Te recomendamos: especial Semana Santa

Te recomendamos: especial Semana Santa

A dónde ir:

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Calle de Mirambel, localidad que fue reconocida como patrimonio cultural en 1982 con el premio Europa Nostra. Foto: Ramón Sobrino Torrens.

No hace falta irse muy lejos esta Semana Santa para descubrir rincones especiales y paisajes que te dejarán sin aliento. Para estos días te recomendamos que llenes el depósito del coche y te pierdas por las carreteras de la Comarca del Maestrazgo y encuentres tres de sus secretos mejor guardados: Cantavieja, la Iglesuela del Cid y Mirambel.

Cantavieja: es la capital del Maestrazgo. La historia y la tradición de este municipio siguen latentes hoy en día y se materializan en un conjunto urbano formado por edificios y monumentos románicos, góticos y barrocos. Es recomendable visitar su Iglesia renacentista y el Ayuntamiento gótico que presiden la preciosa plaza porticada de la localidad. Si paseas por la Calle Mayor es de obligada visita el Museo de las Guerras Carlistas para ver de cerca la huella que dejaron en la zona del Maestrazgo.

La Iglesuela del Cid: no es casualidad que este municipio de la provincia de Teruel tenga el nombre del Cid Campeador, ya que fue el mismo don Rodrigo Díaz de Vivar quien mandó fortificar el pueblo y levantar el castillo de esta villa. Las calles de esta localidad son todo un museo al aire libre. Visita algunos de sus edificios más destacados como el palacio barroco Casa Agramunt o la excelente arquitectura palacial del siglo XVIII de la casa Matutano Daudén. Acércate también y escucha todas las historias que su iglesia, torre o ayuntamiento pueden contarte.

Mirambel: es un pequeño pueblo de unos 100 habitantes. Un paseo por las calles silenciosas de su casco histórico te trasladará a la época medieval. Bajar por la calle Mayor, ver las murallas o admirar el Portal de las Monjas son algunas de las opciones que ofrece. Los restos de su castillo del siglo XIII y su entorno natural, marcado por los contrastes típicos de la zona del Maestrazgo, se convierten en parada necesaria en la que jugar a destapar las joyas que guardan estas tierras.

 

Dónde comer:

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Zona exterior del Hotel de Castellote en el que se encuentra su Restaurante.

Qué mejor que el Restaurante del Hotel de Castellote para terminar de imbuirse en el Maestrazgo aragonés. No solo cuenta con una carta tan amplia como excelente —lleva desde 2009 siendo recomendado por la Guía Michelin—, sino que además su servicio no te dejará indiferente; sus empleados hacen perfecta gala de la amabilidad característica de la zona. Si te decantas por comida tradicional, no dejes de probar su ternasco o cochinillo al horno, los escabechados de caza, la conserva tradicional de matanza, los entremeses de curados provenientes de los secaderos de los alrededores, sus patés caseros, o su mitiquísimo pastel de cebolla. Y si prefieres innovar, no lo dudes, ya que su cocina está en constante formación. Prueba de ello son los distintos talleres que organizan para sus cocineros, y cuyo resultado son platos como el jamón fresco cocinado con piña tropical, el rustido de cerdo con ciruelas o la pechuga de faisán rellena de foie. Una última recomendación, no te puedes ir sin despedirte con todo un clásico: dulce de galletas con nata; tan sencillo como efectivo.

 

Qué ver:

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Fotografía del embalse de  Santolea. Foto: Enamorados del Pantano de Castellote (Santolea).

Seguramente alguna vez habrás soñado con algo así. Lo tenemos claro, cuando lo visites nos darás la razón. Monte toscano, playas de aguas caribeñas, cielo azul perfecto… el embalse de Santolea reúne todas esas imágenes para sorprenderte en pleno corazón del Maestrazgo. Si te decides a recorrer su perímetro desde la carretera, ten preparada la cámara porque tendrás que parar a fotografiar alguno de los impresionantes buitres que lo sobrevuelan. Desde Castellote puedes dirigirte a su presa, dirección Las Planas, y buscar sus playas más recónditas —eso sí, pregunta antes ya que cada año cambian de lugar—, o si eres de los que le encanta conducir con curvas, no lo dudes, sube la música y toma la carretera antigua hacia Santolea. Antiguo pueblo que da nombre al embalse y que quedó bajo sus aguas tras un recrecimiento en los años setenta del siglo pasado; presta atención, porque en ocasiones todavía se dejan entrever sus ruinas, otorgándole al paisaje un misterioso halo de romanticismo. Y para terminar la jornada, en esa misma dirección puedes continuar hacia Ladruñán donde encontrarás tres interesantes conjuntos de arte rupestre levantino (Abrigo del Arquero, Friso del Pudial, Abrigo del Torico) y la famosa Cueva Cambriles (refugio durante la guerra civil). Ahora, solo nos queda esperar a que nos des la razón.

 

Qué escuchar:

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Fernando Tejero durante la Rompida de la hora del año pasado. Foto: Jose Ángel Calvé Jarque.

«Fue como el anuncio de un maremoto, algo catastrófico que se avecinaba, lejano de todo conflicto bélico», así describió la Rompida de la Hora de Calanda el poeta Rafael Alberti en la «Arboleda perdida».Que damuy poco para escucharla. «Como el anuncio de un maremoto» se romperá la hora el próximo Viernes Santo (25 marzo) a las 12 h terminando el silencio más absoluto con el estruendo de cientos de tambores que harán temblar todos los rincones de zona. Durante esta jornada frenética las calles de la localidad se teñirán de morado en esta fiesta milenaria, que fue declarada de Interés Turístico Nacional el pasado 2005. Este pueblo situado en el Bajo Aragón, cuna del cineasta Luis Buñuel, rompe cada año la calma con la el sonido de un bombo gigante en la Plaza España frente a la casa del cineasta. A partir de ese momento, todo un pueblo volcado entra en trance con el ritmo de los tambores que atraen a visitantes de todo el mundo. Uno de los ritos que es recomendable vivir por lo menos una vez en la vida. Los que no hayan tenido suficiente y deseen seguir con el sonido del tambor retumbando en sus tímpanos durante unos cuantos días más, podrán hacerlo siguiendo la Ruta del Tambor y del Bombo por ocho localidades turolenses: Alcorisa, Alcañiz, Andorra, Albalate del Arzobispo, Samper de Calanda, Urrea de Gaén, Híjar y La Puebla de Híjar.

 

 

 

 

 

 

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