«Spotlight» gana el Óscar a la mejor película, pero… ¿realmente lo es?

«Spotlight» gana el Óscar a la mejor película, pero… ¿realmente lo es?

La 88.ª edición de los premios Óscar nos dejó más sorpresas que de costumbre, algunas injusticias, y mucha, mucha reivindicación social y política.


Leonardo Di Caprio. Mark
Dos de los protagonistas de la noche en plena celebración: Leonardo DiCaprio y Alejandro González. Foto:Mark Ralston.

A estas alturas todos ya conocéis de sobra los resultados, así que no haré la típica crónica de los Óscars, ni falta que hace. ¿Hubo gran triunfadora de la noche? No sé, hubo un poco para todos, aunque lo más fácil sería responder que sí, que ganó Spotlight, ya que sorprendió llevándose el Óscar a la mejor película. Pero eh, que ni Spotlight y El Renacido (The Revenant) juntas suman las 6 estatuillas que obtuvo Mad Max. Y por mucho que se sigan menospreciando las categorías «técnicas» donde la película de George Miller arrasóno hay que olvidar que un Óscar es un Óscar. Y cuenta igual, demonios.

 

 

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Iñárritu, entre otros, no aplaudió cuando Jenny Beavan iba hacia el escenario para recoger el Óscar al mejor vestuario. Fue uno de los momentos más incómodos de la noche.

En esta 88.ª edición de los Óscar al final se cumplió la norma que dice que si tu película no está nominada a guion original, no puedes ganar el premio a la mejor película. Le pasó esta noche a El Renacido, que más allá de poner físicamente a DiCaprio al límite, no ofrece mucho más. Iñárritu dio en el clavo tras recoger el premio a la mejor dirección: «Leo, tú eres El Renacido». Y por ello, DiCaprio recibió finalmente su preciado Óscar, así que todos contentos… o no: ¡nadie ha pensado en los memes de Internet!

 

 

Spotlight
En una de las ediciones más polémicas, Sportlight se ha llevado el Óscar a la mejor película con una trama que denuncia los abusos sexuales.

Al igual que El Renacido, Spotlight tampoco se merecía ese Óscar a la mejor película, pero ayer Hollywood estaba muy reivindicativo y apostó, una y otra vez, por lanzar mensajes. Chris Rock insistió constantemente en sus monólogos con lo de los negros no nominados (lícito, aunque monotema), DiCaprio tuvo su momento de reivindicación medioambiental en un discurso de lo más sosainas, Jenny Beavan anunció que si seguimos contaminando océanos acabaremos haciendo Mad Max realidad, y un sin fin de etcéteras. Spotlight precisamente ganó porque convenía reivindicar el periodismo de investigación y denunciar, en un escaparate como este, las atrocidades y abusos que han hecho algunos miembros de la Iglesia. Eh, pero… ¿Aquí no se votaba la calidad de las películas?

Spotlight es una cinta sobria y muy correcta, que narra desde la verdad, pero que permanece demasiado atada a ella: ese es su gran valor y a la vez su talón de Aquiles. Es una película anécdota, una de esas que sí, que está muy bien hecha, pero que dentro de dos años todo el mundo habrá olvidado. Llegado ese momento diremos: «Buah, ¿te acuerdas de Mad Max? ¡Qué peliculón! Por cierto, ¿cuál se llevó el Óscar ese año? Spot…, ¿qué?».

Cuando Morgan Freeman abrió ese último sobre y leyó Spotlight, me acordé de otra película que también se llevó el premio al guion adaptado en ese caso y mejor película hace relativamente poco: 12 años de esclavitud (12 Years a Slave). Corría el año 2014 y artistas de raza negra se convertían en los grandes triunfadores de la noche con esa cinta. Lo cual me lleva a pensar dos cosas: una, que siempre va a haber polémica porque sí cuando no haya negros nominados, y dos, que todos se han olvidado de 12 años de esclavitud. En fin, no sé porque insisto, si ya sabemos que los Óscar, afortunadamente, no son definitorios de nada a la hora de decidir si una película trasciende o no en la historia del cine. Menos mal. Si no, Stallone no sería la leyenda que es hoy.

 

Por Juan López

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