«The King of Kong» y las mil caras de la competición electrónica

La competición electrónica es tendencia a día de hoy. Lo que no muchos saben es que hay luz y competición más allá de los juegos actuales y los grandes nombres históricos de la competición. Gente que no duda en partirse la cara por ser el mejor del mundo en juegos de principios de los ochenta. The King of Kong explicó una de sus más apasionantes historias.


The King of Kong está dedicado a la memoria de Doris Self

The King of Kong está dedicado a la memoria de Doris Self

La actualidad del mundo de la competición electrónica es espectacular. Estamos a un par de días del campeonato del mundo de Call of Duty: Advanced Warfare, se ha confirmado que la Liga de Videojuegos Profesional contará con patrocinio de El Corte Inglés (con todo lo que ello conlleva, para bien y para mal) y en apenas un mes estaremos vibrando en la capital con la LCS de League of Legends y su final europea. Sin embargo, y como todo lo que acontece a una industria provechosa como la del videojuego, la competición tiene muchas caras, y no queda en la actualidad del videojuego las ganas de conocer quiénes son los mejores usuarios de cada disciplina.


Un acercamiento amable a la competición de juegos clásicos es el documental The King of Kong: A Fistful of Quarters. Explica una historia apasionante: la batalla de un hombre normal, Steve Wiebe, por hacerse con el trono de Billy Mitchell, jugador americano legendario, el trono de Donkey Kong, mítico videojuego de Nintendo en salones recreativos estrenado en 1983.

 

Al documental no le falta ningún detalle: tiene héroes y villanos, objetivos y épica, y sin entrar a explicar lo que acaba sucediendo en el film, no deja de ser sorprendente hasta dónde puede llegar la pasión del ser humano, sin importar la materia o las modas.

La pericia de Billy Mitchell es indiscutible, pero es lo que en román paladino se conoce como un auténtico capullo: un «yanqui» prototipo, con su corbata de barras y estrellas, empresario de éxito (tiene una fábrica de salsas en Florida), egocéntrico, manipulador y crápula. Un villano genial al que no se le pueden negar sus méritos: fue el primer jugador de la historia en conseguir acabar la máquina de Pac-Man a finales de los noventa, prácticamente veinte años después del estreno original de la producción de Toru Iwatani, hoy de actualidad gracias a su participación en la película Pixels, con Adam Sandler y Peter Dinklage.

 

Wiebe es su contrapartida perfecta: un tipo humilde, profesor de instituto y eterno segundón. Bueno en todo, experto en nada; el típico personaje que cuando estuvo cerca del triunfo acabó fracasando. La lucha de Wiebe contra el mito de Mitchell no parece interesar en las altas esferas del juego competitivo clásico, pero el profesor no desistirá ni un milímetro en su objetivo por superarlo. Si lo acaba consiguiendo o no os lo reservo: vale la pena echarle un vistazo y disfrutar de un punto de vista inaudito para el mundo del videojuego lejos de su actualidad. Hubo imitadores de King of Kong, pero ninguno estuvo a la altura de la película de Seth Gordon.

 

La historia data de 2007 y ha llovido mucho desde entonces. A pesar de que la popularidad de Wiebe y Mitchell hoy es indiscutible, hay campeonatos alternativos que añade nuevos protagonistas a la presente historia. Metodologic repasó en su momento cómo se competía en King of Kong desde emuladores, alejados de la circuitería original de los ochenta, prácticamente inaccesible a día de hoy. El blog Donkey Blog ha explicado cómo siguió la historia bajo las normas de Twin Galaxies, la competición oficial de recreativas en Estados Unidos y una de las más prestigiosas del mundo.

 

Por Toni Piedrabuena

 

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