¿Por qué romper la cuarta pared?

¿Por qué romper la cuarta pared?

¡Eh, tú, la persona que está leyendo esto! Hoy te voy a hablar sobre el uso de romper la cuarta pared, un recurso narrativo que está presente en cualquier tipo de obra, tanto de forma escrita como visionada. La cuarta pared se presenta como una pared imaginaria que se encuentra entre los personajes y los espectadores. La expresión «romper la cuarta pared» se refiere, pues, a las acciones en las que los actores interactúan con el público, haciéndolo participe de la obra.

La invención del término «cuarta pared» se le otorga a Denis Diderot (1713-1784), escritor y filósofo francés que en su discurso sobre la poesía dramática había formulado la idea de que un muro ficticio debía separar el escenario y el público. Esta separación muestra la relación entre el autor y el espectador, algo esencial para una obra.

Romper la cuarta pared es un término original del teatro que se ha adaptado al cine, a los videojuegos, a la literatura e incluso a los cómics. Es una herramienta que actualmente se utiliza sobre todo en cine y televisión, no tanto en literatura, ya que puede resultar más extraño y complejo, aunque bien usado puede crear una sensación de cercanía entre el autor y el espectador. En el cómic este recurso ha sido utilizado en diversas ocasiones como gag, además de aportar detalles a la actitud de ciertos personajes; es el caso de Deadpool cuando habla directamente con los lectores, ofreciendo un tono irónico y humorístico tan característico de este superhéroe.

Ejemplo de un cómic de Deadpool en el que se rompe la cuarta pared. Fuente: Idunneditorial.

En el cine este recurso ha sido usado desde prácticamente los inicios del séptimo arte. En el cortometraje Asalto y robo de un tren (1903) vemos cómo un personaje dispara directamente al público. Un ejemplo más actual lo tenemos en la reciente película producida por Netflix Black Mirror Bandersnatch (2018), en la que el espectador es partícipe y consciente de estar interactuando con el personaje y sus decisiones hacen avanzar la trama. Esta técnica de interacción ha sido utilizada en muchas otras grandes películas como Psicosis (1960) de Alfred Hitchcock, donde Norman Bates mira directamente al espectador con una de las miradas más inquietantes interpretadas por un villano en el cine.

Norman Bates mirándonos como si fuesemos su próxima víctima. Fuente: Elpalomitron.

Otro ejemplo lo encontramos en la película de Martin Scorsese El lobo de Wall Street (2013). El personaje de Jordan Belfort habla continuamente a cámara explicando al público el funcionamiento de sus negocios, una manera eficaz e ingeniosa de ahorrar líneas de dialogo entre personajes para que el espectador conozca esa parte más burocrática de la historia reservando los diálogos para avanzar directamente en la trama.

Jordan Belfort se comunica directamente con el espectador rompiendo así la cuarta pared. Fuente: Sabanerox.

Uno de mis momentos favoritos en los que se utiliza este recurso se da en la película La loca historia de las galaxias (1987) del director Mel Brooks. En esta ocasión se rompe la cuarta pared para avanzar directamente en la historia: los villanos reproducen un VHS de la propia película para ver hacia dónde se dirigen los otros personajes. En la escena podemos ver cómo adelantan la cinta justo hasta el instante en el que ellos se encuentran dentro de la película, así pues, los gestos que realizan se muestran en la pantalla a la que están mirando.

En los videojuegos es bastante común traspasar la cuarta pared, incluso hay videojuegos en los que su historia se basa en esto. Un caso reciente es Stanley Parable (2013), un videojuego indie que cuenta la historia de un trabajador que recibe instrucciones por medio de una voz que, a su vez, hace de narrador omnisciente. Al avanzar en la historia nos damos cuenta de que la voz se está refiriendo continuamente a nosotros como jugadores; además, la voz narradora explica cada acción que realizamos y podemos contradecirla para que interactúe con nosotros e incluso cambiar la narración como nosotros queramos.

Una de las escenas más icónicas que rompen la cuarta pared en un videojuego se da en Metal Gear Solid (1998), más concretamente en la pelea contra Psycho Mantis, un villano con capacidades telequinéticas que podía, entre otras cosas, leer los datos de guardado de nuestra PlayStation 1 y hacer vibrar el mando a su antojo, además de anticiparse a todos los movimientos que realizábamos con nuestro personaje, ya que podía saber qué botón pulsábamos en cada momento. La forma de derrotarlo era simplemente cambiando el puerto de control de nuestro mando para evitar que nos «leyera la mente», una forma de interacción nunca vista en la industria de los videojuegos hasta entonces y que fue revolucionaria en la época.

Como puedes comprobar, son muchas las obras que rompen la cuarta pared para usos narrativos muy diferentes. Lo cierto es que esta técnica nos suele impactar, ya que no estamos muy acostumbrados a ella, aunque la práctica reiterada de este recurso hace perder su sorpresa y eficacia. Hay detractores que argumentan que romper la cuarta pared supone una ruptura con la narración y es en muchos casos innecesaria. Para que el arte evolucione hay que experimentar con sus elementos, y la interacción que provoca este recurso narrativo no es más que una nueva forma de experimentar con la comunicación dentro de una obra.

 

Por Jorge Traín Sáez

Imagen destacada: Criterion Channel

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