo racional.

 

Por Javier Fajarnés

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