«Sorolla. El color del mar»

«Sorolla. El color del mar»

CaixaForum Zaragoza vuelve a hacer una propuesta interesante tanto a nivel de contenido como desde una perspectiva formal. Tal es así, que este texto sobre la exposición «Sorolla. El color del mar» comienza haciendo alusión a la que se encuentra en la planta superior del mismo edificio con el nombre de «Los objetos hablan. Colecciones del Museo del Prado». Esto es debido a que el último bloque de dicha muestra está integrado por objetos convertidos en piezas de colección como la paleta del pintor Eduardo Rosales o retratos como el de nuestro protagonista, Joaquín Sorolla. Ambos, cierran este apartado dedicado al coleccionismo y, a la vez, permiten abrir la nueva exposición ubicada inmediatamente en la planta inferior sobre el artista valenciano pudiendo ponerle cara y aludiendo, simbólicamente, al contexto en el que se educó artísticamente dicho pintor.


«Sorolla. El color del mar» podrá visitarse hasta el 21 de junio en CaixaForum Zaragoza
«Sorolla. El color del mar» podrá visitarse hasta el 21 de junio en CaixaForum Zaragoza

No en vano, Sorolla nace 10 años antes de la muerte de Rosales y su primera gran etapa, la «realista», comienza casi una década después de la muerte de dicho pintor.

Precisamente en esta exposición se recoge el viaje que Sorolla vive desde la presencia de la realidad contemplada hasta la plasmación de la realidad sentida. Su visión del mar tiene algo que permanece durante la metamorfosis sufrida en el recorrido. Esta contradicción es lo que hace del arte de Sorolla algo único y genuino. La representación artística del natural acaba convirtiéndose en la naturaleza artística representada.

Todo esto queda recogido en la estructura tripartita que se desarrolla bajo la nomenclatura de «El espectáculo incesante», «Las horas del azul» y «De la naturaleza a la pintura».

Abrimos el recorrido con el reconocimiento del pintor y de todos sus espectadores de la realidad experimentada, su análisis y la plasmación posterior. Sorolla siempre reconoce, y así lo comprobamos a través de los apuntes expuestos, que su objetivo es trasladar su visión de la naturaleza al cuadro. Ese es el espectáculo incesante al que se debe a lo largo de toda su vida, sin excepción.

No obstante, ese reconocimiento será la única constante en dicha producción. En esta segunda parte, todos sus lienzos muestran una preocupación, captar el color y la luz del mar. Pero el mar nunca es el mismo, cada momento y cada lugar hace que los matices varíen lo suficiente como para que todas las horas del día exijan del azul una nueva propuesta plástica.

Y es así como llegamos al ¿final? (recordemos el reconocimiento de lo incesante) del camino artístico y de la exposición. «De la naturaleza a la pintura» podríamos decir que no hay distancia reconocible. El artista valenciano siempre quiso pintar la naturaleza observada y analizada hasta la saciedad. Y en ese análisis de la realidad cada vez entendió de manera más clara que la propia naturaleza queda plasmada de forma fiel en el más puro ejercicio de sinceridad del artista frente al lienzo.

 

Por Jacobo Henar

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